¡Tenga fe, por favor!
En este Mensaje al Corazón le decimos: ¡Tenga fe por favor! Sepa que un pensador positivo, un pensador con fe, es una persona realizadora, que obtiene resultados poderosos. No teme ni se desconcierta por los problemas que vienen y sabe que cada problema trae consigo la semilla de su propia solución. Sin problemas, no habría soluciones ni adelantos científicos y se detendría el progreso. Todo problema bien solucionado nos lleva a progresar y a seguir adelante. Por eso le decimos: ¡No le tenga miedo a los problemas! Si usted es una persona con fe y con una actitud positiva, sabe que los buenos resultados y el progreso tienen su raíz en el fértil terreno de los problemas difíciles.
Así cuando Dios quiere darle más valor, más valentía y creatividad, lo hace dándole un problema grande y difícil, poniendo en el centro los dones que Él le quiere regalar. Saque ese valor, ese entusiasmo, esa inteligencia, esa fe, esa sabiduría, como una preciosa perla que se encuentra en el centro del problema.
Vivir una existencia plena trae complicaciones, pero cuanto más difícil sea la lucha, más triunfante saldrá y se hará más fuerte, más sabio, más valiente. Con la ayuda de Dios existe la capacidad para enfrentarse a cualquier reto en la vida.
Para saber si usted tiene una actitud mental positiva examine su reacción cuando tenga un problema serio. Si es de los que se lamenta y se pregunta: ¿Por qué a mí?, sepa que ésa no es una actitud mental positiva. Hay que cambiar. Pero si reacciona con una actitud mental clara y fuertemente positiva, enfrentándose sin temor, sin desesperación sabiendo que posee la capacidad para manejarlo todo con éxito, ésta es una actitud mental buena y le permite sacar resultados positivos. Esta actitud tiene como fundamento una fe profunda en Dios, en uno mismo, en los demás y en la vida.
Un síntoma de desequilibrio es preocuparse más de lo debido por las cosas, en una forma progresiva y obsesiva. Cuando vea el problema, analícelo con objetividad, sin preocuparse excesivamente, pues así se abren las mentes creativas. No permita que el miedo lo lleve a huir o actuar agresivamente sin enfrentar el problema y sin resolverlo. El miedo es un sentimiento oscuro, irracional y conflictivo de que algo terrible va a ocurrir. Cuando llegue el problema la solución es: Fe grande en el Señor, en la gente, en su oficio y en sí mismo. Lo que minimiza las dudas y la incapacidad es la fe. El principal problema no es el problema mismo, sino enfrentarse a él con miedo y preocupación obsesiva. Sobrepóngase, usted puede. Si no puede resolverlos, aprenda a vivir con ellos filosóficamente, teniendo una actitud mental positiva.
Vea los problemas como un reto que puede ser vencido. Hay frases que son auto-impulsores positivos que usted debe repetir constantemente haciendo que su subconsciente acepte lo que su mente quiera.
El pensador negativo lanza pensamientos negativos y activa negativamente el mundo que lo rodea. Las cosas iguales, según la ley de atracción, se juntan. Así los pensamientos de una clase tienen afinidad recíproca. Los pensamientos negativos traerán consecuencias negativas. Esta es la ley inmutable de la causa y efecto.
Lance pensamientos vigorosos y robustos de fe y el mundo que lo rodea se activará positivamente. El pensador positivo unido a una fe grande atraerá resultados positivos.
Aprenda a tener fe abundante y una actitud mental positiva. Recuerde que el Señor lo ama, que Dios está con usted, que Él quiere hacer cosas maravillosas y no se olvide: Con Dios, usted es ¡INVENCIBLE!
Así cuando Dios quiere darle más valor, más valentía y creatividad, lo hace dándole un problema grande y difícil, poniendo en el centro los dones que Él le quiere regalar. Saque ese valor, ese entusiasmo, esa inteligencia, esa fe, esa sabiduría, como una preciosa perla que se encuentra en el centro del problema.
Vivir una existencia plena trae complicaciones, pero cuanto más difícil sea la lucha, más triunfante saldrá y se hará más fuerte, más sabio, más valiente. Con la ayuda de Dios existe la capacidad para enfrentarse a cualquier reto en la vida.
Para saber si usted tiene una actitud mental positiva examine su reacción cuando tenga un problema serio. Si es de los que se lamenta y se pregunta: ¿Por qué a mí?, sepa que ésa no es una actitud mental positiva. Hay que cambiar. Pero si reacciona con una actitud mental clara y fuertemente positiva, enfrentándose sin temor, sin desesperación sabiendo que posee la capacidad para manejarlo todo con éxito, ésta es una actitud mental buena y le permite sacar resultados positivos. Esta actitud tiene como fundamento una fe profunda en Dios, en uno mismo, en los demás y en la vida.
Un síntoma de desequilibrio es preocuparse más de lo debido por las cosas, en una forma progresiva y obsesiva. Cuando vea el problema, analícelo con objetividad, sin preocuparse excesivamente, pues así se abren las mentes creativas. No permita que el miedo lo lleve a huir o actuar agresivamente sin enfrentar el problema y sin resolverlo. El miedo es un sentimiento oscuro, irracional y conflictivo de que algo terrible va a ocurrir. Cuando llegue el problema la solución es: Fe grande en el Señor, en la gente, en su oficio y en sí mismo. Lo que minimiza las dudas y la incapacidad es la fe. El principal problema no es el problema mismo, sino enfrentarse a él con miedo y preocupación obsesiva. Sobrepóngase, usted puede. Si no puede resolverlos, aprenda a vivir con ellos filosóficamente, teniendo una actitud mental positiva.
Vea los problemas como un reto que puede ser vencido. Hay frases que son auto-impulsores positivos que usted debe repetir constantemente haciendo que su subconsciente acepte lo que su mente quiera.
"La paz de Dios, que sobrepasa a toda comprensión, está ahora en mi mente y en mi cuerpo".
"No estoy solo. El señor me acompaña y todo el día estará cerca de mí".
"Dios me ayudará en todas mis decisiones y como en Él no hay error, todo lo erróneo se apartará de mi mente".
"Creo que Dios me guía. Recibo esa guía y actuaré de acuerdo con ella sin vacilaciones.
El pensador negativo lanza pensamientos negativos y activa negativamente el mundo que lo rodea. Las cosas iguales, según la ley de atracción, se juntan. Así los pensamientos de una clase tienen afinidad recíproca. Los pensamientos negativos traerán consecuencias negativas. Esta es la ley inmutable de la causa y efecto.
Lance pensamientos vigorosos y robustos de fe y el mundo que lo rodea se activará positivamente. El pensador positivo unido a una fe grande atraerá resultados positivos.
Aprenda a tener fe abundante y una actitud mental positiva. Recuerde que el Señor lo ama, que Dios está con usted, que Él quiere hacer cosas maravillosas y no se olvide: Con Dios, usted es ¡INVENCIBLE!