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Tener derechos es tener también deberes


Hablar de los derechos humanos es un tema halagador para algunas personas, pues les abre las puertas a un mundo desconocido, mientras que para otros puede resultar fastidioso e inútil, y no faltarán aquellos en virtud del cual el tema seguramente lo encontrarán negativo o perjudicial a sus intereses, pues estos parten de la idea de que ellos son los únicos que tienen derechos.
En este contexto, tenemos que es frecuente que los padres se quejen de las campañas de promoción de los derechos del niño y de la niña, toda vez que en su opinión han percibido a su juicio el control sobre sus hijos y les resulta difícil en ocasiones, atentar contra sus derechos, mientras que para otros suele ser indiferente, pues ellos como padres o madres de familia, entre otros, son los que tienen la autoridad sobre sus hijos y hacen con ellos lo que les "viene en gana".
No obstante, lo anterior para los niños y niñas el asunto ha resultado positivo y se sienten satisfechos, porque por fin se ha gritado a los cuatro vientos, que también tienen derechos, aunque debo advertir que en principio se ha hecho poco énfasis en cuanto a los deberes de los niños.
Y es aquí quizás donde se encuentra el "quid" del asunto, dado que en el caso particular de los adultos, les ha resultado siempre más cómodo hacer un "revuelo para reclamar mis derechos" que han sido violados, siendo fácil olvidar y no queriendo a la vez aceptar que tienen deberes para con los demás, su familia, sus amigos, la sociedad en general y el Estado, como así lo han recogido los instrumentos de derechos humanos, y a la cual hemos hecho referencia en otras ocasiones, y en particular, en nuestra obra Introducción a los Derechos Humanos.
Y es que hay que tomar conciencia una vez por todas, que "los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás (Art. 29D.U.), pues como haya afirmado Hernandez Valle, "los derechos humanos implican la existencia de deberes porque tales derechos sólo pueden ser ejercidos por el hombre para satisfacer sus necesidades personales dentro del marco de la sociedad en que vive y tomando en cuenta que sus acciones deben dirigirse a beneficiar a la colectividad y no sólo a satisfacer sus intereses personales".
En conclusión, la tesis de que en el ejercicio y disfrute de un determinado derecho humano, debe tomarse también en consideración un deber humano, cada día está adquiriendo importancia, y para ello es necesario reflexionar sobre la doctrina establecida por su Santidad Juan Pablo II y por otros estudiosos en esta materia.

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