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Sólo un jubilado


Hace apenas unos días tuve la oportunidad de conversar detenidamente con uno, sólo uno, de nuestros jubilados. Persona ya muy mayor, de espigada figura y cabello completamente blanco, rostro cetrino de piel reseca y arrugada, casi apergaminada, sentado a la mesa de una muy popular cafetería de nuestra ciudad. La aflicción que colgaba de toda su anatomía era vívida, y evidente era también su amargura a la vista de todos los que allí concurrían para alimentarse. Como siempre, me detuve a saludarlo con el eterno cariño que genera una amistad de muchos años, sin importar la diferencia de edades.
Su estrechón de manos fue sobrio, sin interés alguno. Me senté a la misma mesa para conversar con él, y allí me percaté, asustado, del muy extenuado semblante que proyectaba ese día aquel jubilado. Al observarlo con mayor interés, me dio la impresión de que era simplemente un sonámbulo despierto que hablaba con aquella sencilla corrección y buena educación que había demostrado durante toda su humilde vida. Su conversación no era más que un monólogo transeúnte, el cual pronto bajaba de intensidad y se perdía entre los usuales ruidos de aquel lugar público.
¿Qué lloraba esa alma? ¿Dónde estaban todos esos buenos sentimientos que él siempre había tenido, y que hoy no eran más que cirios apagados, envueltos en una atmósfera opaca? Muy sencillo: la posible pérdida de su escuálida jubilación.
-Estoy solo en este mundo -, dijo con pesar. -No tengo a nadie, porque a toda mi familia la perdí hace buen tiempo, y vivo únicamente gracias a la pensión que recibo de la Caja de Seguro Social- explicó. Y en sus claros pero apesadumbrados ojos, apareció entonces soñolienta la mirada. En ese momento tuve que sacar dentro de mí toda la fortaleza que aún me queda, para dejar de ser debilidad y convertirme entonces en fuente de apoyo para quien así hablaba.
Me decidí a penetrar en su alma como se penetra en una gruta sagrada, y sacudirla para ver qué chispas, qué ayes o qué blasfemias podían salir de sus labios. ¡Cuánto sufrimiento y bella ironía brotó de su interior! ¡Cuánta emoción puso al explicar las razones de su protesta con fluida y familiar sencillez! Allí me di cuenta también de todas las exigencias que la ruda lucha por la vida le había impuesto.
-¡No es justo...! - enfatizó. -No es justo que hoy sean tan pocos los que se muestran interesados por arreglar el problema del Seguro Social. Especialmente, cuando saben que para muchos jubilados, la Caja de Seguro Social es la única familia que tenemos, que nos apoya y prolonga nuestra vida, y que es ella la que nos mantiene al margen de modestos repositorios o asilos.
Y entonces vino a mi mente la comparación, la esencia del doloroso mensaje que el jubilado quería darme. Si así es el tamaño del dolor de un solo jubilado, ¿cómo podríamos medir entonces el dolor de todos aquellos desheredados que se hunden hoy bajo las mismas condiciones?
De este jubilado salía el vaho tibio y húmedo que despide siempre el dolor de un alma desbaratada. La pintura de estos elegidos no es nueva, pero en los momentos en que vivimos, ella es mucho más viva, colorida, contrastada. Y si es cierta aquella frase que se hace en muchos casos cuando se afirma que es preciso olvidar para vivir, de aceptarla hoy día estaríamos cayendo abrumados sobre la anticipada fosa abierta que ocultará a quienes amamos. Así la vida no podría seguir su divina labor eterna.
Confío plenamente en que, en el caso del Seguro Social, nacerá pronto un nuevo sol bajo cuyos rayos todos los ciudadanos podremos hermanarnos.
En Kuna Yala y Darién ya está ocurriendo este fenómeno, aseguró, el parásito se hizo resistente y se requiere un plan más específico. Justamente es en ello que trabaja el MINSA.
Actualmente se estudia la utilización de un método que ya dio resultados en Bocas del Toro. "Es rápido. El trabajador de Control de Vectores lo lleva en el bolsillo. Toma una cinta con la muestra de sangre que es luego introducida en un cubo. La sangre sube y en cinco minutos se tiene respuesta. El individuo con malaria tiene el parásito en la sangre".
Es un sistema que se desarrolló en Estados Unidos por un grupo de investigadores. Este se llama Opti- Mal. "Con él se sabe si es vivax o falciparum y se suministra el cuidado correspondiente de inmediato". Sus costos son razonables, aduce Ortega, siempre y cuando se usen en forma dirigida.
Aún se están llevando a cabo los análisis por parte del MINSA para saber si podría ser aplicable por Control de Vectores.
José Ellington, Gobernador de la Comarca Ngöbe Buglé: "la presencia de la malaria nos tiene muy preocupados".
Esta región no escapa al brote de malaria de Kuna Yala. El representante de los indígenas estuvo hace pocos días en un congreso en el sector de Caloveborita. "La alarma era notoria. Los residentes de las comunidades del corregimiento de Llano Bonito dejaron de asistir a la reunión precisamente porque allá es que hay problema. Los indígenas van a seguir viajando a Costa Rica y regresarán más enfermos".
Ellington solicitó a las autoridades tradicionales que sugieran a los padres no llevarse a sus niños, que es la población de mayor riesgo. "Les pedí que viajen solos".
Caridad Herrera, directora de Salud de la región Comarcal Ngöbe Buglé: "En lo que va del año tenemos 1,647 casos, sólo en la Comarca".
Pero las medidas de prevención no han parado desde que se detectó el aumento vertiginoso, hace unas semanas. "Se ha reforzado el rociado intradomiciliario, se está medicando a la población y eliminando los criaderos del mosquito. Igualmente se han nombrado 20 promotores de Salud y los números han empezado a bajar".

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