Sr. Presidente, ¿referéndum para qué? (I)
La designación del Ministro de Economía y Finanzas, generalmente por el cargo de mayor influencias y vocería en el Gabinete, a la vez, presidente de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), evidencia un claro propósitotras esa ingeniosa maniobra de penetrar hasta neutralizar principalmente al Ejecutivo, que representa el "primer retén y filtro constitucional de evaluación y consulta", responsable ante el país de analizar y calificar las propuestas de ampliación y modernización del Canal, que presente la Junta Directiva de la ACP, como lo precisa el Art. 319.
Esta movida de los vasos comunicantes "Gabinete-ACP", permitirá que el largo e influyente brazo de la ACP, ¡atrape desde su búnker, en la falda del cerro Ancón, a nuestro presidente con todo y Gabinete! (¡Ojalá que no!); y ponerlos a marchar al redoble de tambores.
Conquistado el Ejecutivo, principal freno constitucional, los otros dos pasos que también exige la Constitución, la aprobación por el Legislativo del proyecto y el Referéndum popular, sencillamente ¡caerían pronto y sin resistencia por los efectos del dominó e imitación!
Nos parece conveniente sugerir al Presidente "prudencia, serenidad y mesura" ante las intenciones de los proponentes de esta maniobra envolvente que, aunque gana velocidad en las decisiones y trámites, sacrifica el debate, confrontación saludable de ideas, consulta con las fuerzas vivas del país y el soberano dueño del Canal.
El Art. 319, en su primer párrafo señala: "La construcción de un Canal a nivel del mar o de un tercer juego de esclusas, deberán ser aprobados por el Órgano Ejecutivo y luego de su aprobación serán sometidos a referéndum nacional, que no podrá celebrarse ante de los tres meses siguientes a la aprobación del Órgano Legislativo".
Por lo expuesto hasta aquí y ante el esfuerzo obvio de algunos miembros del gobierno, identificados con los intereses particulares y no nacionales de los directivos de la ACP, por mitigar o anular los frenos y controles constitucionales, ¡un paso equivocado por cierto!, estas circunstancias que lesionan el derecho de las mayorías, aconseja apelar respetuosamente a Martín Torrijos, y recordarle que a los panameños nos han venido lavando el cerebro para convencernos de que existe la urgencia de construir el tercer juego de esclusas a cualquier riesgo y sacrificios generacional, ¡porque de lo contrario, según ellos, los barcos buscarán otras rutas o atajos por donde cruzar!
Este estado de inconsciencia o hipnotismo en el que han logrado someter a la población, se ha venido manipulando, crecientemente en los últimos cinco años, como estrategia para la venta del proyecto de ampliación, ¡que ya escogió la directiva de la ACP, sin esperar el resultado del referéndum!, a través de un sofisticado y costoso programa de bombardeo psicológico y saturación abrumadora de propaganda. El fondo es conducir a las masas a la hora del referéndum somnolienta y mareada, a que emita su voto hacia la preferencia de la ACP y no hacía la conveniencia nacional, como debe ser.
Esta situación se agrava ante la realidad de las encuestas que reiteran que el 95% de la población, incluyendo a profesionales y letrados, desconoce hacia dónde lleva al país la ACP con todo y Canal.
Si le agregamos a eso el secretismo rígido y la manipulación de la información y hasta control de algunos medios periodísticos a base de contratos atractivos que ofrecen estos señores, para ocultar los resultados finales de los costosos estudios y proyecciones que todos hemos costeado, entonces incrementa la preocupación de muchos, ¡incluyéndome!, al concluir de que la ciudadanía aún no ha sido instruida ni orientada, ¡más bien lo contrario!, para hacerle frente con responsabilidad ciudadana, a este compromiso de enorme trascendencia nacional como lo será dicho referéndum, y decidir en ese acto de tanta solemnidad cívica y patriótica sobre el destino final de la vía y sus serias consecuencias financieras y ecológicas, ¡algunas irreparables! en el caso de equivocarnos.
Como bien lo ha reconocido el joven presidente, se trata de un tema de la nación y no político electoral, y mucho menos para decidirlo sólo los partidos políticos, las concesionarias de los puertos, las navieras y los 15 directivos de la ACP.
Por lo anterior, las preguntas que formularé a nuestro mandatario, para su reflexión y meditación, persiguen alertarlo y sugerirle virtud, sabiduría y coraje para introducir la prudencia y así frenar o moderar la voracidad natural de los intereses creados de los oportunistas de siempre, hasta conducir al país en plena armonía con optimismo y esperanzas hacia la conveniencia nacional, la que esperamos debe brotar del referéndum, limpio y puro.
Continuará...
(ruben11@cwpanama.net)
Esta movida de los vasos comunicantes "Gabinete-ACP", permitirá que el largo e influyente brazo de la ACP, ¡atrape desde su búnker, en la falda del cerro Ancón, a nuestro presidente con todo y Gabinete! (¡Ojalá que no!); y ponerlos a marchar al redoble de tambores.
Conquistado el Ejecutivo, principal freno constitucional, los otros dos pasos que también exige la Constitución, la aprobación por el Legislativo del proyecto y el Referéndum popular, sencillamente ¡caerían pronto y sin resistencia por los efectos del dominó e imitación!
Nos parece conveniente sugerir al Presidente "prudencia, serenidad y mesura" ante las intenciones de los proponentes de esta maniobra envolvente que, aunque gana velocidad en las decisiones y trámites, sacrifica el debate, confrontación saludable de ideas, consulta con las fuerzas vivas del país y el soberano dueño del Canal.
El Art. 319, en su primer párrafo señala: "La construcción de un Canal a nivel del mar o de un tercer juego de esclusas, deberán ser aprobados por el Órgano Ejecutivo y luego de su aprobación serán sometidos a referéndum nacional, que no podrá celebrarse ante de los tres meses siguientes a la aprobación del Órgano Legislativo".
Por lo expuesto hasta aquí y ante el esfuerzo obvio de algunos miembros del gobierno, identificados con los intereses particulares y no nacionales de los directivos de la ACP, por mitigar o anular los frenos y controles constitucionales, ¡un paso equivocado por cierto!, estas circunstancias que lesionan el derecho de las mayorías, aconseja apelar respetuosamente a Martín Torrijos, y recordarle que a los panameños nos han venido lavando el cerebro para convencernos de que existe la urgencia de construir el tercer juego de esclusas a cualquier riesgo y sacrificios generacional, ¡porque de lo contrario, según ellos, los barcos buscarán otras rutas o atajos por donde cruzar!
Este estado de inconsciencia o hipnotismo en el que han logrado someter a la población, se ha venido manipulando, crecientemente en los últimos cinco años, como estrategia para la venta del proyecto de ampliación, ¡que ya escogió la directiva de la ACP, sin esperar el resultado del referéndum!, a través de un sofisticado y costoso programa de bombardeo psicológico y saturación abrumadora de propaganda. El fondo es conducir a las masas a la hora del referéndum somnolienta y mareada, a que emita su voto hacia la preferencia de la ACP y no hacía la conveniencia nacional, como debe ser.
Esta situación se agrava ante la realidad de las encuestas que reiteran que el 95% de la población, incluyendo a profesionales y letrados, desconoce hacia dónde lleva al país la ACP con todo y Canal.
Si le agregamos a eso el secretismo rígido y la manipulación de la información y hasta control de algunos medios periodísticos a base de contratos atractivos que ofrecen estos señores, para ocultar los resultados finales de los costosos estudios y proyecciones que todos hemos costeado, entonces incrementa la preocupación de muchos, ¡incluyéndome!, al concluir de que la ciudadanía aún no ha sido instruida ni orientada, ¡más bien lo contrario!, para hacerle frente con responsabilidad ciudadana, a este compromiso de enorme trascendencia nacional como lo será dicho referéndum, y decidir en ese acto de tanta solemnidad cívica y patriótica sobre el destino final de la vía y sus serias consecuencias financieras y ecológicas, ¡algunas irreparables! en el caso de equivocarnos.
Como bien lo ha reconocido el joven presidente, se trata de un tema de la nación y no político electoral, y mucho menos para decidirlo sólo los partidos políticos, las concesionarias de los puertos, las navieras y los 15 directivos de la ACP.
Por lo anterior, las preguntas que formularé a nuestro mandatario, para su reflexión y meditación, persiguen alertarlo y sugerirle virtud, sabiduría y coraje para introducir la prudencia y así frenar o moderar la voracidad natural de los intereses creados de los oportunistas de siempre, hasta conducir al país en plena armonía con optimismo y esperanzas hacia la conveniencia nacional, la que esperamos debe brotar del referéndum, limpio y puro.
Continuará...
(ruben11@cwpanama.net)