Socios frente a la crisis
La calurosa acogida que ha recibido el programa de ahorro de energía eléctrica de parte del sector productivo es una clara demostración de la efectividad de cualquier medida donde participa conjuntamente el gobierno y la empresa privada. Así lo revela la larga lista de empresas que ya han incorporado sus plantas eléctricas al sistema para enfrentar la crítica situación que se avecina con la sequía provocada por "el niño".
Por su parte, el Gobierno Nacional ha propuesto reconocer el ahorro que se logra al utilizar la capacidad instalada de plantas eléctricas en manos privadas mediante un crédito de cinco centavos el kilowatt no utilizado del sistema público, así como una exoneración del impuesto sobre el combustible empleado para generarlo. Aunque esta cantidad no compensa los costos necesarios para producirlo, la decisión demuestra el esfuerzo que hace el gobierno por reconocer el sacrificio que hacen las empresas, convirtiéndose en aliados para superar el problema energético del país.
Esta yunta gobierno empresa privada nos brinda una esperanza de cara al futuro. Son muchos y muy graves los problemas que vive la sociedad panameña, entre ellos el desempleo, la miseria, la desnutrición, el analfabetismo y la falta de vivienda. Para todos existe una respuesta que nos acerca a su solución, tanto desde la perspectiva pública como de la privada; pero actuar frente a ellos como sectores separados y en ocasiones enfrentados no conduce a la solución.
Por desgracia, para una gran parte del mundo, y en especial a los panameños, nos tocó vivir durante la guerra fría una penosa historia de lucha entre gobierno y empresa privada donde todas las energías fueron dedicadas a disputarse el liderazgo en la carrera hacia el desarrollo, socavando nuestras propias fuerzas como Nación.
Afortunadamente hoy vivimos otra realidad, y en todos los países el sector público y el privado actúan como socios ante los grandes retos que nos brinda el compromiso de llevar bienestar y paz a toda la población. La participación del Gobierno y la Empresa Privada en el caso de la energía es una clara demostración del cambio de actitudes que nos ayuda a progresar.
Por su parte, el Gobierno Nacional ha propuesto reconocer el ahorro que se logra al utilizar la capacidad instalada de plantas eléctricas en manos privadas mediante un crédito de cinco centavos el kilowatt no utilizado del sistema público, así como una exoneración del impuesto sobre el combustible empleado para generarlo. Aunque esta cantidad no compensa los costos necesarios para producirlo, la decisión demuestra el esfuerzo que hace el gobierno por reconocer el sacrificio que hacen las empresas, convirtiéndose en aliados para superar el problema energético del país.
Esta yunta gobierno empresa privada nos brinda una esperanza de cara al futuro. Son muchos y muy graves los problemas que vive la sociedad panameña, entre ellos el desempleo, la miseria, la desnutrición, el analfabetismo y la falta de vivienda. Para todos existe una respuesta que nos acerca a su solución, tanto desde la perspectiva pública como de la privada; pero actuar frente a ellos como sectores separados y en ocasiones enfrentados no conduce a la solución.
Por desgracia, para una gran parte del mundo, y en especial a los panameños, nos tocó vivir durante la guerra fría una penosa historia de lucha entre gobierno y empresa privada donde todas las energías fueron dedicadas a disputarse el liderazgo en la carrera hacia el desarrollo, socavando nuestras propias fuerzas como Nación.
Afortunadamente hoy vivimos otra realidad, y en todos los países el sector público y el privado actúan como socios ante los grandes retos que nos brinda el compromiso de llevar bienestar y paz a toda la población. La participación del Gobierno y la Empresa Privada en el caso de la energía es una clara demostración del cambio de actitudes que nos ayuda a progresar.