Tasa de valorización
El área metropolitana se extenderá, en no más de una década, de Colón a Panamá "pasando por San Miguelito" y de Chepo a La Chorrera. Esta megalópolis no puede ser el producto del "encontrón" de seis distritos, sino de su integración en un espacio amigable. Eso significa que las vías y sistemas de comunicación, las redes eléctricas y de telefonía e Internet y las normas urbanísticas tienen que ser rediseñadas y replanteadas con visión de Primer Mundo, y que las autoridades tendrán que desarrollar un nuevo modelo de administración e interacción política.
Pero una vez solventadas esas cosas; de haber, por ejemplo, adoptado el mejor sistema de transporte público masivo, soterrado los cables, ocultado las antenas, racionalizado la cantidad de letreros permitidos, establecido el nivel tolerable de ruido ambiental y creado parques y espacios públicos gratuitos para construir una ciudad amigable, nos hallaremos con: La cuenta. ¿Quién pagará lo que eso nos costará? Lo normal es que ésta se pague con los impuestos. Mas, ¿cuál será la forma más equitativa de pagarlos? La pregunta es pertinente, más cuando presumimos que muchas cosas como la iluminación de áreas públicas, la Internet inalámbrica, el transporte público y el mantenimiento de plazas y parques, será gratuito o subsidiado.
Es razonable pensar que, además de los tributos generales de donde se obtendrán los ingresos del fisco, las propiedades al pie de las principales obras públicas aumentarán su valor y, por ende, deberán tributar de manera especial por este beneficio múltiple, es lo que se llama "Tasa de Valorización" y es legítimo su cobro. Sin embargo, para que el sistema sea aceptado por todos, debe ser pagado por todos.