Superman quiere a Pinochet en Madrid
Gran Bretaña conocerá en los próximos días la versión oficial del golpe de estado en Chile, contada por el ex asesor de Margaret Thatcher, Robin Harris, quien se referirá entre otras maravillas, en el país de Alicia, al denominado Plan Z, en un intento por lavar la imagen del ex capitán general y benemérito del ejército de Chile, Augusto Pinochet Ugarte, detenido en Londres desde hace casi cien días, acusado de genocidio, torturas y conspiración para desaparecer enemigos políticos.
A los pocos días del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, que ya había materializado la muerte del presidente de la República, de cientos de personas allegadas al gobierno y mantenía diversos campos de concentración a lo largo y ancho del país, el régimen castrense diseminó como un reguero de pólvora el llamado Plan Z, que consistía en el asesinato de la oficialidad de más alto rango por parte del depuesto presidente Salvador Allende.
El canciller chileno, José Miguel Insulza, empeñado en la tesis de la defensa soberana de Chile en el juicio de extradición que se le sigue a Pinochet, no titubeó en calificar de "lleno de barbaridades" el libro intitulado: La historia de dos chilenos: Pinochet y Allende, y que cuenta esta historia, que como bien subraya el ministro, " la descartan moros y cristianos, de derecha, centro e izquierda", por perversamente fantasiosa y que a la luz de su propia fábula, se transformó en la varita mágica de todas las inquisiciones de la dictadura.
La baronesa, que ha demostrado ser amiga de sus amigos, está detrás de esta campaña de new look, y para tales efectos ha facilitado los oficios de su relacionista público y gurú, de sonoro apellido, Sir Tim Bell, quien ha sostenido que el dictador no tuvo otra alternativa que tomar el poder en Chile y repicar campanas.
20 mil copias inundarán las librerías y personalidades influyentes en Londres, con este nuevo compendio de la historia reciente de Chile, escrita en inglés y por un inglés, en tiempos de borrasca para el hombre que no permitía que se moviera una hoja sin su conocimiento en el país sudamericano y que acuñó la célebre frase romana: "Yo me voy a morir. El que me suceda también tendrá que morir. Pero, elecciones no habrán" (17 de junio de 1975). Hacía sólo un año que se había autonombrado presidente por la vía de un decreto.
Es lo que está ocurriendo en la fría, austera, de estilo medieval neogótico y sepulcral corte de los Lores de la ley , donde no vuela una mosca al compás de la búsqueda de la verdad, que pretende, entre otras cosas, condenar la pesadilla terrorista de Estado, aunque algunos se empeñan en contar la historia de la Caperucita Roja que se comió al Lobo.
En ese escenario, se han dicho algunas cosas sobre las cuales debiéramos poner un poco de atención, como que los jefes de Estado no pueden ser más inmunes que sus propios países, que la inmunidad per se no existe y que este juicio contra Pinochet, lo promueven sus víctimas. Es la primera vez que se aplica la ley contra un "gobernante", y el cargo no lo exime de responsabilidad penal, ni atenúa la pena, que no ha sido vencido por las armas.
"Pinochet es un rehén del género humano, un enemigo público responsable de crímenes contra la humanidad, que todos los estados tienen el deber de juzgar", sostuvo el catedrático Cristopher Greenwood, en su exposición ante los Lores de la Ley. Un ex jefe de Estado inmune, agregó, constituiría una burla de las convenciones y las leyes internacionales sobre la tortura.
La tortura, subrayó Cristopher Greenwood, recae bajo la categoría de hechos de competencia de la comunidad internacional en pleno, en cualquier lugar donde se registre.
Sin embargo, en este capítulo de fin de siglo, hay un protagonista de primer orden: Baltasar Garzón, el joven juez español, sevillano, de 43 años, y con un fuerte parecido a Cristopher Reeve, el Superman norteamericano, quien tras asistir dos días y medio al juicio, regresó a Madrid para continuar con el caso Pinochet.
Garzón, hijo de una campesina y de un empleado de gasolinera, es considerado un juez incorruptible y que no le tiembla la mano a la hora de hacer justicia. Fue él, quien abrió una investigación sobre la guerra sucia del partido Socialista Español contra ETA y que ocasionó la muerte de 22 de sus militantes.
Entre tanto, el ex general Pinochet, prepara dos cartas, con su equipo de asesores, dirigidas a los chilenos. Una, si es condenado, y otra, si viaja a Chile, porque se le ha reconocido la inmunidad.
Nada será igual después del juicio, cualquiera sea su resultado, y es de esperar, que esta larga noche de Chile sea iluminada por la esperanza de mejores y más fraternos días para su pueblo, un luchador incansable de la justicia, paz y prosperidad.
A los pocos días del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, que ya había materializado la muerte del presidente de la República, de cientos de personas allegadas al gobierno y mantenía diversos campos de concentración a lo largo y ancho del país, el régimen castrense diseminó como un reguero de pólvora el llamado Plan Z, que consistía en el asesinato de la oficialidad de más alto rango por parte del depuesto presidente Salvador Allende.
El canciller chileno, José Miguel Insulza, empeñado en la tesis de la defensa soberana de Chile en el juicio de extradición que se le sigue a Pinochet, no titubeó en calificar de "lleno de barbaridades" el libro intitulado: La historia de dos chilenos: Pinochet y Allende, y que cuenta esta historia, que como bien subraya el ministro, " la descartan moros y cristianos, de derecha, centro e izquierda", por perversamente fantasiosa y que a la luz de su propia fábula, se transformó en la varita mágica de todas las inquisiciones de la dictadura.
La baronesa, que ha demostrado ser amiga de sus amigos, está detrás de esta campaña de new look, y para tales efectos ha facilitado los oficios de su relacionista público y gurú, de sonoro apellido, Sir Tim Bell, quien ha sostenido que el dictador no tuvo otra alternativa que tomar el poder en Chile y repicar campanas.
20 mil copias inundarán las librerías y personalidades influyentes en Londres, con este nuevo compendio de la historia reciente de Chile, escrita en inglés y por un inglés, en tiempos de borrasca para el hombre que no permitía que se moviera una hoja sin su conocimiento en el país sudamericano y que acuñó la célebre frase romana: "Yo me voy a morir. El que me suceda también tendrá que morir. Pero, elecciones no habrán" (17 de junio de 1975). Hacía sólo un año que se había autonombrado presidente por la vía de un decreto.
Es lo que está ocurriendo en la fría, austera, de estilo medieval neogótico y sepulcral corte de los Lores de la ley , donde no vuela una mosca al compás de la búsqueda de la verdad, que pretende, entre otras cosas, condenar la pesadilla terrorista de Estado, aunque algunos se empeñan en contar la historia de la Caperucita Roja que se comió al Lobo.
En ese escenario, se han dicho algunas cosas sobre las cuales debiéramos poner un poco de atención, como que los jefes de Estado no pueden ser más inmunes que sus propios países, que la inmunidad per se no existe y que este juicio contra Pinochet, lo promueven sus víctimas. Es la primera vez que se aplica la ley contra un "gobernante", y el cargo no lo exime de responsabilidad penal, ni atenúa la pena, que no ha sido vencido por las armas.
"Pinochet es un rehén del género humano, un enemigo público responsable de crímenes contra la humanidad, que todos los estados tienen el deber de juzgar", sostuvo el catedrático Cristopher Greenwood, en su exposición ante los Lores de la Ley. Un ex jefe de Estado inmune, agregó, constituiría una burla de las convenciones y las leyes internacionales sobre la tortura.
La tortura, subrayó Cristopher Greenwood, recae bajo la categoría de hechos de competencia de la comunidad internacional en pleno, en cualquier lugar donde se registre.
Sin embargo, en este capítulo de fin de siglo, hay un protagonista de primer orden: Baltasar Garzón, el joven juez español, sevillano, de 43 años, y con un fuerte parecido a Cristopher Reeve, el Superman norteamericano, quien tras asistir dos días y medio al juicio, regresó a Madrid para continuar con el caso Pinochet.
Garzón, hijo de una campesina y de un empleado de gasolinera, es considerado un juez incorruptible y que no le tiembla la mano a la hora de hacer justicia. Fue él, quien abrió una investigación sobre la guerra sucia del partido Socialista Español contra ETA y que ocasionó la muerte de 22 de sus militantes.
Entre tanto, el ex general Pinochet, prepara dos cartas, con su equipo de asesores, dirigidas a los chilenos. Una, si es condenado, y otra, si viaja a Chile, porque se le ha reconocido la inmunidad.
Nada será igual después del juicio, cualquiera sea su resultado, y es de esperar, que esta larga noche de Chile sea iluminada por la esperanza de mejores y más fraternos días para su pueblo, un luchador incansable de la justicia, paz y prosperidad.