¿Sufrimos una epidemia de corrupción?
Se acaba de descubrir en el Registro Público, la alteración de archivos e inscripción de actas de ventas fraudulentas y traspasos de propiedades en forma irregular, todo esto con la complicidad de viejos funcionarios de esa importante institución estatal, además de sustracción de fuertes sumas de dinero producto de recaudaciones no registradas en los libros de control de ingresos. Todo parece indicar que, estas graves faltas se vienen dando desde hace varias décadas, bajo la mirada pasiva de empleados y usuarios de esa institución.
Es un secreto a voces que, si se desea lograr un trato eficiente de los responsables de los registros de documentos, se debe pagar una coima, o gratificación, o soborno, usted póngale el nombre que se le ocurra, pues, al final, el resultado es el mismo, o paga una suma adicional al cargo normal del registro, o su trámite se posterga por semanas o meses.
Si usted requiere un trámite en las oficinas centrales; de la Policía Técnica Judicial; o en cualquier otra oficina pública, más vale que se llene de mucha paciencia, pues sólo podrá estacionar en los lugares permitidos por ley o estacionómetros, si "los dueños de las calles" (los llamados "bien cuidado"), se lo permiten, previo compromiso de gratificación; de lo contrario, no se arriesgue a dejar su auto sin (la protección), tácitamente incluida en el ofrecimiento de "bien cuidado", a ciencia y paciencia de las autoridades correspondientes.
Cuán productivo y exitoso sería un gobierno compuesto por personas honestas, hombres y mujeres, sin tomar en consideración sus preferencias partidistas, sino su compromiso con los mejores intereses de la patria. La corrupción, desde los más altos cargos gubernamentales existe, pues desde las campañas políticas se inicia el engaño a los electores, prometiendo tantas cosas que, los aspirantes a esas posiciones, están conscientes de que jamás podrán cumplir.
Los votantes también contribuyen a mantener el engaño, ofreciendo su respaldo incondicional a los diferentes candidatos, a sabiendas que su voto es "comprometido" a todos por igual, cuando sólo se les permite, por ley, escoger a uno; claro que, exigiendo a cada aspirante una posición en su gobierno, así se aseguran una recompensa a su deshonestidad, gane quien gane; es decir, un sujeto inescrupuloso llega a un alto cargo, luego el resultado no puede ser otro que, corrupción en todos sus actos.
El voto no es más que el medio que utilizan los gobiernos democráticos para escoger a sus dirigentes, jamás debe ser comprometido para buscar canonjías personales. Sólo así se puede garantizar la elección de los mejores administradores del país, desvirtuando por completo lo que debe ser un torneo honesto, libre de toda duda. Obviamente, quienes logran el triunfo con esos métodos, llevan el lastre de la corrupción, con su secuela de vicios, botellas, y asesores sin funciones específicas, los cuales merman el escuálido erario público, merecedor de un uso más práctico y humano.
Por años se ha venido comentando la delicada situación financiera de la Caja de Seguro Social, consecuencia de malos manejos, peculados, proyectos residenciales descabellados, evasión de pago de cuotas de empresas privadas; atraso en envío de las remesas a la CSS de las cuotas recabadas a funcionarios públicos, además otras causas, responsables de su deterioro. La falta de un compromiso responsable de parte de las autoridades correspondientes, impide una investigación prolija de actividades supuestamente normales que algunos empresarios efectúan al margen de las leyes vigentes, pues al no solicitar las licencias necesarias, operan impunemente sin la supervisión y control que se ejercen sobre las instituciones bancarias, fiduciarias y/o de inversión. Es decir, al no contar con las licencias que, les obligarían a acatar las medidas de seguridad contenidas en las leyes correspondientes, y por negligencia de los órganos de control, trabajan por la libre, con el consecuente peligro para los incautos que confían en ellos.
No puede ser que nos acostumbremos a la corrupción como un mal ineludible, todos, en la medida de nuestras posibilidades, debemos denunciar y combatir cualquier acto de corrupción, por muy insignificante que parezca, pues de éstos se alimentan y aprovechan los grandes corruptos. No existe el término "medio corrupto", como tampoco el de "medio honesto"; las personas son honestas y deshonestas.
Es deber ineludible de todo ciudadano, en la medida de sus posibilidades, dar fe de su rechazo vehemente a todo acto de corrupción; el silencio es el mejor aliado de los corruptos; exijamos a los gobernantes, transparencia en el manejo de la cosa pública, responsabilidad y honestidad, en todo y cada acto que protagonicen a nombre del país. A los empleados públicos, responsabilidad en sus puestos, lo que debe ser el único requisito para mantenerse en el cargo de funcionarios del Estado.
Las leyes y reglamentos son de forzoso cumplimiento para todos los que vivimos en Panamá, ricos y pobres, blancos y negros, panameños y extranjeros; cuando se trata de aplicar discriminadamente la ley, se llega a la injusticia, base sólida de la corrupción con todas sus lacras.
Es un secreto a voces que, si se desea lograr un trato eficiente de los responsables de los registros de documentos, se debe pagar una coima, o gratificación, o soborno, usted póngale el nombre que se le ocurra, pues, al final, el resultado es el mismo, o paga una suma adicional al cargo normal del registro, o su trámite se posterga por semanas o meses.
Si usted requiere un trámite en las oficinas centrales; de la Policía Técnica Judicial; o en cualquier otra oficina pública, más vale que se llene de mucha paciencia, pues sólo podrá estacionar en los lugares permitidos por ley o estacionómetros, si "los dueños de las calles" (los llamados "bien cuidado"), se lo permiten, previo compromiso de gratificación; de lo contrario, no se arriesgue a dejar su auto sin (la protección), tácitamente incluida en el ofrecimiento de "bien cuidado", a ciencia y paciencia de las autoridades correspondientes.
Cuán productivo y exitoso sería un gobierno compuesto por personas honestas, hombres y mujeres, sin tomar en consideración sus preferencias partidistas, sino su compromiso con los mejores intereses de la patria. La corrupción, desde los más altos cargos gubernamentales existe, pues desde las campañas políticas se inicia el engaño a los electores, prometiendo tantas cosas que, los aspirantes a esas posiciones, están conscientes de que jamás podrán cumplir.
Los votantes también contribuyen a mantener el engaño, ofreciendo su respaldo incondicional a los diferentes candidatos, a sabiendas que su voto es "comprometido" a todos por igual, cuando sólo se les permite, por ley, escoger a uno; claro que, exigiendo a cada aspirante una posición en su gobierno, así se aseguran una recompensa a su deshonestidad, gane quien gane; es decir, un sujeto inescrupuloso llega a un alto cargo, luego el resultado no puede ser otro que, corrupción en todos sus actos.
El voto no es más que el medio que utilizan los gobiernos democráticos para escoger a sus dirigentes, jamás debe ser comprometido para buscar canonjías personales. Sólo así se puede garantizar la elección de los mejores administradores del país, desvirtuando por completo lo que debe ser un torneo honesto, libre de toda duda. Obviamente, quienes logran el triunfo con esos métodos, llevan el lastre de la corrupción, con su secuela de vicios, botellas, y asesores sin funciones específicas, los cuales merman el escuálido erario público, merecedor de un uso más práctico y humano.
Por años se ha venido comentando la delicada situación financiera de la Caja de Seguro Social, consecuencia de malos manejos, peculados, proyectos residenciales descabellados, evasión de pago de cuotas de empresas privadas; atraso en envío de las remesas a la CSS de las cuotas recabadas a funcionarios públicos, además otras causas, responsables de su deterioro. La falta de un compromiso responsable de parte de las autoridades correspondientes, impide una investigación prolija de actividades supuestamente normales que algunos empresarios efectúan al margen de las leyes vigentes, pues al no solicitar las licencias necesarias, operan impunemente sin la supervisión y control que se ejercen sobre las instituciones bancarias, fiduciarias y/o de inversión. Es decir, al no contar con las licencias que, les obligarían a acatar las medidas de seguridad contenidas en las leyes correspondientes, y por negligencia de los órganos de control, trabajan por la libre, con el consecuente peligro para los incautos que confían en ellos.
No puede ser que nos acostumbremos a la corrupción como un mal ineludible, todos, en la medida de nuestras posibilidades, debemos denunciar y combatir cualquier acto de corrupción, por muy insignificante que parezca, pues de éstos se alimentan y aprovechan los grandes corruptos. No existe el término "medio corrupto", como tampoco el de "medio honesto"; las personas son honestas y deshonestas.
Es deber ineludible de todo ciudadano, en la medida de sus posibilidades, dar fe de su rechazo vehemente a todo acto de corrupción; el silencio es el mejor aliado de los corruptos; exijamos a los gobernantes, transparencia en el manejo de la cosa pública, responsabilidad y honestidad, en todo y cada acto que protagonicen a nombre del país. A los empleados públicos, responsabilidad en sus puestos, lo que debe ser el único requisito para mantenerse en el cargo de funcionarios del Estado.
Las leyes y reglamentos son de forzoso cumplimiento para todos los que vivimos en Panamá, ricos y pobres, blancos y negros, panameños y extranjeros; cuando se trata de aplicar discriminadamente la ley, se llega a la injusticia, base sólida de la corrupción con todas sus lacras.