Temas electorales Preocupantes
Cada día me convenzo más de que los resultados de las encuestas son válidos, que son de carne, nervios y huesos, y que no hay dudas del eminente triunfo electoral de Martín Torrijos. El alza de tono en las críticas del candidato mireyista hacia Torrijos y el PRD, entre otras cosas, me lleva esa aseveración. El igual tono áspero y el incremento de escritos de sus colaboradores en la prensa local soporta mi tesis.
El tema de la crítica es constante: el PRD y la dictadura militar, con la intención de achacarle a Martín los errores del pasado. Hay una marcada obsesión de atacar personalmente a Torrijos y de retrotraernos, así como una clara ausencia de visión del futuro dentro de las filas mireyistas. Ignoro quienes son los mentores políticos y manejadores del candidato mireyista, pero alguien debiera aconsejarle que esa táctica política es contraproducente, que genera reacciones como la mía, ya que manifiesta alto grado de desesperación ante una evidente derrota electoral. Debieran aconsejarle que en esta etapa, pocos o quizás ninguno de los electores vamos a variar nuestra intención de voto. Más le convendría dedicar lo poco que le queda de la campaña a crear su visión del Panamá del futuro, con la esperanza de aminorar el impacto de la derrota. ¿Sabrá que el voto joven es el factor decisivo en las elecciones? Muchos no habían nacido o eran infantes, incluyendo al candidato del PRD, en el período al que nos quiere retrotraer. ¿Es inteligente la táctica de culpar a los hijos y nietos de los pecados de sus progenitores? Si fuera así, entonces tendríamos que culpar a los jóvenes políticos de las facciones liberales aliadas al mireyismo de los "chanchudos" y trampas electorales de la clase gobernante liberal de los años de la "Patria Boba". Pero, eso podría ser tema de otro articulo.
Hay otra consideración que me confirma que el mireyismo se ve perdido, y es la pregunta que nos hacemos mucho: ¿Dónde está el MOLIRENA y su flamante candidato a la Primera Vicepresidencia? Aparte de las participaciones en debates televisivos y artículos como los que me referí de un par de fogosos jóvenes de ese partido, veo poca beligerancia política dentro de sus filas, aliadas al candidato mireyista. ¿No es extraño que un partido lleno de aventajados políticos tradicionales o "viejos zorros", como los conoce el vulgo, tenga tan bajo perfil? ¿Será que han visto lo obvio y como "viejos zorros" han puesto sus bardas en remojo? Yo sí lo creo.
Lo anterior me lleva a "la suma de todos mis temores": La posibilidad de que la desesperación de nuestros gobernantes, sus amigos, y allegados políticos ante una eminente derrota electoral los induzca a tomar medidas extremas para impedir o variar el resultado de las elecciones.
Aparte de la obvia humillación y pérdida de control del Partido Arnulfista por parte de la facción mireyista, que resultaría de su eminente derrota, ellos tienen suficientes razones para temer el triunfo de otra nómina.
Soplan vientos de resurgimiento ciudadano y renovada valentía política en nuestro pueblo de América. Son notables y no escasos los ejemplos de enjuiciamiento de antiguos gobernantes por actos de corrupción. Hay ex presidentes y ex funcionarios encarcelados. Muchos viven en el exilio, prófugos de la justicia de sus naciones.
Históricamente en Latinoamérica las corrientes sociales, económicas y políticas, buenas o malas, se imitan y esparcen a través de la región.
Nuestros gobernantes, y sobre todo sus amigos y simpatizantes, no son tontos. Ven la cosa venir y con justa razón están preocupados.
El coraje político de los nuevos gobiernos latinoamericanos es ejemplo saludable, digno de imitar, y es alta la posibilidad de que un nuevo, pero distinto grupo político al asumir el poder en septiembre de este año, siga esos ejemplos.
La disposición al candidato oficialista de los recursos de Estado, la institucionalización de las vacaciones de 48 horas, que es sólo un ejemplo, y sobre todo la ausencia de reparo en esconder la ayuda oficialista, más me convencen que no se van a ir con facilidad.
¿Qué le queda hacer a nuestros gobernantes que temen no estar en el poder y ser objetos de investigaciones penales? Las palabras huelgan.
¿Qué garantía tenemos de que no estén en estos precisos momentos gestionando acciones extremas para impedir un genuino triunfo en las próximas elecciones?
¿Qué garantías tenemos de un torneo electoral ausente de trampas? Cierto, nos han prometido elecciones limpias; sin embargo, ¿no tiene este gobierno un pobre registro de cumplimiento de promesas y compromisos sociales?
¿No ha demostrado este gobierno importarle un bledo con nosotros y no tenernos miedo? No sé si ustedes comparten mis temores, pero yo los considero reales y posibles.
Todo es posible en nuestro pobre Panamá, ante la ausencia de acción de la sociedad civil que yace en un eterno letargo y nuestra inercia ciudadana.
Yo le comenté que Endara ya pasó por eso y que de todas maneras el pueblo panameño deberá forzar a los legisladores a que cambien sus hábitos y que hagan lo mejor por Panamá. ¿O no?
El tema de la crítica es constante: el PRD y la dictadura militar, con la intención de achacarle a Martín los errores del pasado. Hay una marcada obsesión de atacar personalmente a Torrijos y de retrotraernos, así como una clara ausencia de visión del futuro dentro de las filas mireyistas. Ignoro quienes son los mentores políticos y manejadores del candidato mireyista, pero alguien debiera aconsejarle que esa táctica política es contraproducente, que genera reacciones como la mía, ya que manifiesta alto grado de desesperación ante una evidente derrota electoral. Debieran aconsejarle que en esta etapa, pocos o quizás ninguno de los electores vamos a variar nuestra intención de voto. Más le convendría dedicar lo poco que le queda de la campaña a crear su visión del Panamá del futuro, con la esperanza de aminorar el impacto de la derrota. ¿Sabrá que el voto joven es el factor decisivo en las elecciones? Muchos no habían nacido o eran infantes, incluyendo al candidato del PRD, en el período al que nos quiere retrotraer. ¿Es inteligente la táctica de culpar a los hijos y nietos de los pecados de sus progenitores? Si fuera así, entonces tendríamos que culpar a los jóvenes políticos de las facciones liberales aliadas al mireyismo de los "chanchudos" y trampas electorales de la clase gobernante liberal de los años de la "Patria Boba". Pero, eso podría ser tema de otro articulo.
Hay otra consideración que me confirma que el mireyismo se ve perdido, y es la pregunta que nos hacemos mucho: ¿Dónde está el MOLIRENA y su flamante candidato a la Primera Vicepresidencia? Aparte de las participaciones en debates televisivos y artículos como los que me referí de un par de fogosos jóvenes de ese partido, veo poca beligerancia política dentro de sus filas, aliadas al candidato mireyista. ¿No es extraño que un partido lleno de aventajados políticos tradicionales o "viejos zorros", como los conoce el vulgo, tenga tan bajo perfil? ¿Será que han visto lo obvio y como "viejos zorros" han puesto sus bardas en remojo? Yo sí lo creo.
Lo anterior me lleva a "la suma de todos mis temores": La posibilidad de que la desesperación de nuestros gobernantes, sus amigos, y allegados políticos ante una eminente derrota electoral los induzca a tomar medidas extremas para impedir o variar el resultado de las elecciones.
Aparte de la obvia humillación y pérdida de control del Partido Arnulfista por parte de la facción mireyista, que resultaría de su eminente derrota, ellos tienen suficientes razones para temer el triunfo de otra nómina.
Soplan vientos de resurgimiento ciudadano y renovada valentía política en nuestro pueblo de América. Son notables y no escasos los ejemplos de enjuiciamiento de antiguos gobernantes por actos de corrupción. Hay ex presidentes y ex funcionarios encarcelados. Muchos viven en el exilio, prófugos de la justicia de sus naciones.
Históricamente en Latinoamérica las corrientes sociales, económicas y políticas, buenas o malas, se imitan y esparcen a través de la región.
Nuestros gobernantes, y sobre todo sus amigos y simpatizantes, no son tontos. Ven la cosa venir y con justa razón están preocupados.
El coraje político de los nuevos gobiernos latinoamericanos es ejemplo saludable, digno de imitar, y es alta la posibilidad de que un nuevo, pero distinto grupo político al asumir el poder en septiembre de este año, siga esos ejemplos.
La disposición al candidato oficialista de los recursos de Estado, la institucionalización de las vacaciones de 48 horas, que es sólo un ejemplo, y sobre todo la ausencia de reparo en esconder la ayuda oficialista, más me convencen que no se van a ir con facilidad.
¿Qué le queda hacer a nuestros gobernantes que temen no estar en el poder y ser objetos de investigaciones penales? Las palabras huelgan.
¿Qué garantía tenemos de que no estén en estos precisos momentos gestionando acciones extremas para impedir un genuino triunfo en las próximas elecciones?
¿Qué garantías tenemos de un torneo electoral ausente de trampas? Cierto, nos han prometido elecciones limpias; sin embargo, ¿no tiene este gobierno un pobre registro de cumplimiento de promesas y compromisos sociales?
¿No ha demostrado este gobierno importarle un bledo con nosotros y no tenernos miedo? No sé si ustedes comparten mis temores, pero yo los considero reales y posibles.
Todo es posible en nuestro pobre Panamá, ante la ausencia de acción de la sociedad civil que yace en un eterno letargo y nuestra inercia ciudadana.
Yo le comenté que Endara ya pasó por eso y que de todas maneras el pueblo panameño deberá forzar a los legisladores a que cambien sus hábitos y que hagan lo mejor por Panamá. ¿O no?