default

Taxis, nación y seguridad


El color de un taxi ya no es tan sólo una marca de país, es un asunto de seguridad nacional. Los países modernos funcionan en todos los ámbitos de la vida pública, especialmente en las calles, a través de símbolos, imágenes y mensajes claves que le ofrecen a la población y a los visitantes la información necesaria para facilitar los sistemas de transporte. La idea es que velozmente comprendan que tal o cual cosa, por ejemplo, los taxis, están debidamente respaldados por las autoridades. Se trata de un mecanismo que ordena, vigila y protege al ciudadano común y al turista del desorden y el peligro.

Pero los taxistas, a través de la Comisión de Transporte de la Asamblea Nacional que dirige el empresario transportista y diputado Marco González, solicitaron -por cuarta vez- una prórroga al gobierno para no pintar de color amarillo a los taxis. La prórroga se veía venir y los usuarios estban descontentos. Consideraban que si el presidente Ricardo Martinelli accedía, estaría incumpliendo su promesa de ponerle orden al servicio de taxis en el país.

Lo más grave son las consecuencias que podría seguir teniendo en la seguridad nacional, el desorden de los taxis en mal estado y de multiplicidad de colores sin placas o con placas vencidas, sin identificación controlada ni para el vehículo ni para el conductor, sin regulaciones eficaces, que se han convertido en un territorio ideal para cometer crímenes como por ejemplo el temido secuestro express. En Internet se advierte a los extranjeros que visitan Panamá utilizar únicamente taxis amarillos. La prórroga solicitada no fue más que un descarado permiso para continuar con la inseguridad de los panameños. Afortunadamente el Gobierno ha dicho que no habrá más prórrogas. Es una buena, enérgica y necesaria decisión, que podría estar indicándonos que en el tema de los taxis de verdad parece que “se acabó el relajo”. Veremos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América