Subsidios, partidas y gastos inmorales
Las autoridades aceptan que una treintena niños y niñas de las áreas indígenas y más pobres del país han muerto por desnutrición, picaduras de alacranes, o por no haber recibido una vacuna.
Evitar que esas vidas se interrumpieran, abrupta e injustamente, hubiera costado una milésima parte de lo que se gasta para pregonar los éxitos del gobierno de turno. Y, a la par de esas tragedias, injustificables desde todo punto de vista, que debieran llenar de vergüenza a nuestros gobernantes, se derrochan centenares de millones en subsidios electorales, partidas de corregimientos, gastos discrecionales de la presidencia, viajes de turismo y, hasta se pretende resucitar las infames ?partidas circuitales?, para financiar, con dineros públicos, campañas de reelección de los diputados.
Por estos días se discute en la Asamblea el proyecto de Presupuesto General del Estado para el año 2008, en el que se aumenta la estimación de los ingresos en un 12%. El Gobierno, según sus cálculos, recaudará 800 millones de balboas más que en el año 2007. Esta bonanza presupuestaria no es nueva; igual ocurrió en los años precedentes. Sin embargo, nunca antes los servicios públicos que presta el Estado, en las áreas de salud, educación, suministro de agua, aseo o de seguridad habían llegado a los límites de ineficiencia y desgreño que hoy sufrimos los panameños.
Los hospitales están cada día más deteriorados y escasean medicamentos e implementos básicos de trabajo, sin mencionar la permanente falta de equipos que, paradójicamente, se siguen alquilando a centros privados; las escuelas, no importa la fanfarria del presidente, de sus ministros, los defenestrados y el actual, son cualquier cosa, menos lugares idóneos para impartir una educación de calidad; los centros de reclusión de menores y las cárceles para adultos panameñas son mazmorras infrahumanas que no regeneran a nadie, sino verdaderas universidades del crimen; la inseguridad aumenta y los cuerpos policiales se excusan en una supuesta falta de recursos, que no es cierta, pues sus presupuestos han aumentado considerablemente y, a cada momento, reciben cuantiosas donaciones de países amigos y de otras fuentes internacionales.
Mientras todo eso ocurre, en el proyecto de Presupuesto se siguen incluyendo los subsidios electorales que, para los años 2008 y 2009, sumarán 35 millones de balboas; partidas multimillonarias para "obras comunitarias" de los Representantes de Corregimiento; se aumentan los "gastos discrecionales" del presidente y del "gobierno dentro del gobierno", conocido como Despacho de la Primera Dama; y, adicionalmente, "se busca un arreglo" para devolver a los diputados "sus partiditas"; que, tal vez, tendrán otro nombre, pero que serán el mismo engrendro inmoral de las antiguas "partidas circuitales".
Esos subsidios, "partidas" y gastos, que debieran utilizarse para resolver problemas graves y urgentes, son una succión inmoral del Presupuesto que pagamos, que debe cesar, de inmediato.
Si esas fechorías continúan es por nuestra indolencia. Después no nos quejemos.