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Sociedad y desarrollo sostenible, ¿irreconciliable?


En los últimos años, la humanidad ha tomado conciencia sobre la problemática ambiental y realiza acciones frente a la relación sociedad-naturaleza. Como resultado, se crea el concepto de "desarrollo sostenible".

¿De qué se trata ese concepto? Los expertos mencionan que es un tipo de comportamiento que los grupos sociales deben adoptar, que garantiza los recursos necesarios para las generaciones futuras.

Surge una pregunta a esta definición: ¿El deterioro ambiental ha disminuido por la acción que los gobiernos y organismos internacionales han adoptado durante varias décadas, mejorando las condiciones ambientales? La respuesta a esta interrogante es a todas luces negativa. Si bien, en nuestro país se han realizados esfuerzos por el mejoramiento ambiental, desde instituciones gubernamentales, organizaciones privadas y no gubernamentales; la situación ambiental parece mostrarse en continuo deterioro.

Es importante analizar que el concepto de "desarrollo sostenible", responde a una realidad económica, social y política que permite que ese tipo de desarrollo sea posible. Es decir, los actores sociales son los principales responsables de garantizar un ordenamiento que garantice la sostenibilidad ambiental. Pero si los actores sociales priorizan, por un lado, la extracción de recursos naturales sin control; y por el otro, el consumo de productos que afectan la naturaleza, le adjudican una sobrecarga a la naturaleza que se traduce en altos niveles de extracción de recursos para la creación de productos y un alto nivel de desechos como resultado de la actividad productiva.

Si los actores sociales en su conjunto no comprenden la importancia de la conservación ambiental para las generaciones futuras, tampoco podrán reproducir un comportamiento amigable con el medioambiente. Lastimosamente, las formas de racionalización de los grupos sociales tiene como prioridad la reproducción de riquezas, entendiendo a la naturaleza como un recurso exclusivo para esa acumulación y no para la supervivencia y necesaria existencia de todas las especies, manteniendo el equilibrio natural y necesario. En ese sentido, el desafío gira en torno a de qué manera se logra el desarrollo sostenible en una estructura económica, social y política que prioriza la extracción de recursos como base de la acumulación de riqueza y pasa a segundo plano la conservación del ambiente.

La educación ambiental es una herramienta que permite desarrollar una cultura nueva, integradora de los seres humanos con la naturaleza. Modifica paulatinamente las racionalidades de los actores a favor de la naturaleza. Este tipo de educación no sólo trata de modificar los comportamientos, sino también de entender que la dinámica económica es la principal causa de deterioro ambiental, posibilitando la creación de alternativas estructurales favorables.

Tenemos la esperanza que a través de estos instrumentos lograremos reconciliar a la sociedad y el medio ambiente, posibilitando así el desarrollo sostenible.

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