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Tambores de guerra


Mientras Israel centra sus ataques a Beirut, y Hizbulá, el "Partido de Dios", responde con misiles a la ciudad de Haifa, el mundo observa asombrado, cómo esta peligrosa situación hace aumentar el precio del petróleo y como nuevos actores intensificarán la guerra y agudizarán la nueva crisis energética mundial.
Fuerzas israelíes entraron en el Líbano, un día después de que Hizbulá capturara a dos soldados, lo que ha suscitado seria inquietud mundial, sobre una posible interrupción del suministro de crudo por parte de los países productores de la zona.
En la Franja de Gaza la violencia continúa, la fuerza israelí volvió a fallar en su intento de acabar con el jefe militar de HAMAS, Mohammed Deif, que resultó herido en las piernas, en el ataque contra su casa, donde murieron 9 personas y 15 resultaron heridas.
Los israelíes ven a Siria como uno de los principales soportes de Hizbulá. El presidente de Irán, Mahmoud Almadinejad, afirma que si Israel extiende su operación militar a Siria, esto se consideraría como un ataque contra todo el mundo islámico. Irán es el cuarto mayor productor de petróleo del mundo, además es fuertemente amenazado por los Estados Unidos, con sanciones económicas y militares, si no suspende su programa nuclear y le quite el apoyo al grupo Hizbulá y a HAMAS.
Este incremento en la violencia de manera directa llevó al aumento de los precios del petróleo, impulsado por una mayor demanda mundial y los temores de que se vean afectadas las exportaciones de dos de los productores más importantes, como Irán y Nigeria.
El crudo de petróleo podría, en estas circunstancias, superar los 80 dólares por barril, si las acciones de Israel en el Líbano y en Gaza derivan en un conflicto regional, que involucre a todo el mundo árabe.
Un primer ministro israelí, Ehud Olmert, quien ha perdido la credibilidad en su plan de retirada de áreas de Cisjordania, y que ahora necesita demostrarle a su pueblo y al mundo que puede frenar los ataques y detener los secuestros de los palestinos y de Hizbulá, con apoyo y ayuda bélica de Siria, Iraq e Irán; no le tiembla la mano para involucrar en el conflicto a todo el mundo islámico, siempre que tenga el apoyo de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Tras el secuestro de los dos soldados, Hizbulá junto con HAMAS, proponen a Israel un amplio intercambio de prisioneros para lograr la libertad de miles de presos en cárceles del Estado de Israel. Propuesta que no le interesa al Primer Ministro, ahora que ya prendió la guerra y sabe que triunfando en ella volverá la confianza popular a proteger su poder.
Aunado al conflicto, también la dinámica demanda de petróleo de China e India, aumentan la incertidumbre sobre la escalada incontrolada de los precios del petróleo. Que también dinamizarán la presión de los consumidores de gasolina del mundo, que están en alerta roja frente al aumento de ésta. Problema inmediato para los consumidores panameños que ya se les anunció nuevo aumento en el precio del galón de gasolina.
Las potencias mundiales temen a la mezcla volátil de un gobierno aparentemente dubitativo en Israel, lidiando con varios frentes interconectados: con los palestinos principalmente en Gaza, con el grupo chiíta Hizbulá, las autoridades libanesas en el Líbano, con un mundo islámico que apoyará a sus hermanos árabes.
Y todo esto, en el contexto de una opinión pública muy exaltada frente al conflicto, pero que sufre desde ya, la incontrolable alza del precio del petróleo que se ve venir y para lo cual no tiene respuesta, ni política para frenarla.
(elamphrey@hotmail.com)

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