Sólo cinco balboas
Sólo cinco balboas por persona al año es lo que se designa al desarrollo local en Panamá, pues únicamente el 2.7% del Presupuesto Nacional se destina a los municipios del país, y la mitad estos recursos se queda en el municipio del distrito capital. Nuestros municipios se encuentran atrapados entre un gobierno central centralista, una economía radicada en el área metropolitana, un gobierno provincial de baja incidencia controlado por el centralismo, un nivel local de poca representatividad por la particular conformación de la Junta Comunal y la baja repercusión de la Junta Local sobre ésta y una casi inexistente participación ciudadana.
Las carencias y demandas en el nivel local radican en que la mayoría de los municipios del país es vulnerable. Según una tipología de desarrollo municipal, cuatro quintas partes de los municipios panameños se concentran en los niveles bajos y muy bajos de desarrollo, marcado el primero por notorias deficiencias en la administración, aspectos financieros y desarrollo.
Más de la mitad de los municipios del país está en condiciones económicas deficitarias. Se tienen muy escasos recursos para gastos de inversiones. No existe una política coherente de crédito municipal, ni de capacitación, ni asistencia técnica sistemática a los funcionarios quienes, a su vez, viven la precariedad de los cambios políticos. Es evidente la existencia de una baja capacidad administrativa que genera, al mismo tiempo, una baja capacidad financiera; mientras que la mayor parte de los servicios básicos de la población está en manos del gobierno central. Por otra parte, en comarcas y regiones indígenas, y muchos municipios rurales, aparecen como la expresión de los más altos índices de analfabetismo, desnutrición, morbilidad y pobreza.
No se han producido transferencias significativas de competencias ni de recursos y el desarrollo de las competencias municipales es muy limitado y precario. Las acciones generadas por los ministerios de Salud y Educación, autodenominados descentralizadores, son realmente más bien procesos desconcentradores donde priva el aumento de la eficiencia en la asignación y apropiación de recursos por parte de las administraciones nacionales, mediante la desconcentración general, o sea la transferencia de una competencia a una unidad u organización situada dentro del mismo sistema administrativo, y la desconcentración funcional , es decir la transferencia de funciones específicas a agencias locales del estructuras ministeriales o delegación burocrática a agencias semiestatales fuera de la estructura tradicional de los ministerios.
Justo Arosemena lo afirmó en su ensayo El Estado Federal de Panamá (1855): "Así que, centralismo, ejército y autoridad absoluta han sido ideas correlativas, inseparables, hermanas como las Furias, destinadas a labrar la ruina y la humillación de los pueblos...Cómo nace el despotismo del poder centralizado, me parece que no es difícil explicarlo. El poder tiende siempre a ensancharse y a abusar de su fuerza cuando no está dividido, y esa división no consiste únicamente en separar los diferentes ramos del Gobierno, organizándolos de diverso modo i encargándolos a distintas personas: también consiste en compartir el poder en cada uno de esos mismos ramos, tronchando, si así puede decirse, las atribuciones de la soberanía; y esto es lo que se logra con el pleno ejercicio del régimen o gobierno municipal."
Hoy, ¿qué puede aportar una propuesta descentralizadora, de democracia y desarrollo local regional a la especificidad de una propuesta de desarrollo integral nacional? Más bien, ¿no debilita al Estado Nacional? ¿No lo hace perder capacidad? ¿La descentralización no se identifica como una de las explícitas recetas de reducción del Estado? Por el contrario, la descentralización y el desarrollo local bien concebidos, es una propuesta de democratización que fortalece en Estado en sus raíces y en las células básicas de su tejido, al mismo tiempo que involucra a la población en la posibilidad de transformación desde abajo.
La transferencia de recursos y competencias desde el nivel central del Estado hacia los regionales y locales, fortaleciendo su protagonismo tiene sentido real en la medida que por otra parte, se suceda procesualmente el desenvolvimiento efectivo de funciones y recursos de parte del gobierno local, articulándose con las instancias de autogobierno comunitario. Así, desde sus diversas esferas, las autonomías municipales e indígenas pueden conjugar esfuerzos para recrear la democracia y el desarrollo en función de la humanización de las relaciones sociales y del poder.
¿Es posible una estrategia de descentralización y de desarrollo del poder democrático local? La descentralización antes que una operación técnica encaminada a introducir nuevos modos de gerenciar la cosa pública, es un proceso político democrático que persigue la redistribución de ingresos y de poder en el seno de la sociedad. Una reforma descentralista debe invitar a la reformulación más participativa y equitativa de la democracia. Esto implica una redefinición de las relaciones entre la sociedad civil y el Estado, pues la legitimidad del sistema político depende en gran medida de la equidad, eficacia y eficiencia estatal.
A pesar de que en 1999 todos los candidatos presidenciales firmaron un Pacto por la Descentralización y el Desarrollo Local que establecía las bases del proceso, éste no se cumplió. ¿Seguiremos así? ¿Hasta cuándo?
(raulleisr@hotmail.com)
Las carencias y demandas en el nivel local radican en que la mayoría de los municipios del país es vulnerable. Según una tipología de desarrollo municipal, cuatro quintas partes de los municipios panameños se concentran en los niveles bajos y muy bajos de desarrollo, marcado el primero por notorias deficiencias en la administración, aspectos financieros y desarrollo.
Más de la mitad de los municipios del país está en condiciones económicas deficitarias. Se tienen muy escasos recursos para gastos de inversiones. No existe una política coherente de crédito municipal, ni de capacitación, ni asistencia técnica sistemática a los funcionarios quienes, a su vez, viven la precariedad de los cambios políticos. Es evidente la existencia de una baja capacidad administrativa que genera, al mismo tiempo, una baja capacidad financiera; mientras que la mayor parte de los servicios básicos de la población está en manos del gobierno central. Por otra parte, en comarcas y regiones indígenas, y muchos municipios rurales, aparecen como la expresión de los más altos índices de analfabetismo, desnutrición, morbilidad y pobreza.
No se han producido transferencias significativas de competencias ni de recursos y el desarrollo de las competencias municipales es muy limitado y precario. Las acciones generadas por los ministerios de Salud y Educación, autodenominados descentralizadores, son realmente más bien procesos desconcentradores donde priva el aumento de la eficiencia en la asignación y apropiación de recursos por parte de las administraciones nacionales, mediante la desconcentración general, o sea la transferencia de una competencia a una unidad u organización situada dentro del mismo sistema administrativo, y la desconcentración funcional , es decir la transferencia de funciones específicas a agencias locales del estructuras ministeriales o delegación burocrática a agencias semiestatales fuera de la estructura tradicional de los ministerios.
Justo Arosemena lo afirmó en su ensayo El Estado Federal de Panamá (1855): "Así que, centralismo, ejército y autoridad absoluta han sido ideas correlativas, inseparables, hermanas como las Furias, destinadas a labrar la ruina y la humillación de los pueblos...Cómo nace el despotismo del poder centralizado, me parece que no es difícil explicarlo. El poder tiende siempre a ensancharse y a abusar de su fuerza cuando no está dividido, y esa división no consiste únicamente en separar los diferentes ramos del Gobierno, organizándolos de diverso modo i encargándolos a distintas personas: también consiste en compartir el poder en cada uno de esos mismos ramos, tronchando, si así puede decirse, las atribuciones de la soberanía; y esto es lo que se logra con el pleno ejercicio del régimen o gobierno municipal."
Hoy, ¿qué puede aportar una propuesta descentralizadora, de democracia y desarrollo local regional a la especificidad de una propuesta de desarrollo integral nacional? Más bien, ¿no debilita al Estado Nacional? ¿No lo hace perder capacidad? ¿La descentralización no se identifica como una de las explícitas recetas de reducción del Estado? Por el contrario, la descentralización y el desarrollo local bien concebidos, es una propuesta de democratización que fortalece en Estado en sus raíces y en las células básicas de su tejido, al mismo tiempo que involucra a la población en la posibilidad de transformación desde abajo.
La transferencia de recursos y competencias desde el nivel central del Estado hacia los regionales y locales, fortaleciendo su protagonismo tiene sentido real en la medida que por otra parte, se suceda procesualmente el desenvolvimiento efectivo de funciones y recursos de parte del gobierno local, articulándose con las instancias de autogobierno comunitario. Así, desde sus diversas esferas, las autonomías municipales e indígenas pueden conjugar esfuerzos para recrear la democracia y el desarrollo en función de la humanización de las relaciones sociales y del poder.
¿Es posible una estrategia de descentralización y de desarrollo del poder democrático local? La descentralización antes que una operación técnica encaminada a introducir nuevos modos de gerenciar la cosa pública, es un proceso político democrático que persigue la redistribución de ingresos y de poder en el seno de la sociedad. Una reforma descentralista debe invitar a la reformulación más participativa y equitativa de la democracia. Esto implica una redefinición de las relaciones entre la sociedad civil y el Estado, pues la legitimidad del sistema político depende en gran medida de la equidad, eficacia y eficiencia estatal.
A pesar de que en 1999 todos los candidatos presidenciales firmaron un Pacto por la Descentralización y el Desarrollo Local que establecía las bases del proceso, éste no se cumplió. ¿Seguiremos así? ¿Hasta cuándo?
(raulleisr@hotmail.com)