Teresita como personalidad pública panameña
CREO QUE son raras las ocasiones en que una relación personal puede introducirse en un texto sobre asuntos públicos sin caer en el ridículo. Pienso que este escrito sobre mi esposa es una de estas raras ocasiones. Estoy seguro que ella se disgustará conmigo por esta publicación. Pero si no digo nada, cometería una injusticia no sólo contra ella, sino contra las numerosísimas personas que la admiran, por ser ella como es. Se sorprenderían del número de personas, tanto comunes y corrientes como encopetadas, que se acercan a ella para darle una voz de aliento y expresarle su agradecimiento. Si callara, estaría faltándole a mi país y a su gente en lo que más necesita espiritualmente: esperanza de que los panameños y panameñas no estamos condenados a una vida colectiva de egoísmo y de lujuria por dinero y poder, que generan la delincuencia, aún a costas de la miseria y de la pobreza de un alto porcentaje de compatriotas.
Mientras yo hice política en la lucha contra la dictadura y por la democracia, Teresita me acompañó siempre que hubo peligro, pero sobre todo se ocupó de nuestros cuatro hijos. Lo hizo con tanto tino que hoy los cuatro son profesionales exitosos, con posiciones de mucha responsabilidad. Sobre todo, los cuatro han conformado estupendas familias propias.
Teresita, quien ya se había naturalizado panameña, conocía y quería a nuestro país y a su gente lúcidamente, se dedicó entonces a cuatro tareas de un valor excepcional a favor de Panamá.
Defensora de los refugiados chorrilleros: En su primera actividad como figura pública, Teresita se dedicó por solicitud del presidente Endara a presidir un patronato que debía atender las necesidades de los miles de refugiados de El Chorrillo, con todas sus complejidades, satisfaciendo las necesidades reales y no las demagógicas. Ella se involucró en todo, desde la obtención de las tres comidas diarias para la multitud de chorrilleros en el campamento que se estableció, hasta el impulso para la construcción de las nuevas casas que sustituirían las viejas y destartaladas habitaciones de madera que, según el sacerdote entonces a cargo de la Iglesia de la Virgen de Fátima de El Chorrillo, fueron incendiadas por manos criminales después de la destrucción del cuartel militar de la Avenida A por la intervención norteamericana. Ella demostró su sentido humano y su fe cristiana con algunos médicos y otro personal que habían rendido injustificables servicios a las Fuerzas de Defensas de Noriega, ya que a ninguno le echó en cara su pasado ofreciéndole la oportunidad de ser considerados por lo que habrían de hacer y no por lo que habrían hecho.
En esta actividad hizo la experiencia de lidiar con las mujeres de El Chorrillo. Estas le revelaron la realidad de la mujer panameña sin ninguna arandela y que muchas veces tenía que hacer su modus vivendi con una carencia casi total de bienestar y de formalidad. Tuvo la idea de crear, con un grupo de mujeres de muy diversa procedencia, la Fundación para la Promoción de la Mujer. Una de las ONG´s más importantes y eficaces creadas en la década de los noventa.
Promotora de las mujeres panameñas: Teresita estaba y sigue convencida de que en donde más del 70% de los infantes nacen fuera de una unión estable de derecho o de hecho, la mujer es el eje de la familia.
Para ella, Panamá no tiene futuro si la familia no se integra; y la integración de la familia requiere mujeres capacitadas, conscientes de sus derechos y deberes humanos y dispuestas a asumir sus responsabilidades sociales, políticas y culturales a la par que los hombres. Por ello, cabildeó exitosamente para cambiar legislación que subordinaba a la mujer y proporcionó servicios legales y formación de liderazgo para la defensa de la mujer de la discriminación y de la violencia, especialmente la violencia doméstica. Impulsó el desarrollo económico de la mujer, tanto urbana cono rural, realizando cursos para que las mujeres adquieran destrezas en realizar labores urbanas y rurales que tradicionalmente les estaban vedadas y que implicaban mejor remuneración.
Si alguien ha jugado en el Panamá contemporáneo el papel que ilustres mujeres jugaron a mediados del siglo XX, para abrirle las puertas de sus derechos a la mujer panameña, ha sido Teresita Yániz de Arias.
Legisladora moralmente valiente y con criterio propio.
Teresita fue electa Legisladora por el circuito 8-9 como miembro del Partido Demócrata Cristiano, actualmente Partido Popular. Así comenzó su tercera tarea, como Legisladora de la República en 1999, cuando Mireya Moscoso fue electa Presidenta..
En su actividad en la Asamblea, demostró su valentía moral e independencia de criterio. Devolvió el regalo de la joya de Cartier que la Presidenta les hizo a todos los legisladores en la primera Navidad de su período. Dándole las gracias por el gesto, le señaló a la Presidenta por escrito que ello redundaría en un mal para quien había dado y para quien hubiera recibido el regalo. No pensó hacer público el hecho, pero ante la crítica generalizada contra ella, la Presidenta declaró que todos los legisladores habían aceptado su regalo, y Teresita se vio obligada a desmentirla.
Sólo ella se atrevió a oponerse al candidato que la mayoría oficialista propuso para el cargo de Contralor de la República, especificando que no lo apoyaba porque tenía copia de la transcripción del juicio en un Tribunal norteamericano, donde el candidato en cuestión aparecía involucrado en el traslado de dinero del narcotráfico internacionalmente. Teresita de cara al eventual Contralor, en el pleno de la Asamblea, ofreció despojarse de su inmunidad si el candidato consideraba su denuncia falsa y calumniosa y deseaba medirse con ella judicialmente. El candidato guardó silencio, admitiendo tácitamente la verdad de la denuncia de Teresita. Sin embargo, fue escogido como Contralor y pudo durante los siguientes cinco años hacer con las cuentas del Estado lo que quiso, jugando política o más bien politiquería tanto partidaria como personal. Teresita, además, votó a favor de la condena del Magistrado de la Corte Suprema que fue enjuiciado, por considerar probados los cargos en su contra y porque su venalidad era ya de público conocimiento.
Se opuso al nombramiento de un ex Presidente a Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, porque como dijo en uno de sus mejores discursos: "la justicia es atributo divino que los hombres sólo deben ejercer con seriedad y responsabilidad máximas", mientras que el ex Presidente por su desparpajo "convertiría la Corte Suprema en la tremenda Corte de Tres Patines". El ex Presidente debió retirar su candidatura y fue escogido un abogado joven y estudioso.
Ante la irresponsabilidad del oficialismo, en la Asamblea y el Ejecutivo, Teresita tuvo el coraje moral y político, de buscar una entendimiento legislativo entre dos partidos más contrapuestos, el PRD y el PDC (ya denominado Partido Popular) para mejorar la imagen de la Asamblea, establecer una agenda legislativa de índole social y llevar a la Junta Directiva a presidentes como Laurentino Cortizo y Rubén Arosemena Valdés que hicieron totalmente transparentes las finanzas de la Asamblea a través de la Internet.
Además, realizó una obra legislativa de primer orden. Logró la aprobación de las leyes sobre los siguientes temas: 1. Paternidad responsable; 2. Contra la violencia doméstica y el maltrato; 3. Pensión de viudez para jubiladas; 4. Protección de las adolescentes embarazadas; 5. Derecho de los pacientes; 6. Adopción 7. Posibilidad de seguridad social para las amas de casa; 8. Ejercicio profesional de Psicología. Con frecuencia debió afrontar y vencer el veto presidencial que la Presidenta formulaba contra todas las leyes propuestas por ella por un afán increíble de desquite. Como Presidenta de la Comisión de los Asuntos de la Mujer, Derechos del Niño, la Juventud y la Familia, visitó los ingenios y los beneficios de café y denunció insistentemente, el trabajo en condiciones inhumanas, de menores, especialmente indígenas, en ingenios y fincas de café. Mantuvo esta postura durante el resto de la Asamblea y se produjo cierta mejoría en dicha situación.
Sucedió, como sucede con frecuencia, que los mejores legisladores no son reelectos. Muchos votantes critican acremente a la mayoría de los legisladores por sus privilegios y actos de corrupción, pero votan por los que tienen el clientelismo más desarrollado y ello les representa un beneficio individual.
ariyan@sinfo.net
Mientras yo hice política en la lucha contra la dictadura y por la democracia, Teresita me acompañó siempre que hubo peligro, pero sobre todo se ocupó de nuestros cuatro hijos. Lo hizo con tanto tino que hoy los cuatro son profesionales exitosos, con posiciones de mucha responsabilidad. Sobre todo, los cuatro han conformado estupendas familias propias.
Teresita, quien ya se había naturalizado panameña, conocía y quería a nuestro país y a su gente lúcidamente, se dedicó entonces a cuatro tareas de un valor excepcional a favor de Panamá.
Defensora de los refugiados chorrilleros: En su primera actividad como figura pública, Teresita se dedicó por solicitud del presidente Endara a presidir un patronato que debía atender las necesidades de los miles de refugiados de El Chorrillo, con todas sus complejidades, satisfaciendo las necesidades reales y no las demagógicas. Ella se involucró en todo, desde la obtención de las tres comidas diarias para la multitud de chorrilleros en el campamento que se estableció, hasta el impulso para la construcción de las nuevas casas que sustituirían las viejas y destartaladas habitaciones de madera que, según el sacerdote entonces a cargo de la Iglesia de la Virgen de Fátima de El Chorrillo, fueron incendiadas por manos criminales después de la destrucción del cuartel militar de la Avenida A por la intervención norteamericana. Ella demostró su sentido humano y su fe cristiana con algunos médicos y otro personal que habían rendido injustificables servicios a las Fuerzas de Defensas de Noriega, ya que a ninguno le echó en cara su pasado ofreciéndole la oportunidad de ser considerados por lo que habrían de hacer y no por lo que habrían hecho.
En esta actividad hizo la experiencia de lidiar con las mujeres de El Chorrillo. Estas le revelaron la realidad de la mujer panameña sin ninguna arandela y que muchas veces tenía que hacer su modus vivendi con una carencia casi total de bienestar y de formalidad. Tuvo la idea de crear, con un grupo de mujeres de muy diversa procedencia, la Fundación para la Promoción de la Mujer. Una de las ONG´s más importantes y eficaces creadas en la década de los noventa.
Promotora de las mujeres panameñas: Teresita estaba y sigue convencida de que en donde más del 70% de los infantes nacen fuera de una unión estable de derecho o de hecho, la mujer es el eje de la familia.
Para ella, Panamá no tiene futuro si la familia no se integra; y la integración de la familia requiere mujeres capacitadas, conscientes de sus derechos y deberes humanos y dispuestas a asumir sus responsabilidades sociales, políticas y culturales a la par que los hombres. Por ello, cabildeó exitosamente para cambiar legislación que subordinaba a la mujer y proporcionó servicios legales y formación de liderazgo para la defensa de la mujer de la discriminación y de la violencia, especialmente la violencia doméstica. Impulsó el desarrollo económico de la mujer, tanto urbana cono rural, realizando cursos para que las mujeres adquieran destrezas en realizar labores urbanas y rurales que tradicionalmente les estaban vedadas y que implicaban mejor remuneración.
Si alguien ha jugado en el Panamá contemporáneo el papel que ilustres mujeres jugaron a mediados del siglo XX, para abrirle las puertas de sus derechos a la mujer panameña, ha sido Teresita Yániz de Arias.
Legisladora moralmente valiente y con criterio propio.
Teresita fue electa Legisladora por el circuito 8-9 como miembro del Partido Demócrata Cristiano, actualmente Partido Popular. Así comenzó su tercera tarea, como Legisladora de la República en 1999, cuando Mireya Moscoso fue electa Presidenta..
En su actividad en la Asamblea, demostró su valentía moral e independencia de criterio. Devolvió el regalo de la joya de Cartier que la Presidenta les hizo a todos los legisladores en la primera Navidad de su período. Dándole las gracias por el gesto, le señaló a la Presidenta por escrito que ello redundaría en un mal para quien había dado y para quien hubiera recibido el regalo. No pensó hacer público el hecho, pero ante la crítica generalizada contra ella, la Presidenta declaró que todos los legisladores habían aceptado su regalo, y Teresita se vio obligada a desmentirla.
Sólo ella se atrevió a oponerse al candidato que la mayoría oficialista propuso para el cargo de Contralor de la República, especificando que no lo apoyaba porque tenía copia de la transcripción del juicio en un Tribunal norteamericano, donde el candidato en cuestión aparecía involucrado en el traslado de dinero del narcotráfico internacionalmente. Teresita de cara al eventual Contralor, en el pleno de la Asamblea, ofreció despojarse de su inmunidad si el candidato consideraba su denuncia falsa y calumniosa y deseaba medirse con ella judicialmente. El candidato guardó silencio, admitiendo tácitamente la verdad de la denuncia de Teresita. Sin embargo, fue escogido como Contralor y pudo durante los siguientes cinco años hacer con las cuentas del Estado lo que quiso, jugando política o más bien politiquería tanto partidaria como personal. Teresita, además, votó a favor de la condena del Magistrado de la Corte Suprema que fue enjuiciado, por considerar probados los cargos en su contra y porque su venalidad era ya de público conocimiento.
Se opuso al nombramiento de un ex Presidente a Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, porque como dijo en uno de sus mejores discursos: "la justicia es atributo divino que los hombres sólo deben ejercer con seriedad y responsabilidad máximas", mientras que el ex Presidente por su desparpajo "convertiría la Corte Suprema en la tremenda Corte de Tres Patines". El ex Presidente debió retirar su candidatura y fue escogido un abogado joven y estudioso.
Ante la irresponsabilidad del oficialismo, en la Asamblea y el Ejecutivo, Teresita tuvo el coraje moral y político, de buscar una entendimiento legislativo entre dos partidos más contrapuestos, el PRD y el PDC (ya denominado Partido Popular) para mejorar la imagen de la Asamblea, establecer una agenda legislativa de índole social y llevar a la Junta Directiva a presidentes como Laurentino Cortizo y Rubén Arosemena Valdés que hicieron totalmente transparentes las finanzas de la Asamblea a través de la Internet.
Además, realizó una obra legislativa de primer orden. Logró la aprobación de las leyes sobre los siguientes temas: 1. Paternidad responsable; 2. Contra la violencia doméstica y el maltrato; 3. Pensión de viudez para jubiladas; 4. Protección de las adolescentes embarazadas; 5. Derecho de los pacientes; 6. Adopción 7. Posibilidad de seguridad social para las amas de casa; 8. Ejercicio profesional de Psicología. Con frecuencia debió afrontar y vencer el veto presidencial que la Presidenta formulaba contra todas las leyes propuestas por ella por un afán increíble de desquite. Como Presidenta de la Comisión de los Asuntos de la Mujer, Derechos del Niño, la Juventud y la Familia, visitó los ingenios y los beneficios de café y denunció insistentemente, el trabajo en condiciones inhumanas, de menores, especialmente indígenas, en ingenios y fincas de café. Mantuvo esta postura durante el resto de la Asamblea y se produjo cierta mejoría en dicha situación.
Sucedió, como sucede con frecuencia, que los mejores legisladores no son reelectos. Muchos votantes critican acremente a la mayoría de los legisladores por sus privilegios y actos de corrupción, pero votan por los que tienen el clientelismo más desarrollado y ello les representa un beneficio individual.
ariyan@sinfo.net