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¿Tensiones entre Ejecutivo y Legislativo?


El enunciado de la democracia no sólo menciona la separación entre los poderes del Estado, también requiere de una buena medida de equilibrio en esa separación. Es decir, hay que evitar dos extremos: la sumisión del Legislativo, por un lado, y un Ejecutivo atado de manos, por otro. Entre esos dos extremos hay múltiples situaciones de tensión que son parte del juego normal de la política.

Ahora que el Presidente de la República ha pedido facultades legislativas extraordinarias, que plantea ejercer durante los meses de enero y febrero cuando la Asamblea Nacional estará de receso, se activará nuevamente un diálogo difícil entre los dos órganos del Estado, pues el Legislativo debe hacer una consideración de fondo sobre si los poderes especiales solicitados por el mandatario convienen a la Nación o no. Las leyes representan la voluntad de la Nación y su elaboración está a cargo de los diputados, que no pueden, graciosa e irresponsablemente, delegar sin que medien razones públicas de peso.

Hay que ponderar cuánto se gana y cuánto se pierde en el trueque de la transparencia propia del debate legislativo por la rapidez de una aprobación en el Consejo de Gabinete, que se da sin participación de otros sectores que no sean los fieles del presidente Torrijos. La decisión está en manos de los diputados. Esperamos que el debate legislativo de dicho proyecto sea elocuente sobre la razones que ameritan que la cámara legislativa ceda temporalmente sus potestades constitucionales.

101 años de Panamá América

 
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