Solón 640-558 a. J. C.
Este célebre personaje, legislador de Atenas, fue también uno de los siete sabios de la antigua Grecia. Durante un período en que, como arconte, se le había investido de la magistratura para gobernar Atenas, fue consultado por los miembros integrantes de un jurado en el juicio que se le seguía a un ciudadano que había asesinado a su padre.
Ellos le explicaron hallarse en un dilema: Aunque la atrocidad del crimen no debía permanecer impune, no podían condenarlo porque la ley no contemplaba el delito de parricidio. En consecuencia, le solicitaron su opinión para resolver el caso.
Solón les indicó que regreseran al tribunal del juicio y que él no tardaría en llegar. En efecto, al poco rato se presentó en medio de una expectación general y tras saludar, se acercó al reo y le dijo: -No pueden condenarte por tu delito, puesto que no hay ninguna ley contra los parricidas; pero yo puedo condenarte por haberme tú hecho quedar mal. Si no existe tal ley es por mi culpa, porque cuando legislé estaba convencido de que ningún ateniense cometería jamás cometer un parricidio.
Y por este delito contra mí, te puedo condenar, y te condeno. Y lo condenó a muerte.