Su majestad ICA IV
La capacidad de la empresa mexicana ICA de manipular a las autoridades panameñas es algo que debemos presentar a la consideración del libro de record mundiales Guinness. Este es el cuarto artículo de opinión que escribo sobre el tema, en los anteriores (Panamá América, 28/8/98, 29/01/06, 11/29/07) exponía las ilegalidades y abusos que la empresa cometió primero contra los vecinos de Coco del Mar (fui uno de los afectados), al cambiar los planos y diseños del corredor marino a su conveniencia, sin la debida consulta ciudadana ni rectificación del precio de la obra.
Luego, por la entrega sin precedentes del gobierno de las mejores tierras de la ciudad (el aeropuerto de Paitilla) y después compensándolos en 20 millones de balboas por mudar las viejas galeras a Albrook. El tercero, por el aumento sin justificación del peaje cuando el flujo vehicular estaba muy por encima de los mejores pronósticos estimados.
Ahora la mancuerna PRD/ICA nos vuelve a sorprender con el anuncio de la oferta pública de venta de las futuras Islas Tipo Dubai frente a la bahía de Panamá, unas 18 hectáreas a un precio base de aproximadamente 2,500.00 balboas el metro.
Dicho proyecto que generará ingresos brutos de unos 450 millones de balboas a ICA, le podría significar la friolera 250 millones de balboas netos. ¿Cuál fue el costo del Corredor Sur? Pues con seguridad menos que eso; o sea que, de acuerdo al contrato con la Nación, la empresa mexicana debería devolver al Estado panameño el corredor y efectivo sobrante.
¿Cómo andan las auditorías que la Contraloría de la República debe por ley hacerle a la empresa? Pues muy bien, cada día hay más casetas de cobro, el peaje más alto y las filas de espera más largas. Me imagino que pesan más los contratos de manteniendo y servicios colaterales, la inflación, coimas y otras donaciones especiales que no le han permitido a la empresa obtener ganancias razonables y, por lo tanto, los usuarios debemos en cualquier momento esperar otro aumento.
No voy a perder mi tiempo cuestionando si tienen ya aprobados para estas islas los debidos estudios de impacto ambiental ni tampoco si se han hecho las consultas ciudadanas establecidas en la ley, pues eso sería renovar la lamentable experiencia que viví en 1998. El proyecto lo harán de todas maneras, igual como sucedió con las otras etapas que he mencionado, pero mi pluma y conciencia seguirán denunciando estos hechos hasta que algún gobierno decida que ya basta y le ponga fin a esos abusos. Mientras tanto, reitero que aquí en Panamá, ICA sigue siendo el Rey.