Techos de vidrios...
En días pasados, este periódico publicó la buena noticia de que Panamá había sido "certificado", junto con otros 19 países, por el Gobierno de los Estados Unidos por nuestra "continua determinación en la lucha contra el narcotráfico, el lavado de dinero y otros crímenes transnacionales". Esta certificación forma parte de un informe que presenta el Departamento de Estado al Congreso de los Estados Unidos "con el fin de calificar el grado de cooperación que Washington recibe de los países involucrados en el problema del narcotráfico".
En la misma edición de El Panamá América se publican los ásperos comentarios de un congresista opositor de Colombia, nación que también se encuentra entre los "certificados", quejándose que la "unilateralidad de la certificación que hace Washington resulta supremamente odiosa; esa calificación de quién es bueno o no es bueno...".
No dudamos del derecho que tiene cualquier país de emitir opiniones sobre lo "bueno o no bueno" que es algun otro país. Sin embargo, el que tira piedras no debe tener techos de vidrios.
Recientemente leímos en el New York Times que el cultivo de mayores ingresos en los estados de Kentucky, West Virginia y Tennessee es la marihuana. Dice el artículo que las siembras de marihuana se encuentran por todos lados en algunos sectores, parcialmente encubiertas en los campos de maíz y hasta dentro de las casas de algunos residentes.
Dentro de las residencias, se han adoptado sofisticadas técnicas de hidroponía, lámparas de crecimiento de plantas y métodos científicos de poda que permiten cosechar la planta cada 3 meses. Se estima que anualmente este cultivo ilegal de marihuana en estos tres estados produce ingresos por 4 billones de dólares anuales, lo que representa solamente el 40% de la marihuana cultivada ilegalmente en todos los Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos de las policías locales y de las agencias federales, no se ha podido acabar con esto. La corrupción ha comprometido a muchos miembros de las organizaciones policiales a partir de los años "80, cuando el cultivo de marihuana se convirtió en gran negocio.
Mas, no hemos tenido conocimiento de que algún estado estadounidense haya sido alguna vez "decertificado". Al parecer, las bandas criminales que se dedican al cultivo, transporte y venta de la marihuana funcionan sin mucho temor a la ley.
¿Dónde se lavará el dinero que produce la venta de esta marihuana en las grandes ciudades del noreste americano? Blanquear 4 billones de dólares no debe ser tarea fácil. ¿Estarán los bancos, las compañías de seguros, las empresas de bienes raíces y otros negocios en los Estados Unidos sujetos a la misma mira que lo están en Panamá y otros países que se encuentran en la "lista negra" del GAFI?
Tarde o temprano los norteamericanos tendrán que llegar a la triste conclusión que el narcotráfico es casi 100% un problema de ellos, los grandes consumidores.
Si no pueden acabar con el cultivo masivo de marihuana dentro de su país, ¿cómo pretenden acabar con el cultivo de coca en las montañas de Colombia? Mientras el narcotráfico sea fuente de inmensas ganancias, habrá narcotráfico en los Estados Unidos y en Colombia. Con Plan Colombia o sin Plan Colombia, con CMA o sin CMA, con certificación o sin certificación.
En la misma edición de El Panamá América se publican los ásperos comentarios de un congresista opositor de Colombia, nación que también se encuentra entre los "certificados", quejándose que la "unilateralidad de la certificación que hace Washington resulta supremamente odiosa; esa calificación de quién es bueno o no es bueno...".
No dudamos del derecho que tiene cualquier país de emitir opiniones sobre lo "bueno o no bueno" que es algun otro país. Sin embargo, el que tira piedras no debe tener techos de vidrios.
Recientemente leímos en el New York Times que el cultivo de mayores ingresos en los estados de Kentucky, West Virginia y Tennessee es la marihuana. Dice el artículo que las siembras de marihuana se encuentran por todos lados en algunos sectores, parcialmente encubiertas en los campos de maíz y hasta dentro de las casas de algunos residentes.
Dentro de las residencias, se han adoptado sofisticadas técnicas de hidroponía, lámparas de crecimiento de plantas y métodos científicos de poda que permiten cosechar la planta cada 3 meses. Se estima que anualmente este cultivo ilegal de marihuana en estos tres estados produce ingresos por 4 billones de dólares anuales, lo que representa solamente el 40% de la marihuana cultivada ilegalmente en todos los Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos de las policías locales y de las agencias federales, no se ha podido acabar con esto. La corrupción ha comprometido a muchos miembros de las organizaciones policiales a partir de los años "80, cuando el cultivo de marihuana se convirtió en gran negocio.
Mas, no hemos tenido conocimiento de que algún estado estadounidense haya sido alguna vez "decertificado". Al parecer, las bandas criminales que se dedican al cultivo, transporte y venta de la marihuana funcionan sin mucho temor a la ley.
¿Dónde se lavará el dinero que produce la venta de esta marihuana en las grandes ciudades del noreste americano? Blanquear 4 billones de dólares no debe ser tarea fácil. ¿Estarán los bancos, las compañías de seguros, las empresas de bienes raíces y otros negocios en los Estados Unidos sujetos a la misma mira que lo están en Panamá y otros países que se encuentran en la "lista negra" del GAFI?
Tarde o temprano los norteamericanos tendrán que llegar a la triste conclusión que el narcotráfico es casi 100% un problema de ellos, los grandes consumidores.
Si no pueden acabar con el cultivo masivo de marihuana dentro de su país, ¿cómo pretenden acabar con el cultivo de coca en las montañas de Colombia? Mientras el narcotráfico sea fuente de inmensas ganancias, habrá narcotráfico en los Estados Unidos y en Colombia. Con Plan Colombia o sin Plan Colombia, con CMA o sin CMA, con certificación o sin certificación.