Tercera fuerza en Costa Rica
Costa Rica fue siempre un país bipartidista, como Colombia o Estados Unidos, para citar ejemplos más a la mano. Los dos partidos tradicionales se han rotado en los turnos de la Presidencia de la República, estabilizando, indudablemente, el sistema democrático, con la alternancia del social cristianismo, ligado a la conocida tendencia internacional, y de Liberación Nacional, partido de inclinación social demócrata.
Sin embargo, la votación del Partido de Acción Ciudadana ( PAC) indica que se está abriendo el espacio electoral del duopolio histórico debido en parte a que se advierte fatiga y hastío en la ciudadanía por los controles partidistas del servicio público y por la marginación de los sectores no partidarios en el manejo de la administración pública. El mensaje del candidato del PAC fue simple y directo: despolitización y antiburocracia.
Si la retórica antipartido no ha sido suficiente para asumir el poder político, no cabe duda que los votos del PAC, si llegaran a ser endosables, pueden llegar a decidir el triunfo de uno de los dos candidatos. Por lo pronto en la asamblea pesa la dispersión de votos provocada por el PAC y ningún partido tendrá mayoría, obligándose a concertar alianzas quien llegue a ganar la segunda vuelta.
Costa Rica fue y será un país democrático paradigmático para Panamá. Fue paradigmático que aboliera las fuerzas armadas, desterrando amenazas de intromisión castrense en la cosa pública y de golpes de Estado. Panamá afortunadamente siguió su ejemplo. Falta comprobar en Panamá si la creciente crisis por los escándalos recientes desgasta el potencial electoral de los partidos políticos y abre también la posibilidad de la irrupción de una tercera fuerza independiente que ensanche las franjas del pluralismo. Los intentos de ubicar una tercera fuerza en las pasadas elecciones no dieron los resultados apetecidos por sus patrocinadores. Pero cuanto más disminuya la credibilidad de los partidos existentes, se incrementará la opción del tercerismo.
Sin embargo, la votación del Partido de Acción Ciudadana ( PAC) indica que se está abriendo el espacio electoral del duopolio histórico debido en parte a que se advierte fatiga y hastío en la ciudadanía por los controles partidistas del servicio público y por la marginación de los sectores no partidarios en el manejo de la administración pública. El mensaje del candidato del PAC fue simple y directo: despolitización y antiburocracia.
Si la retórica antipartido no ha sido suficiente para asumir el poder político, no cabe duda que los votos del PAC, si llegaran a ser endosables, pueden llegar a decidir el triunfo de uno de los dos candidatos. Por lo pronto en la asamblea pesa la dispersión de votos provocada por el PAC y ningún partido tendrá mayoría, obligándose a concertar alianzas quien llegue a ganar la segunda vuelta.
Costa Rica fue y será un país democrático paradigmático para Panamá. Fue paradigmático que aboliera las fuerzas armadas, desterrando amenazas de intromisión castrense en la cosa pública y de golpes de Estado. Panamá afortunadamente siguió su ejemplo. Falta comprobar en Panamá si la creciente crisis por los escándalos recientes desgasta el potencial electoral de los partidos políticos y abre también la posibilidad de la irrupción de una tercera fuerza independiente que ensanche las franjas del pluralismo. Los intentos de ubicar una tercera fuerza en las pasadas elecciones no dieron los resultados apetecidos por sus patrocinadores. Pero cuanto más disminuya la credibilidad de los partidos existentes, se incrementará la opción del tercerismo.