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Taiwán ¿milagro económico?


El historiador de la filosofía Mario Bunge opina que "parar la inflación, conseguir el pleno empleo o fomentar la libertad de mercado no es ningún milagro económico. El milagro sería que un ministro de economía se atreviese a formar su equipo con el apoyo de especialistas en cultura, trabajadores, historiadores, sindicalistas, abogados y administradores de empresa para diseñar un plan integral de desarrollo".
Desde 1949, año de su fundación, hasta la década de 1960, la República de China en Taiwán era un país esencialmente agrícola, a pesar que las primeras industrias de la isla fueron instaladas por los japoneses antes de la segunda guerra mundial. Sin embargo, en las últimas cuatro décadas se han venido adoptando políticas que tienen un impacto de gran alcance en el desarrollo económico, permitiéndole introducirse en el mercado mundial y superar las limitaciones inherentes a su naturaleza de isla. Además, los programas de investigación y desarrollo del sector de alta tecnología, el desarrollo de recursos humanos, y los parques industriales de base científica, han sentado unas bases sólidas para transformar y convertir a Taiwán en un centro de operaciones regionales de Asia y el Pacífico, y erigirla como una "Isla de Ciencia y Tecnología".
Diversas ramas de la producción, como la extracción y refinación de petróleo, la producción de energía eléctrica o los ferrocarriles están en manos del estado; no obstante, el funcionamiento económico está basado en la libre empresa, y el crecimiento de la economía ha sido favorecido por la competitividad proporcionada por una mano de obra disciplinada, trabajadora y cada vez más experta.
Los adelantos de la economía de Taiwán ya han dado lugar a la fluida circulación de recursos humanos, bienes, capital, información y servicios nacionales e internacionales. Hoy día se pueden apreciar los impresionantes logros conseguidos gracias a los esfuerzos llevados a cabo en el pasado: el ingreso por persona es aproximadamente de 13,000 dólares; la reserva de divisas es superior a los 90,000 millones de dólares y su Producto Nacional Bruto ha alcanzado el decimonoveno puesto en la clasificación mundial. En lo que se refiere a comercio, es el decimoquinto país en el mundo y ocupa el sétimo puesto en materia de inversiones en otros países.
Según el informe de competitividad de abril de este año, publicado por el Instituto Internacional de Gestión y Desarrollo de Lausana (Suiza), Taiwán se encontraba en el lugar dieciocho en competitividad nacional, entre cuarenta y siete países. Verdaderamente, es un rendimiento digno de mención, en comparación con otros países de Asia, cuyas economías se tambaleaban o vacilaban en medio de la crisis económica de la región. De igual forma, en la edición de marzo último del informe de evaluación de riesgos emitido por el servicio suizo de Inteligencia de Riesgos del Entorno Empresarial, se calificaba a Taiwán como el tercer mejor país para inversiones entre un total de 58. Taiwán, por detrás de Suiza y Singapur, ha sido uno de los pocos estados asiáticos que ha incrementado su valor de inversiones.
El intenso crecimiento económico ha convertido a la isla, en pocas décadas, en un país de economía industrial, volcado al comercio exterior, que mantiene una política económica estable y refleja una tasa de crecimiento económico firme, con un superávit en el comercio internacional. Así, por ejemplo, la tasa de crecimiento económico en 1998 fue de 4.65% y las predicciones para este año superan el 5.74%. No se puede dejar de mencionar que la población crece anualmente a un ritmo aproximado de 1%, que el desempleo es inferior al 3% y que los cambios en el índice de precios al consumidor no superaron el 1.6%, en 1998. Sin duda, estos índices colocan a Taiwán entre los países con mayor crecimiento en la Cuenca del Pacífico
¿Y todo esto es milagro? No. Desafortunadamente, el 21 de setiembre Taiwán se vio sacudido por un desastroso terremoto que ha llevado a especialistas a presentar nuevas estimaciones económicas. Sin embargo, estas nuevas estimaciones no opacarán el brillante panorama económico de la isla. Como ejemplo, citaron que la reconstrucción tras el sismo contribuirá al recobro de la industria de la construcción, lo que probará ser un factor positivo en la expansión económica el año próximo.
La República de China en Taiwán, con varios proyectos de desarrollo a punto de finalizar, infraestructuras económicas y planes de inversión, y una mejora constante en el nivel de vida de la población, ha garantizado su capacidad para sostener el desarrollo económico en el siglo veintiuno.

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