default

¿Tejada, quid fecisti?


Es irresponsable pasar por alto la desfachatez de las declaraciones vertidas por el recién designado Defensor del Pueblo. Su decidido apoyo y defensa a las denominadas "leyes de desacato" y su reiterada adhesión a los procedimientos contrarios al debido respeto de la libertad de expresión, nos coloca a los ciudadanos en un nuevo estado de indefensión frente -¡oh ironía! - a la institución creada con el propósito de velar por todos nuestros derechos. ¡Resulta que ahora tenemos que defendernos del defensor!
Con la mentalidad propia de un ex fiscal entrenado en la escuela inquisidora y perseguidora de su tutor y protector, el defensor impuesto por el pacto META, envía al despeñadero el derecho a la libertad de expresión como garantía fundamental para asegurar un Estado de Derecho y las instituciones democráticas que tanta falta hacen -cada día más- a la sociedad panameña.
Mientras la sociedad internacional marca progresos indiscutibles en materia de Derechos Humanos y libertades democráticas, siendo uno de ellos su repudio a las "leyes de desacato", el discípulo favorito del Procurador de turno se declara a favor de las mismas y de su aplicación. Complace así a su protector, pero se divorcia de quien por ley es su principal protegido: el pueblo. Asimismo, mientras la violencia y el terrorismo judicial del Ministerio Público y de los rectores del Organo Judicial contra los periodistas continúan siendo una constante en nuestro medio, el favorecido por el monopolio de la partidocracia con el cargo de Defensor del Pueblo sale a aplaudir la impunidad de esos actos contrarios a la libertad de expresión y el derecho a la información.
Con mucho acierto, el Comité para la Protección de Periodistas, prestigiosa organización de carácter internacional, calificó inmediatamente de " muy lamentables" las declaraciones del funcionario que hoy rige a la Defensoría del Pueblo de Panamá. Y con acertado criterio nos indica que: " La observación del señor Tejada en el sentido de que las leyes de desacato son necesarias para enseñar a los ciudadanos el debido respeto a los funcionarios, muestra una concepción errónea de lo que debe ser una relación apropiada entre el gobierno y los medios. Los funcionarios públicos se han colocado en el centro del debate público por su propia voluntad, y por consiguiente, deben gozar de menor y no mayor protección contra las críticas, con el fin de desalentar el posible abuso de la autoridad."
El silencio cómplice de las autoridades de los distintos órganos del Estado panameño, frente a lo afirmado por el Defensor del Pueblo, conduce también a la organización de defensa de los periodistas a colegir que: " El sistema judicial panameño se ha empleado con demasiada frecuencia para hostigar a los periodistas. Es inconcebible que los funcionarios panameños puedan utilizar las leyes de desacato para encarcelar a los periodistas sin el debido proceso. Esperamos que el debate generado por los inmoderados comentarios del señor Tejada traigan como resultado un nuevo intento de poner el marco legal de Panamá a la altura de las leyes internacionales"
Los integrantes del pacto META en la Asamblea Legislativa decidieron colocar en la Defensoría del Pueblo a una persona que busca afectar directamente el derecho a la libertad de expresión e información, olvidándose así que no puede existir una sociedad democrática donde no se respete el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información. ¿Qué fines persiguen con esta designación? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el nuevo Defensor del Pueblo en su contubernio con el Procurador perseguidor?
Son muchísimas las interrogantes que surgen ante la felonía contra nuestras libertades que encierran las declaraciones del recién posesionado. Es por ello, entonces, que debemos redoblar nuestros esfuerzos ciudadanos para que las leyes de desacato sean derogadas cuanto antes, puesto que el uso de tales poderes para limitar la libertad de expresión en funcionarios como el procurador y el defensor del pueblo, se presta al abuso, como medida para acallar ideas y opiniones.
Hoy menos que ayer, podemos guardar silencio en defensa de la libertad de expresión. Pagamos un precio muy alto por recuperar un mejor ambiente para nuestras libertades como para permitirle a estos Caínes modernos que se arropan en la "majestad" de sus cargos, que puedan actuar impunemente. Defendámonos del defensor y de su mentor protegiendo la libertad de expresión y el derecho a la información. Condenemos las leyes de desacato y exijamos como ciudadanos que cese la persecución.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América