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Subsidio energético


La Secretaría de Energía viene promocionando el ahorro de energía a través de anuncios publicitarios en los medios de comunicación social. En los mismos se indica que en el 2004 el precio del barril del petróleo estaba en $30 y que recientemente alcanzó los $100. No obstante, celebra que al 90% de los panameños no le ha subido su cuenta de consumo de electricidad por dos razones: Por la contribución de la energía hídrica; y segundo, por el subsidio gubernamental.

Lo de la contribución de las generadoras hidroeléctrica es correcto y merece promoción. De hecho, los desarrolladores de este tipo de proyecto necesitan más apoyo estatal para adelantar y completar sus proyectos con mayor celeridad. No puede ser que un puñado de moradores, especuladores ni organizaciones no-gubernamentales (ONGs) extremistas, nacionales y foráneas, impidan el desarrollo nacional.

Ahora bien, el subsidio no debe ser de alarde. Gastar $250 millones en aliviarle el bolsillo a los panameños no es la forma correcta para promover el ahorro ni para utilizar los escasos recursos estatales. De hecho, con el barril testarudamente alrededor de los $100, ese subsidio probará ser insostenible a mediano, sino a corto plazo. En ese caso, el golpe que recibirán los panameños cuando el gobierno no pueda seguir con el subsidio pudiera ser explosivo. Hay otros mecanismos más sostenibles en el tiempo, que el gobierno puede y debe emplear.

101 años de Panamá América

 
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