Status de la libertad de prensa
La tarea de desmantelar las leyes mordaza que amenazan el pleno ejercicio de la libertad de prensa en Panamá está inconclusa. Todavía subsisten disposiciones aisladas que la constriñen. Una de ellas afloró recientemente cuando el Procurador General de la Nación, José Antonio Sossa, decretó sin audiencia previa, ocho días de arresto contra el director del diario El Siglo, Carlos Singares, alegando que una nota periodística publicada en dicho medio, irrespetaba el honor del funcionario.
La norma, el artículo 386 del Código Judicial faculta a los agentes del Ministerio Público a aplicar en el acto distintas sanciones, entre penas de cárcel y multas, a personas que, "en el acto en que están desempeñando las funciones de su cargo" les falte el respeto.
Otras restringen el acceso a la fuente de información alegando secretos de estado, otras pretenden responsabilizar al diario y su director por denuncias manifestadas por terceros en el medio a su cargo, otras prohíben publicar ciertas noticias como es el caso de la identidad de personas involucradas en delitos, otras pretenden obligar a los periodistas a revelar su fuente so pena de desacato, otras persiguen limitar su ejercicio a titulados en periodismo, y las más graves amenazan con cárcel al periodista por delitos de calumnia e injuria.
Pese a lo anterior, en términos generales existe en Panamá un alto grado de libertad de expresión y de prensa en particular. Y en esto hay que tener presente que el concepto entraña un ideal deseable y que su existencia es cuestión de grados, moviéndose entre la falta absoluta de libertad de expresión e información hasta la plena vigencia de ese derecho, pasando por la mediana libertad de expresión. Cuba, por ejemplo, sería un buen ejemplo del primer caso y Perú del segundo. Panamá y Chile entre otros, se estarían moviendo en el medio.
El reciente auge del periodismo investigativo en nuestro medio, marca un positivo paso del periodismo nacional en la actualidad. El mismo viene a introducir un importante valor agregado a la noticia acostumbrada de las meras narraciones de hechos o de reproducciones de cintas de sonido o imágenes grabadas o de simples notas de prensa prefabricadas. Ello redunda en favor del público.
Por otra parte, los comentarios y propuestas propios y ajenos que se publican en los medios locales, constituyen también un aporte positivo a la problemática nacional. El gobierno y sus funcionarios, si lo quieren, pueden aprovechar el fino termómetro del sentir nacional que somos los medios de comunicación, para el desenvolvimiento de su labor.
En la parte ética, nos corresponde fortalecer en el ejercicio de la profesión, el compromiso con la verdad, entendida como un ideal que debemos perseguir constantemente; el preservar nuestra integridad profesional como el más valioso tesoro; y procurar siempre un ejercicio responsable del oficio, orientado por los supremos valores humanos y de la Nación. Fuera de eso, cualquier forma abierta o encubierta de mordaza so pretexto de moralidad o similares, es inaceptable. El público tiene derecho a acceder libremente al material que quiera y los medios a publicarlo.
La norma, el artículo 386 del Código Judicial faculta a los agentes del Ministerio Público a aplicar en el acto distintas sanciones, entre penas de cárcel y multas, a personas que, "en el acto en que están desempeñando las funciones de su cargo" les falte el respeto.
Otras restringen el acceso a la fuente de información alegando secretos de estado, otras pretenden responsabilizar al diario y su director por denuncias manifestadas por terceros en el medio a su cargo, otras prohíben publicar ciertas noticias como es el caso de la identidad de personas involucradas en delitos, otras pretenden obligar a los periodistas a revelar su fuente so pena de desacato, otras persiguen limitar su ejercicio a titulados en periodismo, y las más graves amenazan con cárcel al periodista por delitos de calumnia e injuria.
Pese a lo anterior, en términos generales existe en Panamá un alto grado de libertad de expresión y de prensa en particular. Y en esto hay que tener presente que el concepto entraña un ideal deseable y que su existencia es cuestión de grados, moviéndose entre la falta absoluta de libertad de expresión e información hasta la plena vigencia de ese derecho, pasando por la mediana libertad de expresión. Cuba, por ejemplo, sería un buen ejemplo del primer caso y Perú del segundo. Panamá y Chile entre otros, se estarían moviendo en el medio.
El reciente auge del periodismo investigativo en nuestro medio, marca un positivo paso del periodismo nacional en la actualidad. El mismo viene a introducir un importante valor agregado a la noticia acostumbrada de las meras narraciones de hechos o de reproducciones de cintas de sonido o imágenes grabadas o de simples notas de prensa prefabricadas. Ello redunda en favor del público.
Por otra parte, los comentarios y propuestas propios y ajenos que se publican en los medios locales, constituyen también un aporte positivo a la problemática nacional. El gobierno y sus funcionarios, si lo quieren, pueden aprovechar el fino termómetro del sentir nacional que somos los medios de comunicación, para el desenvolvimiento de su labor.
En la parte ética, nos corresponde fortalecer en el ejercicio de la profesión, el compromiso con la verdad, entendida como un ideal que debemos perseguir constantemente; el preservar nuestra integridad profesional como el más valioso tesoro; y procurar siempre un ejercicio responsable del oficio, orientado por los supremos valores humanos y de la Nación. Fuera de eso, cualquier forma abierta o encubierta de mordaza so pretexto de moralidad o similares, es inaceptable. El público tiene derecho a acceder libremente al material que quiera y los medios a publicarlo.