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Terquedad o reflexión


Razonabilidad y reflexión son dos conceptos que llevados al plano de la praxis obligan a todo hombre o mujer a reconsiderar sus actos en cuanto a la estructura interna y coherencia lógica que determinan los fines perseguidos y motivaciones que los han inspirado.

Sólo a través de una sincera reflexionalidad somos capaces de esclarecer el panorama que se nos presenta de por medio. Esto aplica a todo análisis con entera independencia de la materia, sea ésta social, económica, política, jurídica, etc. Decimos esto a propósito de lo que ya tratamos en la entrega anterior: el paro médico. Genaro Martínez es un hombre del campo, tiene varios hijos, el mayor de ellos y primogénito tiene la edad de 16 años. La semana pasada, atacado éste por fuertes dolores estomacales, lo trajo al Seguro Social. Allí no hubo mano médica que lo atendiera entre tanto escuchaba a su amantísimo hijo gritar, despavorido, por los tormentosos dolores. Alguien se apiadó y los remitió a una clínica privada, donde inmediatamente fue atendido; pero la enfermedad del muchacho sigue y Genaro no tiene medios para seguir pagando médicos privados que atiendan a su vástago. No le queda otra cosa que esperar a la buena fe de Dios.

Nuestro pueblo no logra entender la posición adoptada por los galenos del país, los servidores de vida y salud; los que nos dicen cómo curarnos de nuestras enfermedades. La razón: un incremento salarial, básicamente, al que aspiran. El Gobierno sigue dando muestras claras de la posición consecuente con las realidades del país; sin embargo, no se ha advertido lo mismo por parte del gremio de los seguidores de Hipócrates.

Todo indica que hay posiciones cerradas, y que algunos sospechamos tienen inspiraciones de otra naturaleza, lejos de la reivindicación médica en cuanto a salarios o sueldos. El país ha dado un dictamen claro de total y absoluto rechazo a la terquedad evidenciada por los galenos, toca ahora que imperen racionalidad y reflexión. El país entero, de seguro, los necesita para que atiendan a una nación, de por sí, ya enferma y agobiada por tantos pesares.

silguemo@hotmail.com

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