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Temor y los temores (I)


El temor es un sentimiento que ha perseguido a la humanidad a través de los años y el peor ha sido el temor a los que tienen poder, los poderosos. Cuando era niña tenía temor a Dios y al Diablo porque me dijeron que podía llevarme si me portaba mal. Con el tiempo he comprendido que ninguno de los dos me hará daño, en todo caso me lo haría yo que soy dueña de mis actuaciones. El temor a Dios que nos inculcó la iglesia de aquellos tiempos, hoy ha perdido actualidad porque la modernización nos indica que Dios es de bondad y amor; aunque nos portemos mal, Él nos sostiene en sus brazos y nos salva de los errores que cometemos como humanos; además nos perdona porque es bueno y comprensivo.

Pero a quienes sí les temo es a los humanos, sobre todo a los malos y los ignorantes, No hay nada peor que la maldad y la ignorancia para crear temor. Recuerdo la época de CO.CO.NA. cuando hacíamos las concentraciones en la plaza 5 de mayo, íbamos cargados de patriotismo y rebeldía; pero no más empezaba a ocultarse el sol, finalizaban los discursos y la gente despejaba el lugar por temor a una encerrona de los militares quienes eran los cucos. Como Presidenta de la Asociación Médica Nacional, dejé de temer a Noriega porque pensaba que si quería hacerme daño, lo hubiera hecho antes teniendo el poder en sus manos. Yo era atrevida y hablaba libremente en los ascensores de los consultorios Paitilla y donde quería. Sin embargo, el día que por orden suya se anularon las elecciones de Panamá, comprendí que nos enfrentábamos a un monstruo lleno de maldad y ausente de toda compasión. Ese día empecé a temer y, sin estar muy conciente de la realidad, callé en los ascensores y pasillos. Era verdadero temor y me percaté de una realidad que no había contemplado antes.

A pesar de todo, podíamos pensar y yo analizaba la situación hasta convencerme de que no es igual temor que respeto y tuve claro el concepto de ambos. A mis padres los respetaba, no les temía. A maestros y profesores sucedía igual y decidí que así quería que hicieran conmigo. Fui amiga de mis hijos para que ellos me respetaran como madre pero no me temieran como a un ogro y así persisto. Continuaré el próximo miércoles.

101 años de Panamá América

 
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