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Solidaridad y Alberto Vallarino


La precandidatura arnulfista de Alberto Vallarino ha provocado en ciertos círculos políticos una serie de conjeturas, supuestos e inclusive algunos ataques a mi persona y a Solidaridad, partido del cual soy su Presidente. Todo porque Alberto Vallarino está casado con una hija mía y es padre de tres de mis nietos.
Alberto Vallarino, me consta, ha estado sujeto, por muchos meses, a fuertes presiones de copartidarios suyos para que sea el abanderado del arnulfismo; no ven ellos, por diversas razones, a Doña Mireya Moscoso como una triunfadora. No voy a analizar y menos profundizar sobre el motivo que los "11 legisladores" y los muchos dirigentes políticos del arnulfismo tuvieron, y los argumentos que emplearon, para convencer a Alberto Vallarino que aceptara disputarle a la Sra. Moscoso la candidatura presidencial de su partido. Eso es algo privativo de ellos que yo respeto. Estoy al frente de SOLIDARIDAD, partido que apoya al gobierno y que tiene compromisos con el Presidente Ernesto Pérez Balladares que son bien conocidos por la opinión pública, compromisos que mantenemos honrando.
SOLIDARIDAD a diferencia de algunos otros grupos políticos cree en la lealtad, consecuencia política, respeto a los compromisos adquiridos y sobrepone los intereses nacionales a los partidistas y personales. Allí están, como ejemplo, los discursos, las conferencias y las muchas intervenciones que hice como candidato a la Presidencia en las últimas elecciones y mi rechazo a atractivos ofrecimientos personales y a una serie de compromisos que podrían beneficiarme a mí pero no al Partido. Me alejé de la diatriba, del insulto procaz y de todo personalismo. Dediqué siempre mis esfuerzos en la lucha por la presidencia a informar al electorado los planes concretos de gobierno que tenía, algunos de ellos son hoy una realidad porque los compartía el triunfador de aquella campaña, el Dr. Ernesto Pérez Balladares. Es por eso, por la identificación en la visión de gobierno que ambos teníamos, que le brindamos en SOLIDARIDAD nuestro respaldo entusiasta. Por ser leal a mi partido y a sus compromisos debo dejar de lado mis afectos, por más caros que ellos me sean, sobre todo para una persona que como yo cree firmemente en la unión familiar. Es el partido por mayoría el que toma las decisiones políticas. Yo como su Presidente tengo, lógicamente, influencia y la hago valer, pero me he sometido siempre y lo seguiré haciendo al querer mayoritario. Vallarino, debo decirlo, cuenta dentro de Solidaridad con buenos amigos y simpatizantes, pero que supeditan también esas relaciones a los compromisos políticos que tiene el partido.
Lo anterior no implica, (la posición de SOLIDARIDAD) en modo alguno, que en lo personal no le desee a mi yerno todo el éxito en los esfuerzos que realiza y le brinde, la experiencia que me da el haber sido candidato a la Presidencia de la República. Es más, creo que al presentarse Alberto Vallarino como una alternativa política le está haciendo un gran bien a un partido que siempre ha creído en el caudillismo y que no ha demostrado, hasta el presente, tener cultura democrática. Lo mismo pasaba con el PRD.
En décadas pasadas eran muchas las naciones gobernadas por caudillos de izquierda o derecha. La geopolítica era compleja y la polarización ideológica y la confrontación de fuerzas era constante y peligrosa. En Panamá, en los últimos años, dos caudillos con fuerte arraigo popular dirigieron a sus muchos seguidores en forma autocrática: Arnulfo Arias Madrid y Omar Torrijos. Hay que reconocerle al Dr. Pérez Balladares los esfuerzos que hizo por lograr la democratización a lo interno de su partido. Hoy gracias a Alberto Vallarino se le presenta una oportunidad de oro al arnulfismo de hacer otro tanto. Hay, por supuesto, obsecados que no ven en su candidatura el cambio que necesita el arnulfismo para dejar de lado esquemas obsoletos y han comenzado, equivocadamente, a lanzarle epítetos de toda clase, a quienes apoyan sus aspiraciones. Si los arnulfistas entienden lo que es la democracia a lo interno de su partido ganarán mucho, pero si se siguen manejando con los mismos sistemas de un caudillismo autocrático decadente, serán perdedores en un mundo político que ha dado muchas vueltas en los últimos 10 años y en el cual cada vez más la membresía de un partido político exige mayor participación en las decisiones que se tomen.
Dije hace poco, y hablé más como ciudadano común que como un dirigente político, que una campaña presidencial entre el Dr. Pérez Balladares y el Ing. Alberto Vallarino le daría al pueblo panameño la oportunidad de escoger entre los planteamientos serios, planes de gobierno sensatos y soluciones viables de dos estadistas que se presentan al electorado sin demagogia, ni insultos estériles, sino con posiciones concretas y de cómo ven ellos la solución a los serios problemas que confronta el pueblo panameño.
El país ganaría mucho y nuestra democracia se cimentaría aún más si ello, para beneficio del pueblo panameño se pudiera dar. Una campaña como la que yo visualizo le daría más credibilidad y respeto a la clase política panameña.

101 años de Panamá América

 
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