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Subir y bajar aranceles


La reciente rebaja de aranceles para productos que no se fabrican en Panamá y que son utilizados como materia prima en industrias, así como el aumento de los mismos en otros productos agropecuarios que si se cosechan en nuestro país, revela una acertada política gubernamental en el manejo de los temas que tienen que ver con el sector productivo. Con ambas medidas se abren caminos para corregir los errores cometidos por el gobierno anterior al promover una apertura comercial de espaldas al mejor interés nacional.
Nadie puede discutir en este momento que el país tiene que ir, junto con los otros países del mundo, disminuyendo las exageradas protecciones arancelarias que significaban un obstáculo al comercio y a la eficiencia productiva. El mercado panameño es muy pequeño para pensar en el desarrollo de industrias que solamente trabajen dentro de los estrechos límites de nuestras fronteras, y por ello se hace indispensable contar con centros productivos que sean competitivos internacionalmente para poder venderle al resto del mundo.
Sin embargo, para alcanzar este objetivo los productores locales requieren de tiempo y de apoyo. Por años se han desarrollado distorsiones en los costos de producción que deben ser eliminadas para evitar que la apertura comercial ahogue al productor entre costos altos y precios bajos, y esto requiere de un período de ajuste y de políticas de ayuda. La legislación en áreas como la laboral debe ser revisada, los sistemas de capacitación del recurso humano utilizado en la empresa debe mejorarse, y el cambio tecnológico tiene que implementarse de modo que la productividad se aumente.
Gradualidad y reconversión son dos palabras importantísimas en este proceso de apertura comercial y ninguna de ellas era considerada por los planificadores del gobierno anterior. Afortunadamente ahora contamos con autoridades que están conscientes de su responsabilidad en este asunto, y tienen la voluntad política de establecer calendarios en los cambios para permitir oportunidades de éxito a los productores. Ojalá esta clara definición de objetivos en materia arancelaria sea aplicada a otras áreas de gobierno donde permanecemos dando tumbos sin rumbo fijo.


101 años de Panamá América

 
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