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Soñando con las estrellas


En una noche de sueños estrellados y luna llena, duermen en el regazo de su madre los niños que la Patria no olvida, esos sueños de niño pobre, esos sueños que se derritieron hasta consumirse en la triste madrugada del 20 de diciembre de 1989. Son los niños que no volverán abrir los ojos para ver más Navidades, son los hijos de la patria que no pudieron terminar de sentirse amados por sus padres, que no culminarán la escuela, son los adolescentes que no conocieron el primer amor, son los hombres y mujeres que no forjaran un nuevo país. Es el precio que hay que pagar, por la Democracia y la Libertad, tan codiciada y querida por todos, tan amada y defendida a ultranza por el ejercito más poderoso del mundo.
Qué nobleza tan grande, tal vez por eso la operación fue llamada "Causa Justa" y a lo mejor fue justa para todos aquellos que fueron exiliados, apresados, humillados y violados; ese dolor de tener que dejar tu país, de sentirte impotente ante los que detentan el poder, de sentirte humillado, preso y violado, merece una justa compensación. Por eso es que muchos van y suplican que sea otro el que les resuelva su problema, son las voces desesperadas de quienes ya no ven un porvenir para el país, a tal punto que piden una invasión para su propia nación; muchos son los voceros, muchos son los que dicen "es que ya no hay forma posible" y quizás es cierto, no hay opción ante el seudo nacionalismo de unos pocos y que emborrachó a muchos que en verdad amaron y aman a su patria. Son los dos polos, es el país dividido de 1989, nadie sabe la verdad, de parte y parte mentiras que se siguen extendiendo hasta el día de hoy.
Es el silencio de Endara, Calderón y Ford cuatro horas antes del ataque en la base militar, deleitándose con una rica comida yankee, cuando reciben la noticia de la inminente operación militar; es el silencio que hoy ensordece y estremece hasta los lugares más profundos de algún terreno baldío, allá en Honduras donde el perro "Eagle" todavía no llega. ¿A dónde se fueron los niños pobres que la Patria amó? Se fueron de paseo, quizás a alguna de las tantas bases militares de Estados Unidos donde posan muy orgullosamente mostrando qué tan bien funcionan las balas de mercurio y las tan renombradas bombas inteligentes.
Qué gran tecnología y qué gran honor para nuestros niños pobres poder viajar y formar parte de un frío y pútrido archivo que jamás se volverá a ver en el Pentágono.
No deseo pensar que esa es la compensación justa de quienes sufrieron los vejámenes del General Noriega, sin embargo la alegría de no volverle a ver más en el poder se mezcla irremediablemente con la muerte de los inocentes. Por lo que, ahora les pregunto a todos aquellos que todavía hoy celebran el día 20 de diciembre, o que con su silencio cómplice permiten que el olvido sepulte de una vez por todas las ignominias que acontecieron esa noche, si de alguna forma se sienten indemnizados, si se sienten llenos de justicia, si podemos aplaudir la eficiente y efectiva acción bélica contra nuestra propia dignidad y gritar como gritaban en esos días de Navidad, por todas las calles de Panamá: "Viva el Ejército de los Estados Unidos". Me pregunto si sus quemaduras, producto de haberse sentado en un hielo, sanaron al saber que otros fueron asesinados injustamente para poder arrestar al General Noriega, que por cierto vive en una de las mejores celdas de Miami y le permiten salir de vez en cuando.
Quién en su sano juicio para remediar un mal promueve un mal mayor. Si tu casa tiene un problema en la puerta, ¿destruirías la casa por completo? ¿Quién para eliminar a una cucaracha usa lanza llamas y quema toda la casa? Lo cierto es que desde los documentos Santa Fe I y Santa Fe II emitidos por el gobierno de los Estados Unidos ya estaba echada nuestra suerte.
Muchas veces el odio y la ira pueden cegar el raciocinio de las personas, pero hoy ya han pasado 14 años, y esa madre y su hijo en su regazo siguen ardiendo productos de las bombas que dicen "Made in USA", sin recibir ningún tipo de compensación "Justa" más que el estar muy cerca de Dios; y estando con él, ahora sí pueden dormir tranquilos y soñar eternamente con las estrellas.
Días después conocí que resultó que amigos nuestros en el exterior de la cárcel comenzaron, esa noche, a regar el rumor de que las tropas norteamericanas que tenían dos días de estar asentadas en Penonomé, venían a tomarse Aguadulce. Esto no era cierto pero, no más conocer esta "bola" y los valientes batalloneros y guardias, que eran unas fieras contra civiles desarmados, se fueron en estampida sin acordarse de incendiar el cuartel. Salieron "más rápido que ligero" y eso nos salvó.
Nuestro dramático "vía crucis" no fue el único en el país pues, en otras partes, otros valientes civilistas, también sufrieron vejámenes, encarcelamientos y riesgos graves de sus vidas, sólo por pedir Libertad, Democracia y Justicia en nuestra Patria.
Por lo anterior, es necesario evitar, por todos los medios posibles, que situaciones incontrolables nos lleven otra vez a una dictadura como la sangrienta, desalmada y corrupta que tuvimos por 21 años y que terminó con sangre, balas y fuego. Acordémonos que en esos días dijimos "¡Nunca jamás !" y en eso no debemos cejar.

101 años de Panamá América

 
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