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Sumas y restas que no cuadran


Otro título para este artículo bien pudo ser: "La Crónica de una crisis anunciada".
El presente gobierno se ha caracterizado por su contumacia para creer que engaña al pueblo.
Desde hace varios años hemos venido señalando, de manera repetida, que al país se le ha negado conocer cuál es el verdadero estado de las finanzas públicas, mediante presupuestos ficticios y ocultándole la magnitud de la deuda pública y las consecuencias de los compromisos pactados con los organismos internacionales de crédito.
Las pruebas al canto:
1. En 1994, cuando el actual gobierno asumió la administración del Estado, existía un anteproyecto de Presupuesto, para el año de 1995, elaborado por el gobierno Endara que, como todos los que se aprobaron para los años de 1990, 1991, 1992, 1993 y 1994 era un reflejo realista de las finanzas públicas.
2. Una de las primeras acciones de los actuales gobernantes fue la de reformular el anteproyecto de presupuesto, inflándolo artificialmente con estimaciones infundadas de los ingresos fiscales. Allí comenzó el mundo de ficción y de ocultaciones que hemos vivido hasta ahora y que, finalmente, ha quedado al descubierto, cuando no les ha quedado otra alternativa que ordenar "la contención del gasto", entiéndase recortes, por la suma de 180 millones, apenas iniciado el ejercicio presupuestario de 1999.
3. Las expectativas sobre los ingresos no se cumplieron en el año de 1995 y tampoco en los años subsiguientes. Sin embargo, nuestros "sabios gobernantes" persistían en su empeño de proyectar presupuestos irreales que después procedían a recortar, de manera sistemática, durante el transcurso del año, cada vez que el Fondo Monetario Internacional les tiraba de las orejas.
4. Pero los responsables del sector financiero del gobierno jamás se dignaron brindar una explicación al país, salvo la memorable desvergüenza de un ministro que, con todo desparpajo, se atrevió a decir que las cuentas no cuadraban, porque presupuestar era como "adivinar con una bola de cristal".
5. Similar a lo que ha ocurrido con los presupuestos nacionales, durante el gobierno del PRD, es lo que pasa con la deuda pública, cuyo monto el país ignora, como consecuencia de las diferentes y amañadas versiones oficiales.
6. Hace un par de semanas, la candidata de la Unión por Panamá afirmó en su presentación ante la Cámara de Comercio que el gobierno del PRD ha incrementado la deuda pública en más de 1,800 millones de dólares.
7. Cual resorte nuevo, el recién estrenado ministro de Economía y Finanzas saltó para desmentir a la señora Moscoso y afirmar que, por lo contrario, la deuda se había reducido en 320 millones de dólares.
8. Ahora resulta que en un informe de la Contraloría, citado en la edición de El Panamá América del pasado 12 de marzo, el jefe de esta institución reconoce que durante 1998 la deuda pública del gobierno central, que no incluye las instituciones autónomas, aumentó en más de 400 millones durante 1998.
9. Y si no olvidamos que, según explicó en su momento el titular del fenecido ministerio de Planificación, el gobierno había logrado una reducción neta de la deuda pública de varios cientos de millones, como resultado del arreglo negociado con la banca comercial, resulta evidente que el ministro de Economía no dijo la verdad.
10. Y si, además, agregamos que el gobierno le debe al Banco Nacional cerca de 1,000 millones de dólares, hay que concluir que la señora Moscoso tiene razón.
Finalmente, como están las cosas, dada la facilidad con que las personas del régimen ocultan o falsean los hechos, nunca podremos llegar a conocer la verdadera magnitud del desastre financiero en que nos ha vuelto a meter el PRD, a menos que mediante el voto popular los volvamos a echar del poder el próximo 2 de mayo de 1999.

101 años de Panamá América

 
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