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Tabaco y cigarrillo


Recientemente, los 192 miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptaron, por unanimidad, el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), el cual está destinado a frenar la morbilidad (proporción de personas que padecen los efectos dañinos de una ocurrencia o enfermedad) y la mortalidad, asociadas con el uso del tabaco y los cigarrillos. El mismo exige a todos los países, incluido Panamá, que adopten medicas jurídicas para restringir la publicidad, el patrocinio y la promoción del tabaco en sus diferentes modalidades, para que establezcan además, nuevas regulaciones en cuanto al etiquetado y a la limpieza del aire en los espacios cerrados y finalmente, para que refuercen las legislaciones que reduzcan drásticamente el contrabando del tabaco.
Sabemos que el tabaco mata a unas cinco millones de personas al año, en el mundo. Se calcula que esta cifra podría duplicarse hasta alcanzar los diez millones para el año 2020, si los países no deciden aplicar las medidas contempladas en el CMCT. Aunque las tasas del tabaquismo han disminuido levemente en algunos de los países llamados desarrollados e industrializados, simultáneamente están aumentando en nuestros países en vías de desarrollo, sobre todo entre los más jóvenes.
Para que el CMCT entre en vigor, se requiere la aceptación, aprobación y ratificación de, al menos, 39 países, según el precitado Convenio. Tan pronto ello ocurra, se convierte inmediatamente en ley para los países signatarios.
A principios de este mes, me enteré, por medio de un comunicado difundido por la OMS, que hasta la fecha 41 países ya han aprobado y ratificado el Convenio. Me sorprendió (¿?) no encontrar en la lista, el nombre de Panamá. ¿Por qué nuestra República no ha ratificado aún el precitado convenio?
Sería bueno que las autoridades responsables de ese letargo u omisión (Cancillería, Ministerio de Salud, legisladores y otros), nos ofrecieran una creíble explicación. Paralelamente, le ofrezco en bandeja de oro, a todos los candidatos a cargos de elección (Presidente y legisladores, principalmente), la oportunidad de enriquecer sus discursos proselitistas partidarios, ofreciéndonos toda clase de promesas para "¡cuando yo llegue a ser ...!".
¿Por qué es urgentemente necesario que se adopten ciertas medidas, como la de convertir en Ley de la República, el Convenio de marras? Según la OMS, la omnipresencia de esta droga (tabaco del cigarrillo) en naciones desfavorecidas como la nuestra, aumenta dramáticamente porque las tabacaleras han volcado sus campañas publicitarias en ellas. Buscan afanosamente nuevos fumadores para que sustituyan a los del mundo industrializado, quienes sabiamente se sienten desalentados a iniciar o perpetuar el vicio, ya sea por los cada vez más altos impuestos que tienen que pagar y, gracias a las advertencias que allá si existen, sobre los efectos deletéreos del cigarrillo.
El artículo 105 de nuestra Constitución señala que "Es función esencial del Estado velar por la salud de la población de la República". Así mismo, el 85 afirma que "Los medios de comunicación... cuando sean usados para publicidad o difusión de propaganda, éstas no deben ser contrarias a la salud, la moral, la educación, la formación cultural de la sociedad y la conciencia nacional".
El tabaco, además de ser el responsable principal por más del 85% de todos los cánceres pulmonares, está fuertemente asociado con la aparición de cánceres en la boca, la laringe, el esófago, el estómago, el páncreas, el cuello de la matriz, los riñones, los uréteres y la vejiga. ¡Y cuidado! Lo anterior vale tanto para el llamado flujo principal del tabaco, que es el que inhala el propio fumador, así como para el flujo secundario, el que siendo un reconocido carcinógeno (que provoca cáncer) para los pulmones, es obligado a ser aspirado involuntariamente por todos los que están alrededor del fumador en el mismo recinto.
El 26 de abril de 2001, hice sendas advertencias sobre el tema, por escrito, tanto a la presidencia, como a la Comisión de Salud y a la Comisión de Hacienda Pública (2001) de la Asamblea Legislativa. ¡Adivinen el resultado!
Carreño debe sentirse tristemente apenado por el hecho que las personas no cultiven y practiquen las enseñanzas escritas en su Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres. Ojalá que este nuevo llamado público de atención, estimule a otros para que cantemos un himno de prevención y de amor por la salud de todos los que habitamos en este bello, pero malogrado país.
(rperez@sinfo.net)
Cada uno con su idioma rinde tributo a su terruño, subrayó el presidente de la Cultura de Mogue. Los ritmos, las danzas y la vestimenta no varía.

Doviaza había detallado muy bien aquello que quería revelar a la ciudadanía. Lo que dijo “muchas veces lo medios de comunicación no dicen o por el contrario cambian la noticia sobre estos pueblos apartados”.
El cacique de la región de Pusadrua, con varios collares de chaquira y su taparrabo amarillo inició agradeciendo al equipo periodístico la visita y así como él, como parte de un tácito compromiso, cada uno de los presentes, los más de 60, antes de ocupar su espacio en el tambo se acercaban a chocarnos las manos.
Aprovecharían la oportunidad para divulgar las penurias de vivir sumidos en extrema pobreza y a distancias insospechadas, pero con un alto sentido de la autenticidad de sus costumbres.
El congreso es una reunión local a la que son convocados dirigentes de áreas vecinas para que expongan la realidad de sus comunidades.
Son tres los corregimientos que forman parte de Mogue: La India, Mogue y Llano Bonito, precisamente de este último viajó Alcibíades Calderón, vocero.
“Nosotros queremos que se apruebe el proyecto de tierras colectivas para asegurar el futuro de las generaciones próximas”, explicó en el más claro castellano.
Así como Alcibíades el resto de los presentes mostró sumo interés en que este tema fuera tratado con prioridad. “Urgencia notoria”, se diría en la Asamblea Legislativa y es precisamente a este ritmo que se desarrollaba la discusión.
Doviaza no lo dejó por fuera, pero citó además los problemas de agua, salud y educación que atraviesan irremediablemente.


Uno a uno, los miembros del público fueron pidiendo cortesía de sala. Leonardo Teucamo, quien fue cacique general y considerado ahora “botánico” del pueblo, quiso destacar las bondades de la tierra que lo vio nacer.
“Vivimos en una farmacia donde encuentras medicina para el cáncer, mordidas de culebra, dolor de cabeza hasta infertilidad”, dijo. Las plantas son su cura.

Los que hablaban lo hacían convencidos de que la ciudadanía “nacional e internacional”, como sostuvo Doviaza, los apoyarían.
Rogelio Caisamo se apoyó en la historia de terrenos “que nos pertenecen porque aquí hemos vivido desde siempre”. Su narración fue fluida y citaba con precisión años y nombres.
Emilio, el presidente de la Cultura, señaló que para 1968, la población era de apenas unas 40 ó 50 personas. Ahora son 475 en tres corregimientos y no dejaremos “que nos saquen de ti”.

Antes de concluir el congreso era necesario volver a danzar. Las mujeres lo hicieron en principio y lo repetirían con un número contagioso en el que la más pequeña, de unos cuatro años, se movía al ritmo del carrizo y la caja del conjunto de Emilio.
El baile, según nos explicó Yazury Teucamo, de la Fundación Dobo Yala y presidenta de la Asociación de Mujeres, se llama “danza del mono”.
Las bailarinas, unas 12, saltaban en hilera y recogían sus cuerpos de arriba abajo, tal como el nombre del número lo sugería. Se llevaban las manos a la cabeza y danzaban en círculo.
Los hombres se les unieron luego. El acto se extendió por casi tres horas y los emberás, que es la única etnia radicada en Mogue, se esmeraron porque todo saliera bien y así fue.

101 años de Panamá América

 
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