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Teodoro de Banville


(1823-1891) Aunque poco conocido fuera de su país natal, este poeta y escritor francés rendía un culto, diríase que enfermizo, por su lengua. En una ocasión discutía sobre literatura con un escritor inglés al que le dijo que ese idioma no era rico y por eso él no comprendía cómo sería posible escribir en él buenos libros. El sajón le replicó: "Los dramas de Shakespeare son famosos, se han traducido en multitud de idiomas y él los escribió en inglés".

-"No, señor. Ellos fueron escritos en francés y alguien los tradujo al inglés.

-"No, señor Banville. Shakespeare no sabía francés".

-"¿Cómo que no? El era francés. Se llamaba Jacques Pierre. Unos piratas ingleses lo secuestraron y de nuestro Jacques Pierre ustedes crearon a Shakespeare".

Banville era aficionado a la buena mesa. Hablaba con un amigo a quien le decía que los jefes de los camareros eran de lo más ingeniosos que él conocía. Ante las dudas del otro, lo invitó a almorzar a un buen restaurante. Al llegar a él, el maitre se les acercó a saludarlos. Banville le solicitó que les procurara una mesa y ordenara para ellos un ala del ave fénix, creación mitológica de la cual se dice que renacía de sus cenizas.

El maitre, sin perturbarse ni mostrar asombro por tal pedido, dijo muy cortésmente: -"Lo siento, señores. La última ala del ave fénix que nos quedaba la hemos servido hace un rato. No tendremos otra hasta mañana".

101 años de Panamá América

 
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