¿Son los carnavales un tema de gobierno?
El entusiasta anuncio que hizo la semana pasada el Presidente de la República en el sentido de que ya había designado la junta organizadora de los Carnavales del 2007 para que no se tuviese que actuar con la premura y falta de previsión con que se administraron las fiestas del dios Momo este año, llama la atención por varias razones. Primero, porque cualquiera pensaría que el Presidente de la República y sus ministros no se dan abasto para atender las demandas que a lo largo y ancho del territorio le formulan los ciudadanos y ciudadanas panameñas, mientras que el Carnaval es una actividad que en cada distrito de este país es competencia de las autoridades municipales.
No hay tal cosa como una política nacional de carnavales, y los carnavales capitalinos debieran ser preocupación exclusiva de las autoridades de la ciudad. Segundo, porque si al Ejecutivo le quedara algo de tiempo libre para invertir en actividades provechosas y cercanas a los panameños, seguramente hay una serie larga de temas prioritarios, como la educación, por ejemplo.
¿No sería mucho más apropiado a la dignidad de la máxima magistratura que nos anunciara un buen día que ha tomado todas las previsiones para que cuando se inicie el año escolar, todas las reparaciones a las escuelas se habrán completado, todos los equipamientos necesarios estarán en su lugar y todos los nombramientos de maestros, profesores y directores de escuela se habrán hecho con la debida antelación? ¿Son más importantes los carnavales que la educación? ¿Es que acaso los Carnavales son un tema de gobierno, mientras que todo lo relacionado al año escolar solo le incumbe al Ministro de Educación? ¿Es descuido? ¿Es error? ¿O es que hay un mensaje conscientemente elaborado y planificado?
No hay tal cosa como una política nacional de carnavales, y los carnavales capitalinos debieran ser preocupación exclusiva de las autoridades de la ciudad. Segundo, porque si al Ejecutivo le quedara algo de tiempo libre para invertir en actividades provechosas y cercanas a los panameños, seguramente hay una serie larga de temas prioritarios, como la educación, por ejemplo.
¿No sería mucho más apropiado a la dignidad de la máxima magistratura que nos anunciara un buen día que ha tomado todas las previsiones para que cuando se inicie el año escolar, todas las reparaciones a las escuelas se habrán completado, todos los equipamientos necesarios estarán en su lugar y todos los nombramientos de maestros, profesores y directores de escuela se habrán hecho con la debida antelación? ¿Son más importantes los carnavales que la educación? ¿Es que acaso los Carnavales son un tema de gobierno, mientras que todo lo relacionado al año escolar solo le incumbe al Ministro de Educación? ¿Es descuido? ¿Es error? ¿O es que hay un mensaje conscientemente elaborado y planificado?