Tabasco
Este nombre nos habla de una tragedia. Es un Estado de México afectado últimamente por inundaciones y por catástrofes sucesivas como un sismo y el deslave de un cerro. Gente que lo perdió todo. Recordemos Katrina, y las llamas en San Diego y millones de personas que lo pierden todo. En nuestro país, en Darién y en Coclé. Y si auscultamos el mapa de las noticias, nos topamos con desgracias colectivas donde la gente lo pierde todo.
Puede que suceda que cuando oímos tales informaciones no nos dé ni frío ni calor. Son tan frecuentes que se aplica el dicho latino: ?Ab assuetis non fit passio?, de lo que ocurre a diario no nos causa emoción. Decimos, ¿qué gano con preocuparme? Por otro lado, la Biblia nos dice ?Bástale a cada día su malicia?.
Sin embargo, existe también otro dicho: ?Cuando veas las barbas de tu vecino rapar, pon las tuyas a remojar?, con lo cual se nos advierte que no podemos quedarnos impávidos, insensibles ante lo que le ocurre al vecino, porque no sabemos qué nos espera,?hoy por ti, mañana por mí?.
Hace algunos años, con motivo de unos estragos de la naturaleza ocurridos en Chiriquí, acompañé a unos voluntarios que viajaron en esa dirección llevando ropa, medicinas, comida, agua y me sorprendió un atrevido letrero en la carretera que decía ?las fuerzas de la naturaleza no podrán contra este gobierno? .Me sonó como un eco de lo que se dijo del Titanic: "Ni Dios lo hunde?. Y se hundió como consecuencia de un choque contra un iceberg.
Las desgracias de los demás son avisos y moniciones para uno mismo, no estamos inmunizados contra las desgracias inesperadas; por tanto, debemos sensibilizarnos ante la desgracia ajena. Segundo, debemos estar en actitud de compartir con lo damnificados; y tercero, pensar qué haríamos si nos ocurriera lo mismo. ?Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo pierde?.