Talón de Aquiles
Se nos ha venido diciendo, de modo insistente, a través de una pauta de propaganda política que: "Ya basta de cuarenta años de lo mismo" y que "el Partido Arnulfista y el PRD" se han venido turnando en el poder", y que "por ello, el cambio va".
Hace algunos días dicté una conferencia a un número plural de voceros de la candidata Balbina Herrera sobre "técnicas de argumentación y de contra argumentación" y, entre otros ejemplos, decidí tomar los anteriores para refutarlos. Expliqué que si restábamos cuarenta años de vida política a los 109 que llevamos como República, nos resultará que quedaríamos en el año 1969. Creo que la intención de los propagandistas o ideólogos de tales cintillos era retrotraernos a 1968, y ello es así dado que la propaganda en cita nació a finales del año 2008.
Todo eso, analizado en su contenido, viene a indicarnos que si los voceros de la campaña del cambio menosprecian los 40 años de vida política que ha tenido el país, si pretenden borrarlos del escenario político nacional, soslayando con ello nuestra vida, los avances y escollos que como nación hemos superado, simple y sencillamente, tendríamos que concluir que tienen una mentalidad reaccionaria al verdadero cambio que se dio a partir de 1968 en la cosa pública y política del país impactando con ello, de modo muy positivo, sin negar ciertas falencias en conductas y comportamientos, a los sectores populares y a las grandes mayorías nacionales de la Patria, y prueba de lo cual aún hablan cientos y cientos de obras y actos que traducen esa labor de positiva vida política. Sobre todo, valga decirlo, al sector campesinado y obrero de la nación que supo encontrar los cauces institucionales propicios para hacerse sentir y valer.
Antes de 1968 las cosas estaban predestinadas por una rancia oligarquía, que lejos de pensar en los sectores humildes y en los más necesitados, tan solo era propiciadora de sus riquezas y de sus mezquinos intereses sin que las cuestiones del pueblo realmente tuvieran importancia alguna.
Ahora resulta que cuando se criticó, tanto, a los huesos viejos, de las momias petrificadas de los partidos, éstos han encontrado en la propuesta del supuesto cambio guaridas y cuevas cálidas de bienvenida y acogida. El cambio se ha convertido en un partido de reciclaje.
El pueblo empieza a darse cuenta que las mentiras, sobre todo en política, como lo he sostenido en los tribunales de mi país, en múltiples audiencias, no puede caminar. No puede hacerlo por razones elementales: al no tener piernas no es capaz de sostenerse.
Como las contradicciones no sólo se plasman en las realidades y en el curso de la historia, sino también en los discursos politiqueros y demagogos, debo concluir que hay que tener cuidado con los cintillos de campaña política: pueden terminar convirtiéndose en las propias debilidades de uno o más candidatos. Con la propuesta del cambio se ha producido una clara obediencia a la censura bíblica que programa la idea de que: "Lance la primera piedra el que se encuentre libre de pecados".