Sombrío panorama educativo
El gobierno impulsa una reforma educativa que, aunque parcial y a todas luces insuficiente, muy necesaria. Con la misma se busca iniciar el difícil camino hacia la modernización y el cambio en el sistema educativo del país. La propuesta del Ministerio de Educación ha sido la reducción y transformación de los actuales bachilleratos. Pero se oponen los sectores docentes bajo el pretexto de las mil sinrazones que suelen exponer en sus confusas interpretaciones del cambio curricular propuesto.
La sociedad organizada muestra absoluto cansancio de estos dirigentes enfrascados en actitudes paralizantes que a ningún lado conducen. Surgen iniciativas paralelas en otros sectores, animados con la idea de sacar del atolladero en que se encuentra la reforma curricular. APEDE presentó una interesante idea que podría multiplicarse en otros sectores. Existen también múltiples estudios que también toman en cuenta los infinitos factores que intervienen en la educación permanente a la que aspiramos.
Sin embargo, aún nada se ha logrado. Sorprende por ello el anuncio de la Ministra de Educación, Lucinda Molinar, de que se le reconocerá un aumento de sueldo a los docentes. La noticia hizo que el dirigente magisterial, Andrés Rodríguez, acusara al gobierno de “chantaje”, pero a su vez agregó que tenían derecho a ese aumento. Declaraciones así desequilibran los valores éticos que se espera manifiesten los docentes. Aunque por otro lado, el criterio de ablandar a la intransigencia del sector mediante un aumento salarial es también éticamente cuestionable. Y así estamos, cargando con la mediocridad educativa y 40 años de atraso.