Sociedad civil y lo políticamente correcto
En estos días funcionarios del gobierno han hablado de cambios en la constitución, críticas a la eficacia administrativa, políticas de relaciones exteriores, viajes oficiales, leyes de seguridad, reformas laborales y un sinnúmero de otros importantísimos temas. ¿Qué tienen en común estos asuntos? Pues que la mayoría de ellos han sido formulados ante la opinión pública en programas de televisión o en la calle, saliendo de restaurantes o en medio de actos públicos atropellados y apurados.
¿Por qué estas materias - trascendentales para el país - son tratadas por el gobierno de manera excesivamente informal? Exponer estos temas, ignorando las instituciones o estamentos oficiales existentes (Asamblea Legislativa o ministerios), explica un tipo de comportamiento que responde a un populismo mediático que oficialmente parece reforzarse como estilo de gestión pública. Este estilo también elude las formalidades del registro de las actas, comunicados, agendas y documentos que permitan luego contrastar o confirmar la adopción de políticas de Estado.
Gobernar así, es atender principalmente a la población con menor educación crítica. A quienes les basta poco para “comprender” las decisiones no consensuadas del gobierno. Tal vez por ello, funcionarios del gobierno se sienten afectados, no sólo por los medios de comunicación, sino también por las organizaciones plurales de la sociedad civil.