Sociedad civil, partidocracia y democracia participativa
La decisión de los partidos políticos de no permitir la participación de la sociedad civil, con derecho a voz y voto, en la Comisión Nacional de Reformas Electorales, pone en evidencia, que el sistema de la representación política, esencialmente de naturaleza partidocracia, ya no se corresponde con la realidad.
Existe una amplia y vasta zona poblacional, que ven en los partidos políticos una especie de "muro de contención", que no facilita la democracia participativa. El concepto de la legitimidad partidaria no se pude medir única y exclusivamente por razón de que ejercen una representación electoral que se logra cada cinco años, sino por la capacidad de interpretar y recoger los sentimientos de esos inmensos tramos poblacionales.
Precisamente, este último aspecto de la legitimidad es el que está en crisis. Las aspiraciones de la sociedad civil de participar con derecho a voz y voto en la Comisión de Reformas Electorales, da cuenta que la partidocracia se encuentra severamente agotada. Esos sectores, que no son inorgánicos y huérfanos de representación, como lo dijo un activista de la Democracia Cristiana y también del Partido Revolucionario Democrático, aspiran a tener participación en la elaboración de nuevos correlatos de participación política y particularmente electoral.
Además de lo anterior, esbozar como argumento, que la Constitución Nacional, reserva para los partidos políticos, el monopolio de la actividad electoral, revela poca capacidad y sentido de la realidad y perspectivas. De allí, razones tienen algunos cientistas políticos, en señalar que así como el hombre, los partidos políticos tienden a volverse conservadores y reaccionarios, por ello, no se dan cuenta de que en el seno de la sociedad civil cada vez son mayores los factores que detractan del sistema únicamente partidocrático.
¿Cómo negarle a la Iglesia Católica una representación con voz y voto, en la Comisión de Reformas Electorales" ¿Cómo negarle a los sindicatos, participación activa en la citada comisión? Evidentemente se trata de una concepción ideológica que corresponde a tiempos pasados, que reducía la participación de la iglesia a los asuntos del alma y a los sindicatos, a sus faenas fabriles y economicistas.
Creo que en esta ocasión, los partidos políticos nuevamente han actuado sin visión democrática y le han escamoteado al país, las posibilidades de dar pasos cualitativos de cara a perfeccionar y mejorar la democracia. Se han comportado de manera conservadora y en consecuencia antiprogresita.
Existe una amplia y vasta zona poblacional, que ven en los partidos políticos una especie de "muro de contención", que no facilita la democracia participativa. El concepto de la legitimidad partidaria no se pude medir única y exclusivamente por razón de que ejercen una representación electoral que se logra cada cinco años, sino por la capacidad de interpretar y recoger los sentimientos de esos inmensos tramos poblacionales.
Precisamente, este último aspecto de la legitimidad es el que está en crisis. Las aspiraciones de la sociedad civil de participar con derecho a voz y voto en la Comisión de Reformas Electorales, da cuenta que la partidocracia se encuentra severamente agotada. Esos sectores, que no son inorgánicos y huérfanos de representación, como lo dijo un activista de la Democracia Cristiana y también del Partido Revolucionario Democrático, aspiran a tener participación en la elaboración de nuevos correlatos de participación política y particularmente electoral.
Además de lo anterior, esbozar como argumento, que la Constitución Nacional, reserva para los partidos políticos, el monopolio de la actividad electoral, revela poca capacidad y sentido de la realidad y perspectivas. De allí, razones tienen algunos cientistas políticos, en señalar que así como el hombre, los partidos políticos tienden a volverse conservadores y reaccionarios, por ello, no se dan cuenta de que en el seno de la sociedad civil cada vez son mayores los factores que detractan del sistema únicamente partidocrático.
¿Cómo negarle a la Iglesia Católica una representación con voz y voto, en la Comisión de Reformas Electorales" ¿Cómo negarle a los sindicatos, participación activa en la citada comisión? Evidentemente se trata de una concepción ideológica que corresponde a tiempos pasados, que reducía la participación de la iglesia a los asuntos del alma y a los sindicatos, a sus faenas fabriles y economicistas.
Creo que en esta ocasión, los partidos políticos nuevamente han actuado sin visión democrática y le han escamoteado al país, las posibilidades de dar pasos cualitativos de cara a perfeccionar y mejorar la democracia. Se han comportado de manera conservadora y en consecuencia antiprogresita.