default

Tensiones y pánicos artificiales


A veces pasamos de lo tragicómico a las payasadas, sin descontar el sublime ridículo a que se exponen figuras importantes nacionales por entrar en el juego de la politiquería. Las diferencias entre el Ejecutivo y el Legislativo, que son y deben ser monedas corrientes en una democracia por razones de necesidad o ambiciones por una y otra parte, se cuajan en situaciones risibles cuando al ubicarse en un impasse lanzan gritos de ansiedad para asustar diciendo que la democracia está en peligro. En los momentos actuales la democracia no está en peligro por los diferendos del Ejecutivo y del Legislativo. Lo que existen son los intereses de unos y otros que quieren arreglar sus propias situaciones socioeconómicas y políticas a base de tensar cuerdas: si tú no me das, yo no te doy.... y se tranca la solución del problema.
Pero en este tira y jala, lo volvemos a repetir, el Ejecutivo lleva la ventaja. Vuelvo y repito, en Panamá rige un sistema presidencialista. Eso está regado en nuestra Constitución. Los poderes del Legislativo no tienen los mismos vigores, por ejemplo: cuando la Asamblea hacía el presupuesto, allí radicaba uno de los poderes supremos del Legislativo. Ahora el presupuesto lo hace el Ejecutivo y si no se lo aprueban, usa el anterior. A veces se nos ocurre que los presupuestos inflados pueden ser en el fondo tácticas para que si el presupuesto no se lo aprueban mantengan con el anterior un margen de ventaja.
Es natural de que frente a los mini problemas políticos que están en juego (algunas partidas para la Asamblea, sanción de algunas leyes problemáticas, ratificaciones de magistrados, etc."), las presiones de ambos Poderes aumenten. Esto es política, es juego democrático. Lo malo está en que estamos viviendo una situación económico-social caótica y estos dos Poderes deben afrontar este problema rápidamente y atender los intereses del país prioritariamente.
Precisamente esta situación de crisis económica-social y no de la democracia por razones partidistas, nos lleva a la llamada contención del gasto público. Es lógico que esto traiga recortes presupuestarios en todas las agencias del Estado y esto, por razones constitucionales y legales, lo maneja el Ejecutivo. No vemos otra manera de obviar esta facultad, y menos con imposiciones. Eso es estirar la soga, la cual no debe romperse sino se pone en peligro entonces, la democracia a través de la suspensión del Organo de Estado que no entienda esta situación.
Ahora nos resulta que el Diálogo Nacional es secreto y se le aconseja a sus integrantes que no suelten prendas. La clandestinidad en que esto se lleva a cabo desdice mucho de lo "Nacional" que pueda tener este diálogo para convertirse en un cenaculito de algunos super privilegiados panameños. Si se trata de la empresa privada, hace apenas unos meses ésta se reunió para hacer el estudio del problema nacional que culminó con un pliego de recomendaciones proponiendo soluciones que parecen no haberse atendido.
Ahora se anuncia que la panacea llegará dentro de dos meses con este mismo Diálogo. Mejor es que así sea, de lo contrario se sumará la incredibilidad actual a mayores situaciones de angustia y desesperación de los panameños.
Precisemos conceptos. La democracia puede estar en peligro y un golpe de Estado puede comenzar a incubarse fuera del orden constitucional si no solucionamos perentoriamente la grave crisis económica y social que estamos viviendo y que tiende a profundizarse y no por las reyertas partidistas del Ejecutivo y el Legislativo al que quieren sumar el Poder Judicial.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América