Solidaridad contra el hampa
Desde hace algún tiempo la sociedad panameña está resintiendo la ausencia de tranquilidad, de una seguridad pública, de un clima de paz que propicie el trabajo constructivo.
El crimen, el robo, el secuestro y la droga, rondan por todos los confines de la patria, dejando una estela de dolor y lágrimas en la familia panameña. Y son malos ciudadanos los que se han propuesto destruir nuestros valores y están llevando a la nación a un estado de desasosiego, de temor y de angustia colectiva.
Día tras día la acción del hampa acaba con la vida y bienes de los asociados en un arranque de implacable crueldad; la violencia cabalga sin demora y tras su impacto, los panameños sin seguridad a la que todos tenemos derecho y el Estado debe garantizar a todos los que vivimos en este suelo. El momento que vive el país es grave en materia de seguridad pública, hasta el punto de que hace algunos días se cegó la vida de un alto funcionario público que nada tenía que ver con un intento de robo en los predios de la Lotería Nacional.
Es de urgencia que pueblo, gobierno y todas las instituciones cívicas, empresariales, la iglesia católica, etc., se organicen en un frente único para luchar contra este monstruo que está haciendo mucho daño a la república.
Frente a esa grave situación, las campañas políticas por la captura del poder, deben tornarse más comprensivas, más llenas de respeto y de sentido de justicia social, alejadas de las ambiciones personales y partidistas.
Los candidatos deben ajustarse a los principios de la ética y la moral y actuar como verdaderos líderes de la verdad y la confianza de los electores. En esta forma, los partidos políticos serán ejemplo para aquellos que no han comprendido los valiosos principios de la convivencia pacífica y se han dedicado a destruir el derecho a la vida que es lo primero.