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Tareas impostergables: La integridad


Los gobernantes que serán electos -esperemos que limpiamente por el bien del país- el próximo dos de mayo, lo que no pueden hacer es gobernar cosméticamente, pues el país necesita cambios fundamentales y éstos son tareas impostergables. Entre los cambios necesarios se encuentra la necesidad de impulsar un sistema nacional de integridad que prevenga y elimine o por lo menos mitigue significativamente la corrupción en la esfera pública y privada.
Las acusaciones de corrupción van y vienen en una especie de fuego cruzado que parece ganar terreno cada día. Para muchos es la constatación de lo que todos sabíamos o sospechábamos: el reinado de la corrupción en nuestro país. La corrupción logra su cometido porque existen tres factores. El primero es sistémico, pues existen los espacios y las fisuras institucionales para que crezca y se extienda como un cáncer. Segundo, el factor subjetivo expresado en los individuos o personas que encarnan antivalores. Tercero, la existencia de una cultura de la normalidad y la indiferencia que permite la apatía ciudadana, que llega a ver como "normal" los desmanes del poder.
Todo esto se enfrenta también desde tres dimensiones: Primero: Exigiendo la investigación objetiva y castigo a los culpables, sea quien sea y al mismo tiempo impulsando un sistema nacional de integridad. Segundo, fomentando los valores morales, éticos y de solidaridad en todos los espacios y niveles posibles (familiares, escolares, medios de comunicación, religiones etc.). Tres, generando la movilización cívica y ciudadana, la auditoría social, el control ciudadano. Los ciudadanos deben hacerse oír y presionar cívicamente para ayudar a cambiar el lamentable estado de cosas.
Transparencia Internacional - de cuyo capítulo nacional participo desde hace varios años- propone una estrategia anti-corrupción a través del impulso de Sistemas Nacionales de Integridad (SNI), entendido como el conjunto de elementos que posibilitan que los distintos componentes del Estado y la sociedad civil se organicen y actúen con transparencia, eficiencia y eficacia.
El SIN es una estructura íntegra donde cada elemento sostiene y sirve a alguno o a la totalidad de otros. En vez de mirar a una institución en particular y enfocarse aisladamente en sus programas de reforma, es necesario vislumbrar las relaciones, su interdependencia y el efecto combinado de éstas. El elemento más importante de esta estrategia es la conciencia pública de la corrupción.
Los SIN se caracterizan por un enfoque interdisciplinario que combinan diversos elementos políticos, económicos, jurídicos, sociológicos y administrativos. Por la complejidad del fenómeno de la corrupción, es necesario elaborar una estrategia integral que pueda contener acciones como estas:
  • Instaurar reformas administrativas para reducir en lo posible, los conflictos de interés en la administración pública y controlar los actos de corrupción al interior de ésta. Es necesario contar con una estructura administrativa pública eficiente orientada hacia la consecución de objetivos claros y transparentes.

  • Eliminación de la impunidad y castigo ejemplar a los/las corruptos en igualdad ante la ley.

  • Apoyar a un poder judicial independiente, para que sus procedimientos y determinaciones constituyan una barrera efectiva contra la corrupción. Es necesario un liderazgo político que exalte los valores éticos públicos y privados y sustente su aplicación.

  • Establecer mecanismos adecuados que ofrezcan a los funcionarios y ciudadanos, medios para denunciar supuestos actos de corrupción y asegurar el control independiente de los sistemas y procedimientos.

  • Desarrollar un sistema público de adquisiciones abierto, competitivo y transparente. La existencia de una economía regida por reglas de juego claras que se respeten y cumplan pueda colaborar decisivamente en este aspecto.

  • Fortalecer a las entidades superiores de fiscalización con el objeto de que éstas garanticen la integridad y el buen manejo de los fondos públicos. Promover la cooperación internacional en la lucha contra la corrupción.

  • Establecer oficinas "independientes" con suficientes recursos y autoridad para que luchen contra la corrupción.

  • Apoyar el desarrollo de Códigos de Ética y Procedimiento por parte del sector privado y promover el papel de medidas disuasivas legales contra las prácticas corruptas. Es necesario establecer un conjunto de leyes, reglamentos y códigos de conducta adecuados a las realidades sociales.

  • Respaldar el desarrollo de mecanismos que promuevan la transparencia en los procesos democráticos, como la transparencia y límite en la donación de fondos a los partidos. La superación del nepotismo, clientelismo y patrimonialismo.

  • Fortalecer y orientar a la sociedad civil para que actúe contra de la corrupción y apoye al proceso democrático.

  • Garantizar la existencia de una prensa alerta y libre que ejerza el papel de vigilante público.


El compromiso no es pues, solo aplicar medidas aisladas contra la corrupción sino construir un sistema entretejido y tupido, que focalice los centros neurálgicos donde anida la corrupción, al mismo tiempo que transforma el desenvolvimiento mismo de la sociedad y el Estado con relación a este tema.
(raulleisr@hotmail.com)


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