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Taiwan, Panamá y el proyecto de nuestra cancillería


Hace poco leía un artículo del economista José A. Ardila A. en La Prensa, explicando los logros de Taiwan, a pesar de estar al pie de su enemigo mortal, la República Popular China. Según el Lic. Ardila ya es hora de que las Naciones Unidas admita en su seno a la República de Taiwan.
Taiwan, hace ya casi tres décadas, fue expulsada de las Naciones Unidas para complacer al régimen comunista de la China Continental que, cuando llegó al poder, ejecutó a miles de sus opositores o sencillamente gente que no estaba de acuerdo con lo que ellos hacían (entre ellos, católicos).
La República de Taiwan es producto de una población que combatió y luego huyó de la China Continental, y que, a pesar del poderío de la otra China, ha podido mantenerse, progresar y hoy está regida por un gobierno democrático, respetuoso de los derechos humanos.
En otro artículo noticioso, "Diferencias por apoyo de Panamá a Taiwan" de El Panamá América se informa sobre la postura del gobierno panameño, que a través de su canciller José Miguel Alemán, insistirá en que se reconozca la representación de Taiwan en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Por otra parte, el artículo también cita las palabras del Dr. Carlos López Guevara, quien considera que la gestión de nuestro gobierno "no tendrá eficacia", ya que la República Popular China tiene un puesto en el Consejo de Seguridad desde hace 20 años y "eso no será cambiado".
Me siento identificada con Taiwan cuando pienso dónde estaríamos nosotros si no hubiéramos "logrado" independizarnos o separarnos de Colombia, un país mucho más grande que el nuestro. Creo que Taiwan debe ser reconocido por las NNUU como un país con todas las de la ley. Precisamente, para esto fue creada esa institución, para ayudar a los pueblos, más débiles. Taiwan por su historia de más de 20 años, tiene derecho a que se le reconozca su independencia.
Lo ideal para Panamá sería el tener buenas relaciones con las dos Chinas, pero no debemos sacrificar los derechos de la más pequeña por complacer a la más poderosa. La prepotencia de la China Popular no acepta esto y acaba de informar al Papa Juan Pablo II que no cedería en su demanda de que la Santa Sede rompiera sus relaciones con Taiwan. (El Panamá América)
Apoyo y felicito la postura de nuestro gobierno y de su canciller en promover la defensa de los derechos en Taiwan. Lo legal no siempre es lo moral. Y la eficacia de este proyecto está por ver. Si nos quedáramos calculando la "eficacia" de tantos proyectos valiosos o éticos, cuántos proyectos liberadores y luchas por los derechos humanos en el mundo no se hubieran intentado o llevado a cabo. No olvidemos, entre otras, la historia bíblica del caso de David contra Goliat.

101 años de Panamá América

 
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