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"Tempora mutantur"


Haciendo lo posible por no olvidar famosos dichos latinos, encabezo de nuevo, y con perdón del lector, la columna con un latinajo; "tempora mutantur nosque mutamur in illis", muy usado, que nos recuerda una verdad de a puño: que "los tiempos cambian y nosotros cambiamos en ellos", que las cosas, el entorno físico, síquico, urbanístico, político, climático y familiar cambian a pesar de que nos cuesta cambiar. Cambiamos nosotros ya que el espejo nos lo repite a diario. Cambian sobre todo las expresiones culturales religiosas y ciertas posiciones filosóficas.

Y vivimos asustados y muchas veces escandalizados por los cambios y tarde o temprano o cambiamos nosotros o nos cambian a pesar de lo que dijo en su librito de reflexiones el ex religioso García Salve; "Señor que yo cambie el mundo pero que el mundo no me cambie a mí". Por descontado entendemos que está hablando de la mentalidad. Que cambie lo cambiable pero que se mantenga lo sustancial. Nuestro cambio es lo que llamamos conversión.

Viene al dedillo la letra del canto de Iglesia que repite: "Yo tengo fe que todo cambiará, que triunfará por siempre el amor, yo tengo fe que siempre brillará, la luz de la esperanza, no se acabará jamás".

Filósofos y teólogos católicos y protestantes y de otras confesiones religiosas asiduamente siguen estudiando la suerte de la fe tradicional en medio del maremágnum de los cambios.

El Aquinata en uno de sus himnos eucarísticos dice "Recedant vetera, nova sint omnia" aludiendo a los símbolos antiguos de la eucaristía; "Que se alejen las cosas antiguas y que sean nuevas todas las cosas" Aplicable a todo lo que no funciona, a las costumbres sin sentido, a los símbolos de lo que ya se cumplió, a los viejas prácticas, o métodos de política tradicional de "quítate tú para ponerme yo", o como dicen, entrar en política, "pobre para volverme rico o millonario" como nos ocurre. Ahí sí cabe ojalá fueran nuevos métodos, nuevos nombres no de oligarquías sea republicanas o revolucionarias, nuevos planes, nuevas transparencias, nuevas soluciones en todos los campos.

Desde la fe católica por supuesto a lo largo de su historia ha habido muchos concilios y sínodos donde ha habido cambios y los habrá. Los que se aferran a un modo y los que quieren cambiarlo todo. El que nunca cambiará, es Él que es camino, verdad y vida, a Él sí nos debemos aferrar.

101 años de Panamá América

 
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