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Superemos al PRD y a la partidocracia


La juventud panameña se agitó en las elecciones pasadas con una fiebre cívica que hasta ese entonces no tenía comparación. Con la popularidad del "Team Martín" se evidenció que la juventud depositó el grueso de sus esperanzas en un mejor Panamá. Nunca fui miembro de ese quipo, pero confieso que además de votar por el actual presidente, decidí inscribirme en su partido; en retrospectiva un error que reniego con algo de ira y frustración.
Hace años, cuando me iniciaba en el periodismo de opinión, tuve un constructivo debate con Brittmarie Janson Pérez, famosa opositora del régimen perredista. No queriendo rebasar las circunstancias de mi familia -todavía sincera y fiel a las convicciones de un partido que se estructuró, en teoría, sobre los ideales de un Panamá solidario-, yo le proponía que las cadenas del pasado debían romperse para alumbrar un mejor futuro. Hoy reconozco que la estimada doctora tenía razón.
Me doy cuenta que el PRD nunca superará su práctica política, constituye el prólogo de su tradición la suspensión de garantías constitucionales -por eso es fácil entender por qué hoy este partido se mantiene afín a amedrentar a quienes disienten públicamente. Sin embargo, tampoco nos dejemos engañar, la insurrección de Mitchell Doens y otros perredistas no es para rescatar los siete principios fundamentales del PRD: Doens, dirigente histórico de la izquierda perredista, no tuvo reparo en participar junto al ex presidente Ernesto Pérez Balladares en la flexibilización del mercado laboral, hoy reflejada en la informalidad laboral y en la profundización de los abismos que separan a ricos y pobres.
Si queremos entender la insensibilidad que hoy exhiben nuestros dirigentes, debemos analizar la que unos meses atrás exhibió el ex presidente Royo como embajador en la OEA. Hoy comprendo junto a la doctora Brittmarie por qué no se puede negar el pasado -de ahí se parte para convertirnos en lo que somos: Por eso el primer surco en una verdadera Patria Nueva hubiese sido una reparación digna, pública y justa para aquellos panameños y panameñas que adversaron el gobierno militar y que murieron por ello. Sin embargo, se hizo exactamente lo contrario: El embajador Royo ni siquiera asistió a la reunión que tenía por agenda solucionar amistosamente el caso ante la Comisión Interamericana.
Nuestra tarea es superar al PRD y a los demás partidos; son camisas que se nos quedaron cortas y que hoy nos impiden la circulación -el usufructo de las promesas de la democracia a manos de dirigentes egoístas debe terminar. No obstante, hoy se cocina una alternativa a fuego lento: El pueblo aprendió a decir "ya basta" con lo de la CSS, y si bien no sé para donde irá este movimiento, dependerá de nosotros, una nueva generación de panameños y panameñas, convertir este algo todavía en gestación en una propuesta viable y decidida a cambiar el rumbo de nuestro país.
Fue un evento concurrido.

101 años de Panamá América

 
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