Tambi'e9n los taxis
Tarde o temprano algún gobierno panameño se atreverá a poner su impronta en la historia y dotará al país de un moderno sistema de transporte colectivo, que luego de transiciones consistirá en trenes ligeros que circularán sobre pilotes, por arriba de las calles, y por debajo de ellas por un sistema de metro. Otros gobiernos irán extendiendo y adicionando líneas y harán la red más eficiente. Los usuarios usarán tarjetas pre-pagadas, como de celulares, que llenarán cada vez que quieran, con las cuales cancelarán el servicio automáticamente, sin "pavos", ni conductores maleantes.
La misma revolución se hará antes o después con el servicio de taxis, tan malo y abusivo como el de los buses. Los vehículos deberán ser totalmente nuevos, dotados de radios y taxímetros que fijen objetivamente su costo. La actividad dejará de ser migaja de desocupados y refugio de alimañas, para transformarse en un servicio profesional, con gente decente y educada a cargo, con pleno conocimiento de las calles y de los lugares de interés para los turistas.
Todos los vehículos estarán dotados de un sistema de ubicación por satélite y cámaras que velen en todo momento por la seguridad del conductor y sus pasajeros. El servicio no será por cupos, sino por compañías concesionarias, que serán responsables de pagar las prestaciones y responder con seguros de los riesgos inherentes al negocio. De ese modo tendremos el mejor transporte en taxi del continente, para orgullo nuestro, convirtiéndonos en una especie de Singapur del servicio.
Orden, eficiencia, decencia y excelencia, no son imposibles. Un país como el nuestro, capaz de dotarse con el Canal más moderno del planeta y de proveer su propio micro clima de prosperidad en un océano de incertidumbre económica mundial por culpa del derrumbe inmobiliario en Estados Unidos, lo merece. ¡Y lo haremos!