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Tergiversación de las sociedades


Lamentablemente, los panameños hablamos de algo o utilizamos un término sin analizar su significado. Hace unos años, a los legisladores les dio por llamarse parlamentarios sin tener un sistema como tal. Decimos problemático a lo que es problema; ponemos plural al verbo haber y huigan en vez de huyan. En fin; Pero a alguien se le ocurrió hablar de sociedad civil y política cuando son la mismita cosa. La división está en la sociedad civil y la militar; sin embargo, estos han quedado fuera de la jugada y nadie los nombra. Equivocadamente me han incluido en un grupo de política, separada de lo que siempre fui: una civilista de primera y a mucho orgullo. Si tuviera que luchar nuevamente por retomar el civilismo en el país, lo haría con gusto.
Allí tienen el ejemplo palpable; éramos civilistas o militaristas, que es lo correcto. Pero ahora, aquellos que se creen impolutos dicen pertenecer a la sociedad civil separándose de los políticos corrompidos, según ellos. Pues quiero decirles a esos arrogantes civiles que ellos y nosotros somos uno. Que si bien es cierto que hay corrupción entre algunos políticos, también la hay entre los que se llaman civiles. Algunos defectos de parte de la dividida sociedad, como son los de los políticos, son sólo reflejo de la decadencia de la sociedad en general a la que pertenecen esos civiles. Los unos reflejan lo bueno y lo malo de los otros.
Por eso, cuando escucho a algunos autodenominarse honestos y hablar mal de los demás, me río de su ignorancia. Lamentablemente, los panameños olvidamos pronto. Si recordáramos lo sucedido a principios de la década del 70, recién pasado el golpe de estado militar, nos vendría a la memoria que los militares, quienes habían disuelto los partidos políticos porque no les convenía su presencia, nos lavaron el cerebro haciéndonos ver que ser político era casi un pecado mortal y aquellos que tenían relación con los mismos, irían a la paila derechito. Como dije al principio, actuamos sin pensar ni analizar; hemos adoptado permanentemente aquel concepto y despreciamos lo que mal huele a políticos. Pues fíjense que están equivocados, totalmente equivocados. Somos una sociedad mancomunada que se separa de los militares porque entre ellos y nosotros sí existe diferencia en su formación, en su manera de cortarse el cabello, de vestirse, de pensar, de actuar, de hablar. Cuando un militar dice: buenos días, aunque vaya vestido de civil, se reconoce al instante, igual que los curas. Cuando ellos matan a alguien, fue en cumplimiento del deber. Si lo hace un civil, es un delincuente. Podría seguir, pero no hay espacio.
Me pregunto, ¿a dónde voy si me excluyen de la sociedad civil? ¿Cómo nos catalogarían a todos los que luchamos contra la dictadura y ahora nos inscribimos en un partido político? Me parece que es hora de que los panameños dejemos de ser superficiales y absurdos en nuestros conceptos, apreciaciones y criterios. Encima, leen poco sobre el tema y opinan abiertamente. Por la arrogancia del poder lo han perdido varios. Cuando hablo de poder no me refiero sólo al poder político sino también al económico, al social. Cuando crees tener control absoluto de un grupo de personas, sin contar con un verdadero liderazgo, lo pierdes en el peor momento. Si no piensas así, que lo diga Noriega que, en segundos pasó a segundo plano y luego al casi olvido.
Por eso cuando escucho a esos arrogantes que se creen sin manchas, acusar a los demás sin asco, pienso en el poeta mexicano: Hay aves que cruzan el pantano sin manchar sus alas, mi plumaje es de esos. En cambio, esos otros vuelan tan bajito que se salpican. No se debe ser arrogante y creerse superiores a los demás. Los que de veras lo son no necesitan demostrarlo ni cantarlo. La humildad nos lleva por caminos limpios y al éxito porque de los humildes es el reino de los cielos.
Ojalá los panameños fuéramos así y bajáramos de las nubes. Podríamos hacer un país hermoso y digno de nosotros mismos. Aprendamos lecciones ajenas para arreglar las nuestras.
2. Influir la política de un gobierno por medio de la intimidación o la coerción; o
3. Afectar la conducta de un gobierno por medio del asesinato o el secuestro.
Existen variantes como el terrorismo internacional, cuando el acto o las actividades de apoyo implican cruzar fronteras nacionales. El terrorismo a gran escala (wholesale terrorism), dirigido contra grupos grandes.
El terrorismo a pequeña escala (retail terrorism), enfocado hacia los individuos. También el terrorismo de Estado y el terrorismo individual.
En el tema del antiterrorismo no puede haber excepciones, pues no existen terrorismos rojos o azules, de derecha o izquierda, buenos o malos, anti o pro norteamericanos. Todos terrorismo debe ser cortado con la misma tijera. Panamá pudo haber entrado a los anales del horror terrorista si hubiera funcionado el atentado en una universidad colmada de personas situada en pleno centro urbano, junta a una de las más transitadas avenidas, colindante con un gran centro hospitalario. Afortunadamente nos libramos de este infortunio, pero por desgracia volvimos a engrosar las filas del descrédito cuando se liberó a una banda de asesinos.
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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