Taiwan tiene derecho a defenderse
Hace poco, Estados Unidos decidió vender cuatro destructores navales a la República de China en Taiwan, para mejorar sus defensas ante una posible incursión militar de China Popular. A pesar que no se le vendió a Taipei los sistemas "Aegis" de detección y destrucción de misiles desde el mar, Washington permitió la entrega de equipos defensivos marítimos, entre ellos, ocho submarinos y más de una decena de aviones de reconocimiento. Con este hecho se ha comprobado dos cosas muy importantes: El gobierno republicano estadounidense termina así con 30 años de la política de "Ambigüedad en el Affaire Chino". Mientras Estados Unidos reconoce a China Popular diplomáticamente y defendía la postura de la integridad nacional de ese país asiático, sí advirtió a Pekín que dialogara con Taipei el tema de la unidad. Paralelo a esto, la diplomacia norteamericana facilitó fuerzas y equipos militares a Taiwan, ante la amenaza de una invasión desde el continente.
George Bush junior, entrevistado recién en los medios televisivos, declaró que continuará la aplicación del pacto defensivo de 1979 para con Taiwan y evitar una agresión militar que desestabilizaría Asia. Para Washington, una guerra en el Estrecho de Formosa sería un desastre económico, puesto que Taiwan está en medio de la mayor ruta naval de mercantes del mundo. Sería como un tiro al blanco de los barcos y la necesidad de que Taiwan posea una fuerte armada es para que esta nación pueda contribuir a proteger su país, además de aquella ruta comercial que empieza en Europa y termina en Japón.
Lo otro es que la República de China en Taiwan asegura su protección frente a las fuerzas navales chinas. China Popular amenaza con desembarcar en Kaosiung y Taipei, ciudades de Taiwan, para retomar la isla, a la que considera provincia rebelde. Su ejército está bien equipado. Es obvio que el incidente del avión EP-3 con un caza F-8 chino sobre la isla de Hainan y la retención de la tripulación norteamericana por dos semanas en territorio comunista, posibilitó la venta de armas a Taiwan. Washington se ha convertido nuevamente en el mejor aliado de la China Democrática.
Pero poco se sabe de la postura soberana de Taiwan. Taipei sostiene que ellos son la esencia de la nación republicana fundada en 1912, con la revolución del doctor Sun Yat-sen. Que en 1949, retrocedieron a Taiwan para defender ese sistema político democrático, una maniobra audaz del entonces presidente chino Chiang Kai-shek. Un millón de soldados nacionalistas se establecieron en Taiwan, junto con sus familias en la isla desde octubre de 1949. En ese momento fue cuando los comunistas toman las principales ciudades de la costa pacífica de China Continental.
Taiwan se ha desarrollado sola en medio siglo. Es una potencia comercial y, a pesar del bloqueo diplomático desde 1973, cuando Estados Unidos reconoció a China Popular en vez de la República de China (ROC), unos 29 estados nacionales aún reconocen a este país asiático. Es la potencia económica número 17 del mundo. Unos 23 millones de taiwaneses viven en Formosa.
En Taipei, las cosas son diferentes. Los taiwaneses, de origen chino, mantienen la tesis de que ellos desean una relación de Estado a Estado con Pekín. No creen en la teoría de Deng Xiaoping sobre "una China, dos sistemas". Recientemente, un fuerte movimiento independentista a sugerido separar todo vínculo con China Popular por parte de Taiwan. Pero la verdad es que los chinos de esa isla democrática mantienen grandes nexos comerciales con China Popular, en especial en las provincias de Fukien, Zhejiang y la zona autónoma de Hong Kong.
Chen Shui Bian, el presidente de China Taiwan, visitará Centro América, Panamá y Paraguay entre mayo-junio de este año. Está claro, es un proyecto de asegurar alianzas político económicas, frente a la anterior gira de Jiang Zemin a Sudamérica y Cuba.
El asunto Taiwan apenas comienza. Y parece poco probable una reunificación forzada china. Lo viable es que hay contactos comerciales y políticos en segundo nivel entre las dos naciones chinas antagónicas. El paso de enviar un barco de turistas de Taiwan a China en la isla Matsu, demuestra que hay interés de bajar tensiones. De todos modos, ambos lados hablan chino mandarín, tienen casi las mismas costumbres, aunque 50 años de separación han provocado perspectivas diferentes en cuestiones lingüísticas e ideológicas.
George Bush junior, entrevistado recién en los medios televisivos, declaró que continuará la aplicación del pacto defensivo de 1979 para con Taiwan y evitar una agresión militar que desestabilizaría Asia. Para Washington, una guerra en el Estrecho de Formosa sería un desastre económico, puesto que Taiwan está en medio de la mayor ruta naval de mercantes del mundo. Sería como un tiro al blanco de los barcos y la necesidad de que Taiwan posea una fuerte armada es para que esta nación pueda contribuir a proteger su país, además de aquella ruta comercial que empieza en Europa y termina en Japón.
Lo otro es que la República de China en Taiwan asegura su protección frente a las fuerzas navales chinas. China Popular amenaza con desembarcar en Kaosiung y Taipei, ciudades de Taiwan, para retomar la isla, a la que considera provincia rebelde. Su ejército está bien equipado. Es obvio que el incidente del avión EP-3 con un caza F-8 chino sobre la isla de Hainan y la retención de la tripulación norteamericana por dos semanas en territorio comunista, posibilitó la venta de armas a Taiwan. Washington se ha convertido nuevamente en el mejor aliado de la China Democrática.
Pero poco se sabe de la postura soberana de Taiwan. Taipei sostiene que ellos son la esencia de la nación republicana fundada en 1912, con la revolución del doctor Sun Yat-sen. Que en 1949, retrocedieron a Taiwan para defender ese sistema político democrático, una maniobra audaz del entonces presidente chino Chiang Kai-shek. Un millón de soldados nacionalistas se establecieron en Taiwan, junto con sus familias en la isla desde octubre de 1949. En ese momento fue cuando los comunistas toman las principales ciudades de la costa pacífica de China Continental.
Taiwan se ha desarrollado sola en medio siglo. Es una potencia comercial y, a pesar del bloqueo diplomático desde 1973, cuando Estados Unidos reconoció a China Popular en vez de la República de China (ROC), unos 29 estados nacionales aún reconocen a este país asiático. Es la potencia económica número 17 del mundo. Unos 23 millones de taiwaneses viven en Formosa.
En Taipei, las cosas son diferentes. Los taiwaneses, de origen chino, mantienen la tesis de que ellos desean una relación de Estado a Estado con Pekín. No creen en la teoría de Deng Xiaoping sobre "una China, dos sistemas". Recientemente, un fuerte movimiento independentista a sugerido separar todo vínculo con China Popular por parte de Taiwan. Pero la verdad es que los chinos de esa isla democrática mantienen grandes nexos comerciales con China Popular, en especial en las provincias de Fukien, Zhejiang y la zona autónoma de Hong Kong.
Chen Shui Bian, el presidente de China Taiwan, visitará Centro América, Panamá y Paraguay entre mayo-junio de este año. Está claro, es un proyecto de asegurar alianzas político económicas, frente a la anterior gira de Jiang Zemin a Sudamérica y Cuba.
El asunto Taiwan apenas comienza. Y parece poco probable una reunificación forzada china. Lo viable es que hay contactos comerciales y políticos en segundo nivel entre las dos naciones chinas antagónicas. El paso de enviar un barco de turistas de Taiwan a China en la isla Matsu, demuestra que hay interés de bajar tensiones. De todos modos, ambos lados hablan chino mandarín, tienen casi las mismas costumbres, aunque 50 años de separación han provocado perspectivas diferentes en cuestiones lingüísticas e ideológicas.