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Temas para una agenda de Estado


Panamá, el próximo año, estará completando sus primeros 100 años de vida republicana, y es uno de los países más jóvenes de nuestro continente. Como toda nación tiene algunos problemas, pero por suerte todos ellos tienen soluciones, siempre y cuando los enfrentemos a tiempo, que aún tenemos; pero lo más importante, es enfrentarlo con honestidad, patriotismo, pensando en la colectividad y no de manera egoísta y mezquina, pensando en nuestros intereses nada más, porque estuviéramos actuando de forma poco inteligente, ya que al final del camino, también sufrirían nuestros intereses.
Antes de entrar al tema, quiero explicar, que al referirme a que nuestros problemas aún tienen soluciones, es que algunos podremos alcanzar soluciones completas y otros lo llevaríamos a situaciones manejables.
Por otra parte, debemos estar claros que muchos de ellos no podrán ser solucionados por un solo gobierno, por esa razón es necesario que los sectores políticos lleguen acuerdos sobre esos temas, para desarrollar una estrategia, aunque algunos de los problemas necesitarán 10 años y otros 15 años o más tiempo para erradicarlos, o como mencioné, llevarlos a niveles de una tolerancia aceptable.
Indudablemente que el conjunto de la sociedad tiene que participar y jugar un papel determinante, pero somos los políticos los que tenemos que tomar la iniciativa porque es una obligación de los que deseamos participar en política, y en la medida que el resto de la sociedad perciba positivamente nuestras intenciones y propuestas, tendremos su colaboración, que repito, es necesaria e imprescindible para alcanzar los resultados, que nos beneficiaría a todos.
El problema de la Caja de Seguro Social, del desempleo, las drogas, la educación, el pago de la deuda del Estado, la seguridad ciudadana y el transporte, probablemente son los principales problemas que nos agobian y que necesitan ser planteados en una agenda de Estado, ya que un gobierno por sí sólo no podrá resolverlo, porque sus soluciones no podrán alcanzarse en 5 años. Además, y para mí lo más importante para que alcancemos nuestras metas, son situaciones tan complejas y difíciles que un partido o coalición de partidos en el poder no querrá asumir esta responsabilidad por sí sólo y, de manera irresponsable, la evitará trasladándosela al próximo gobierno. Así lo único que se conseguiría es profundizar dichos problemas.
En la crisis de la Caja de Seguro Social, los niveles de desempleo, los altos índices de criminalidad, entre otros, no podemos plantear soluciones demagógicas ni esquivarlos con la posición irresponsable de que se tendrían un costo político, porque la factura que pagaremos después será mayor.
Los medios de comunicación deben jugar un papel importante, ya que por ellos, la población podrá tener un conocimiento real de cada una de las situaciones que vive el país y de esta manera, pueda exigirle a los futuros candidatos sus planteamientos y tener la capacidad de analizarlos correctamente.
Los problemas de esta nación, comparados con los de otros países, son minúsculos. Siempre hemos sido una república favorecida, pero si no enfrentamos los conflictos que hoy tenemos, y que tienen soluciones, estaremos como Chile, sin Seguro Social; como Brasil, que el crimen se ha tomado las principales ciudades; tan pobres como Haití, o con problema del agua como México. Si no queremos llegar a esas situaciones, no podemos comportarnos como el avestruz
"Cuando los hombres decentes no participan en política los indecentes se aprovechan de ella y los decentes tendrán que callar". Ghandi.
(cdaa@sinfo.net)

Colgada en las paredes de la pequeña habitación hay una fotografía donde está junto a sus dos hijos cuando eran pequeñines. En su cama descansan dos tiernas muñecas de trapo, de las cuales una es su preferida.
Ahora, en época de reposo, uno de sus hijos, Javier Díaz, la recuerda como "una excelente madre; muy amorosa, muy enérgica, pero amorosa". "Era la gran cocinera de todo y todo rico. Nunca usó una receta. No medía nada. Todo al ojo. Era una cocinera muy, muy buena".
De los platos que su madre le cocinaba, a Javier le encantaba uno al horno con papas y chuletas. Entre capas de papas y cebolla iban las chuletas, cuya grasa daba un toque exquisito al plato. "Era un plato muy sabroso". Pero eso no era todo.
"Hacía una sopa de mariscos que mis primos decían que era para parar un muerto; le echaba pedazos de pescado, longorones, pulpo y almejas", explicó. Añora mucho los domingos cuando su madre hacía una comida y llegaban los parientes y todos quedaban regados durmiendo por lo sustancioso de los platos. "En la casa siempre había comida para todo el mundo, era muy hospitalaria. Siempre fue buena consejera; siempre es mejor tener amigos que enemigos. Tenía muchos amigos. Era muy cordial, muy jovial".
Aunque recuerda que a su madre le gustaba la música folclórica con violines y flauta, el pindín no le agradaba. Javier describió con nostalgia a su madre. Su voz no pudo esconder la añoranza de tiempos pasados con esa madre consejera, amorosa, hospitalaria, trabajadora y humana.
Para Taira, quien ha compartido 10 de los 12 años que tiene de estar la dama en el Hogar "se ha ganado mi corazón". Es muy saludable. "No tiene ninguna enfermedad", aseguró.
Explica que la trajeron al asilo para que estuviera bien cuidada porque sus hijos ya están mayores. "Tiene buen apetito. Come muy bien. Ella comía muchos mariscos, era su comida predilecta", informó.
Ella consume lo que le dan aquí o lo que le traen, comenta Taira. Cuando la comida no le gusta dice: "Esto no se puede comer", agregó. Sobre la rutina comenta que lo primero que hace es bañarla, vestirla, la lleva a la terraza a tomar sol, a escuchar noticias y luego al comedor.
Informó que a Doña Elvia le gustan los jugos y las galletas, escuchar noticias y los bailes de antaño y, a pesar de su edad, reconoce por la voz a los familiares porque sólo ve sombras.
No le gusta la música típica porque "es muy montuno". Sobre rasgos de su personalidad resalta la memoria. Esa prodigiosa memoria que le ha permitido contar anécdotas de su infancia. Una de ellas es un pasaje de la Guerra de Los Mil Días cuando su mamá, una liberal muy valiente, pasaba las armas debajo de sus amplias y largas faldas.
222 Además de gozar de buena salud, conserva una memoria prodigiosa y exuda coquetería.
"Su mamá era muy tremenda; pasaba las armas a los liberales. Como usaba esos vestidos largos se metía las armas debajo porque nadie la revisaba. No la descubrieron. Tenía un carácter muy fuerte", afirma.
Doña Elvia, "aunque estaba muy joven, se acuerda de esa guerra", contó Taira. El tiempo se agotó. Un abrazo y bendiciones sellaron la jornada. La dulzura y calidez maternal de Doña Elvia afloró. Me abrazó y me dio su bendición, creyendo que era Taira. Lo recibí sin dar explicaciones para no romper el encanto de ese instante. Para mí eso vale mucho. La bendición de un anciano es avalada por Dios. Ese día quedará en mi memoria, así como Doña Elvia, un ser excepcional bendecido por la mano de Dios.
Personas allegadas a Doña Elvia relatan que durante un acto celebrado en el Hogar Bolívar cuando entonaron el himno nacional trató de incorporarse de su silla de ruedas para cantarlo.
Quienes la rodean intentaron disuadirla, pero más valió su arraigado amor por este canto que las dificultades que ya, irremediablemente, le representaban la innata condición de sus años. "Es tan imponente el himno, merece mucho respeto" considera Doña Elvia aún hoy, a sus 106 años.
El amor por su tierra es evidente como también cuando partió de ella para Nueva York. De allá recuerda que conoció a su esposo Don Domingo Díaz Méndez, y no así qué cargo ocupó.
La memoria la traicionó. Pero en los archivos de la Cancillería fue donde se obtuvo la respuesta. La Jefa de la Oficina Institucional de Recursos Humanos de la Cancillería, Manuelita de Smith, envió dos documentos que certifican que la señorita Elvia Mojica fue nombrada por el presidente Belisario Porras, el 4 de abril de 1925 como Oficial Archivero del Consulado General de Nueva York.
Sus servicios a la administración pública trascendieron al tiempo de la gestión de Porras. Doña Elvia trabajó en el Tribunal Tutelar de Menores (hoy Dirección de Corrección del Ministerio de la Familia). Allí laboró junto a Clara González, la primera mujer abogada de Panamá, de quien fue muy amiga. Comenta Doña Mary Comando que su tía era una mujer apegada a la política y a la vida del campo. A la muerte de Porras se involucró en la política, pero ya no en las toldas liberales.
La inclinación por la política también estaba presente en su esposo, Don Domingo Díaz, que por los años 50 fue concejal del distrito de Panamá. "El Dr. Porras y mi tía fueron mis tutores", dice Doña Mary. Ellos la matricularon en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía, donde estudió bachillerato, de 1935 a 1940.
Una hermosa abuelita del Hogar, Doña Rosaura Zanetti, dio fe de la calidad humana de Porras. Adolfo de León, su abuelo y partidario de Porras, fue quien lo llevó en hombros a la Presidencia.
Doña Rosaura, al escuchar durante la entrevista el nombre de Porras, dijo: "¡Ah!.. Porras. El fue quien enterró a mi abuelito. "Mi abuelito era alto y fuerte. Mi abuelito era jefe del muelle en el Mercado Público. Era fuerte, fuerte. Lo cargó - a Porras- y lo llevó a la Presidencia".
Doña Rosaura recuerda que en esa época tendría unos 8 años. De ser así, se refiere al primer periodo presidencial del Dr. Belisario Porras que fue de 1912 a 1916. "El se murió del corazón. Murió tiempo después que Porras asumió la presidencia. "Iba mucho a Aguadulce de donde era mi abuelito", relató.
Porras dirigió la revolución Liberal en el Istmo de Panamá, que en esos tiempos era un Departamento colombiano. Fue uno de los líderes principales del Partido Liberal Colombiano durante la guerra, llevando a cabo una campaña militar que llegó hasta las puertas de la Ciudad de Panamá. Aproximadamente 5,000 panameños murieron en este conflicto armado que duró tres años, de 1899 a 1902.
Porras continuó como miembro del Partido Liberal, pero ya como un Partido Liberal panameño. En 1912, después de haber incrementado su popularidad en el istmo, es elegido presidente de la república por una amplia mayoría. Ejerce el puesto durante tres períodos: de 1912 a 1916; de 1918 a 1920 y de 1920 a 1924.
Durante tres periodos ejecuta importantes obras como la creación de los Códigos Nacionales y la redacción de un cuerpo de leyes. Construye carreteras y otras facilidades de transporte y comunicación que unifican al país, como el Ferrocarril de Chiriquí en 1916.
Da mucha importancia a la salud y al progreso económico del país. Funda el Hospital Santo Tomás en la Ciudad de Panamá y mejora la higiene del país en general. Nacionaliza la Lotería Nacional de Beneficencia para financiar la expansión de la salud pública.
Entre otros logros se destacan la reconstrucción del telégrafo, la apertura del Canal interoceánico en 1915; la organización de la instrucción pública; el barrio de La Exposición y la Plaza Porras; la creación del Archivo Nacional y el Registro Civil y el establecimiento de la Isla Penal de Coiba.
En materia legal, por la Ley 1 de 22 de agosto de 1916, se adopta el Código Administrativo que contiene un título en el cual se reglamenta toda la materia electoral. El Consejo Electoral de la República pasa a ser el Jurado Nacional de Elecciones y los Ayuntamientos Electorales se denominan Jurados Provinciales. Falleció el 28 de agosto de 1942. Porras creía en los méritos personales, en la libre expresión del pensamiento y en la prensa como medio de combate.

101 años de Panamá América

 
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