Taxis y buses: sin nada que decir
Ante todo debemos recordar que hemos tocado el tema del servicio del transporte público, de taxis y buses, de manera reiterada en estos espacios editoriales y lo hemos hecho conscientes que es nuestra responsabilidad como medio de comunicación social. No obstante, a veces frente a los hechos que a diario siguen ocurriendo en Panamá, y ante la impunidad con que siguen conduciendo los taxistas y buseros en nuestro país, pues nos quedamos con casi nada que agregar.
Esta sensación, la cual podría explicarse como una "rendición psicológica" hacia los diversos sucesos que parecieran no tener la menor posibilidad de cambio, es precisamente uno de los contundentes argumentos que le permiten a estos señores seguir con el desastre del servicio que ofrecen. Y volvemos a la carga con la pregunta a las autoridades ¿hasta cuándo seguirán tolerando la insurrecta actitud de la dirigencia de los transportistas para hacer los cambios que demanda el país? ¿Por qué no se ha querido avanzar sobre el tema en la Asamblea Nacional?
Está claro que las respuestas podrían afectar los intereses de gremios y políticos, sin embargo, la población panameña está "harta" del servicio, y cuando faltan escasas semanas para conmemorar la fecha del primer año desde que fueron inmoladas las víctimas del bus incendiado, las autoridades deberían tener preparadas respuestas rápidas y razonables para un problema que se viene arrastrando desde hace décadas. Pero la tragedia de hace un año se agranda con una tragedia mayor, y es que es muy poco lo que se ha hecho para corregir con honestidad y en la dirección correcta el problema, por eso nos quedamos a veces sin nada más que decir.