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Tendencias y verdades


Es natural que se estén haciendo toda clase de comentarios acerca de las encuestas que acaban de divulgarse. Se trata de un alto grado de especulaciones que se basan en unos guarismos que son vistos con mucha desconfianza por el público en general. Una de las observaciones interesantes es que tanto Martincito como Mireya están comenzando a recibir apoyo de personas que no pertenecen a sus partidos. De ser esto así, es indudable que ya los ciudadanos empiezan a dirimir entre los dos candidatos de mayor potencial.
Otra conjetura es que los jóvenes tienden a favorecer a Martincito por su juventud. No creemos ni deseamos que esto sea verdad. No obstante, faltando unas siete semanas para las elecciones, es preciso que todos los ciudadanos sopesen las encuestas, sus comentarios y las tendencias. Planteamos a nuestra juventud, esperanza de la patria, que analicen concienzudamente su decisión. Que se pregunten, por ejemplo, si Martincito estuviera todavía en el puesto de viceministro de gobierno, ¿hubiera evitado o siquiera objetado la violación de los predios universitarios? Nosotros creemos que la respuesta es negativa.
Otra de las opiniones que escuchamos es que Martincito ha aumentado su puntaje en las encuestas con motivo de sus intentos de distanciarse (no liberarse de ataduras) del Toro. De nuevo, esto es pura conjetura, pero de ser verdad, entonces le sugerimos a Martincito que diga que no está de acuerdo con la decisión de violar los predios de la universidad. Aunque votaremos por Mireya, esta sugerencia se la hacemos gratis a Martincito.
Permítasenos una digresión. El bochinche de las cuentas secretas o discrecionales terminó como sospechábamos. El vehemente contralor se volvió patas y no caminó (lo mismo hará con las declaraciones de bienes patrimoniales). La verdad es que el Toro gastó sus millones "a discreción" pero secretamente. Por suerte, sabemos que por lo menos gastó unos $12 millones para lograr su reelección. Esto sin contar otros gastos, como el tiempo que asesores y ministros gubernamentales gastaron en esta afrenta al país. Martincito no sólo respaldó el Sí en el referendo sino que calló la mayor de las veces. Y el que calla otorga. ¿O no?
Se reprueba que aparentemente se esté jugando a la política con el Hospital Santo Tomás y el Oncológico. Pero los millones citados no hubieran caído mal en estas instituciones que son en realidad de los panameños más pobres. Es obvio que el Toro prefería mostrar mucho concreto en carreteras y algunos hospitales.
Así es que han actuado la mayoría de los dictadores. Y él fue un buen seguidor de éstos hasta que decidió que era la "madre" de los autócratas. Y Martincito estaba al lado de él antes y sospechamos que ahora también.
En una ocasión oímos que en su último viaje faraónico a México el Toro iba a maniobrar para construir un nuevo Santo Tomás.
Lástima que esa fue una de las ocasiones en que no resultó exitoso.
Recuerden que él fue exitoso en todo, según él.
En breve, rogamos a nuestros jóvenes que analicen bien de dónde proviene Marticinto. En cuanto al nacionalismo torrijista, deben recordar que este gobierno pidió la extensión de bases militares gringas en nuestro suelo, remó a favor de un CMA, y ahora, a lo macho, ha desairado a Clinton en dos ocasiones, no asistiendo a reuniones prácticamente convocadas por Clinton en Centroamérica. Nos salvamos. Y Martincito también.

101 años de Panamá América

 
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